El CSIC desaconseja que los alumnos mayores de 16 años vuelvan a las aulas

El centro científico dice que la no presencialidad funciona en esa franja de edad, mientras que  avala el retorno a clase de los más pequeños

Alumnos del IES A Basella, en Vilanova de Arousa, cuando volvieron a clase a finales de mayo
Alumnos del IES A Basella, en Vilanova de Arousa, cuando volvieron a clase a finales de mayo

madrid / colpisa

La vuelta a las aulas es segura para los menores de 16 años, pero no para los mayores de esa edad. Así lo cree el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el organismo científico y adscrito al Ministerio de Ciencia, que en un informe alerta del riesgo que supone el retorno de los alumnos de los cursos superiores de secundaria y universitarios a los centros educativos. El aviso forma parte del documento titulado Una visión global de la pandemia Covid-19: qué sabemos y qué estamos investigando desde el CSIC, en el que la agencia estatal recoge toda la evidencia científica conocida hasta el momento sobre el coronavirus.

En el informe, los niños merecen un capítulo, y la vuelta al colegio, un amplio apartado en el que se analiza si el retorno es seguro. Y a juicio de los expertos que han elaborado el texto, no lo es en todos los casos. Los autores, Ugo Bastolla, Miriam Rodríguez García y Antonio Figueras Huerta, exponen los riesgos de abrir las aulas para los alumnos mayores. «Los jóvenes por encima de los 20 años tienen una propensión a infectarse similar a la de los adultos, una alta propensión a hacerlo de forma asintomática y más difícil de controlar, frecuentan clases con muchos participantes y con alta probabilidad de contagio y no causan problemas de conciliación familiar si frecuentan clases en remoto», aseguran. Aunque reconocen que «la disminución de los contactos sociales en una etapa de maduración importante puede tener un coste afectivo y psicológico», concluyen que «la relación coste-beneficio parece sugerir que sería conveniente seguir con cursos universitarios no presenciales, que en el período del confinamiento han dado buenos resultados».

«Consideraciones parecidas probablemente valgan para estudiantes de bachillerato de más de 16 años», explican. Los científicos agregan que «no hay evidencia» de que los adolescentes, «y menos todavía los mayores de veinte años», tengan menor propensión a propagar el virus que los adultos. De hecho, el CSIC plantea dudas también sobre el retorno de los niños de 10 a 16 años. «Los riesgos de infección son comparables con los de los adultos, aunque un poco menores», pero en este caso, los menores «no son todavía autosuficientes, y cerrar su colegio puede generar problemas tanto de conciliación familiar como de aprendizaje, y también de naturaleza psicológica en una edad difícil como es la adolescencia».

La conclusión es que en esta franja de edad «sería conveniente reabrir los colegios con medidas adicionales respecto a los niños de menos de 10 años, como reducir el tamaño de las clases aumentando el número de profesores o alternar entre clases presenciales y en remoto e introducir la obligación de usar las mascarillas durante las clases». El Ministerio de Educación y las comunidades autónomas obligan al uso de mascarilla (desde los 6 años), también quieren reducir el ratio de alumnos y en su protocolo dejan la puerta abierta a la semipresencialidad a partir de segundo de la ESO (13-14 años), pero en la práctica, apuestan por la presencialidad total.

Para los menores de 10 años, los autores del informe no tienen dudas. Aunque el «riesgo cero» no existe, los beneficios de la presencialidad están por encima de los costes. El cierre de los colegios, relatan, ha agrandado las desigualdades entre los niños de familias que pueden permitirse una educación a distancia y las que no y puede tener consecuencias en la socialización y en la salud mental de los menores, por el abuso de las pantallas y ya en las familias, ha creado problemas de conciliación y ha aumentado la brecha de género, al hacerse cargo las mujeres, en mayor medida, de la educación de los hijos. «Para los niños de primaria, entre los seis y los diez años, el riesgo de reabrir las clases seguiría siendo reducido, y habría grandes beneficios en términos de aprendizaje, conciliación familiar y desarrollo emocional», dicen los investigadores, que, eso sí, piden especialmente «intentar reducir los riesgos asociados a los comedores».

Educación deja libertad a los centros para que regulen el reparto de aulas

Nieves D. Amil / Sara Carreira
Preparativos en el IES Valle Inclán para atender las exigencias contra el covid-19 en este curso
Preparativos en el IES Valle Inclán para atender las exigencias contra el covid-19 en este curso

Pueden combinar desdobles, mamparas, turnos de tarde y teledocencia

Cada centro de secundaria tendrá libertad para decidir cómo va a organizar sus aulas, aunque necesitará el visto bueno de la Inspección para poder ejecutar su propuesta. La Consellería de Educación no quiere ofrecer ninguna consigna al respecto, aunque indirectamente da alguna pista: al conselleiro no le convencen los turnos de tarde porque afectan a la conciliación y los desdobles deberán estar a expensas «do aporte de profesorado».

Son unos 500 los centros que ofrecen ESO, bachillerato o FP de forma ordinaria y que se ven afectados por la norma (aprobada el 28 de agosto pasado) de que los alumnos deberán estar sentados a una distancia de 1,5 metros entre sí. La mayor parte son institutos públicos (IES), unos 254; a eso hay que sumar 155 colegios concertados con ESO (muchos no tienen bachillerato); los 64 CPI (colegios públicos de primaria y secundaria) y los 23 CIFP (institutos solo de FP).

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