Feijoo trata de rearmar las alianzas autonómicas

Juan María Capeáns Garrido
JUan Capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Alberto Morante

El encuentro entre el presidente gallego con su homólogo asturiano forma un frente para posicionarse en el reparto de fondos europeos

15 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

No se trata exactamente de volver a empezar, pero casi. Los comicios autonómicos del 2019 celebrados en la mayoría de las comunidades supusieron la retirada de la política de dos veteranos como el asturiano Javier Fernández y el castellanoleonés Juan Vicente Herrera; ya en el 2020, la crisis sanitaria cambió por completo el foco de los problemas en todo el mundo; y la dilatada convocatoria electoral gallega terminó por llevar a un plano muy discreto todas las alianzas autonómicas tejidas por el Gobierno gallego en la pasada legislatura con el objetivo de buscar soluciones a problemas comunes.

Este domingo, solo una semana después de su toma de posesión, Alberto Núñez Feijoo ha evidenciado su disposición a reactivar cuanto antes la diplomacia autonómica para avanzar posiciones a modo de lobby territorial y presionar así a otras instituciones como el Gobierno de España o la Unión Europea. El encuentro con el socialista Adrián Barbón para celebrar el Día de Galicia en Asturias sirvió para que ambos mandatarios se posicionasen sobre el reparto de los fondos europeos, sumando un nuevo frente a los que habían apuntado en Vegadeo en un encuentro de presidentes organizado en el 2019 por La Voz en el que se trataron otros retos, como impulsar el corredor ferroviario de mercancías y la conexión de los puertos, los peajes abusivos de las autopistas o problemas más genéricos y complejos como el declive demográfico o el futuro de las industrias electrointensivas. 

Es muy difícil que Feijoo consolide el nivel de afinidad política y personal que alcanzó con Herrera y Fernández. La relación reivindicativa de este último junto a los dirigentes populares solo contribuyó a alimentar las suspicacias en el Gobierno y en el PSOE, donde había quedado marcado por su papel en la crisis del «no es no» del 2016, tras la que se hizo cargo de la gestora.