La Xunta retrasa una semana el inicio de curso en secundaria, bachillerato y FP

Centros de Santiago, Pontevedra y A Coruña habían solicitado ese aplazamiento por los problemas de organización con el protocolo. Vota y opina: ¿Te parece adecuado?

El conselleiro de Educación, Román Rodríguez
El conselleiro de Educación, Román Rodríguez

Santiago, Redacción / La Voz

El inicio de curso en secundaria se atrasará una semana y los alumnos de ESO, bachillerato y FP no volverán a las aulas antes del día 23. Será, como estaba previsto, de forma escalonada en esa jornada y las dos siguientes (jueves 24 y viernes 25). Esta norma afecta a todos los centros sostenidos con fondos públicos, es decir, también a los concertados, incluso en las etapas privadas (bachillerato y FP superior).

Con el nuevo calendario, los alumnos de 1º y 2º de la ESO, los de 1º de bachillerato y los de 1º de FP Medio y Superior comenzarán sus clases el miércoles 23. Los de 3º de la ESO, los de de 2º de bachillerato y los de 2º de FP Medio y Superior volverían el jueves 24. Los estudiantes de 4º de la ESO y FP Básica volverán a las aulas el viernes 25. 

Román Rodríguez, conselleiro de Educación, ha anunciado el cambio, mientras las cuatro organizaciones sindicales con mayor representación (CIG, CC.OO., ANPE y UGT) estaban reunidas en videoconferencia con el nuevo director xeral técnico de la consellería, Manuel Vila. Rodríguez acababa de terminar la comparecencia -se convocó de urgencia a los medios- después de verse, también telemáticamente, con las juntas de directores de centros de secundaria.

El motivo explicado por el conselleiro es el mismo que ha llevado a los directivos de una veintena de institutos de toda Galicia a negarse a abrir las puertas el próximo miércoles: no da tiempo a organizar el curso, ni siquiera los horarios de los profesores. 

«Nunca pensei que medio metro fose tanto»

El problema ha partido de la falta de previsión. En el mes de julio, las instrucciones sanitarias apuntaban a que en secundaria los alumnos tendrían que estar separados un metro de distancia. Explicaban que la ONU recomendaba esa distancia y que por tanto era segura. Ninguna comunidad española optaba por una separación tan exigua. Pero con la normativa en la mano, los IES descubrieron que no tenían que hacer ningún cambio en sus aulas: es difícil que haya menos distancia entre las cabezas de los alumnos. Pero el 28 de agosto, en un acuerdo entre comunidades autónomas y ministerio se decidió unificar los criterios al 1,5 metros de distancia. Román Rodríguez citó la frase de una de las personas que le acompañaban en la comparecencia, Enrique Pazo, director del CIFP Ferrolterra, para decir con humor: «Nunca pensei que medio metro fose tanto». Y es que separar a los estudiantes ese metro y medio ha supuesto un descalabro organizativo de enorme magnitud: los centros han habilitado aulas comunes, espacios apartados y hasta zonas de ocio y deporte para repartir las mesas y muchos, aun así, no pueden afrontar el cambio. Hay centros con turnos de mañana, tarde y hasta noche; con FP de ciclo medio y superior además de la ESO y bachillerato, centros de todo tipo. 

«Galicia non é ningunha excepción», apuntó el conselleiro, que quiso recordar que atrasar el inicio del curso también se ha planteado en otras comunidades. Algunas de ellas, como Asturias, Madrid o Aragón, también han puesto sobre la mesa la semipresencialidad, que es la solución que se encuentra ahora desde la Consellería para resolver los problemas de espacio y profesorado de los centros.

La prioridad, explicó Román Rodríguez, es enfrentarse a un «grandísimo reto educativo» y conseguir que la situación sanitaria afecte lo menos posible a la educación.

Los alumnos no caben

Los directivos de los IES comenzaron a trabajar sin descanso -fines de semana incluidos- para recolocar a su alumnado. Pero esa era solo una parte del trabajo. Después tuvieron que decidir cómo se organizaban (en turnos de tarde, por ejemplo) y cuántos profesores de más iban a necesitar. Todo eso fueron peticiones que se tramitaron a la Inspección. Llegados a este punto, los centros afrontaban la segunda semana de septiembre sin datos: no sabían si la consellería iba a aceptarles la propuesta de horarios, ni con cuántos docentes extra iban a contar; hasta que eso esté organizado no se puede distribuir el horario, ni siquiera asignar los grupos a muchos de los docentes. Por eso una veintena de centros -especialmente llamativa fue la carta enviada el miércoles por ocho institutos de Santiago- dijeron que no iban a abrir sus puertas; otros optaron por anunciar la presentación del curso el día 16 pero dejando el inicio real de las clases para el martes siguiente (día 23).

El miércoles, Román Rodríguez convocó al Consello Escolar de Galicia y anunció unas medidas paliativas: la Xunta colocará mamparas y permitirá la semipresencialidad (en los grupos de mayores, bachillerato y FP superior, con días o semanas alternos en casa y en clase) en caso de que no quede más remedio. Pero poner en marcha estos cambios también llevarán tiempo. 

ANPE pide ya que los contratos sean desde el día 16

De ahí la decisión tomada esta misma mañana y que da un respiro a los centros para organizarse. Sin embargo, las organizaciones sindicales estarán vigilantes. La CIG, el sindicato con más representantes en la escuela pública, está en contra de la creación de grupos burbuja en secundaria. El portavoz nacional, Suso Bermello, recalcó en la reunión con Manuel Vila que no están dispuestos a que «se impoñan os grupos burbulla en secundaria, FP, bacharelato e ensinanzas de réxime especial», de hecho ellos abogan justo por lo contrario, por que la distancia de metro y medio se extienda a infantil, primaria y especial. Suso Bermello preguntó expresamente a Vila si la semipresencialidad y las mamparas tendría prioridad sobre los desdobles y considera que la respuesta -según el sindicato, que «as medidas que se adopten estarían dentro do marco da dispoñibilidade orzamentaria»- les hace pensar que se priorizarán ante la creación de aulas con menos alumnos.También se mostró muy preocupado porque esa semipresencialidad se prevé «en principio» para bachillerato y FP, pero no se descarta completamente para 3.º y 4.º de ESO.

Por su parte, Julio Díaz, presidente de ANPE Galicia, explicó que «as garantías de seguridade pasan en calquera caso por manter a distancia de seguridad de 1,5 metros, e para iso é necesario establecer desdobles e contratar profesorado. As mamparas, sen distancia de seguridade, non son a solución». También exige que los contratos a los profesores interinos se hagan efectivos desde el día 16, y que se convoque la junta autonómica de directores ya.

Por su parte, el BNG pide la comparecencia urgente de Román Rodríguez en el Parlamento para que explique la situación, y el PSdeG-PSOE señala que el «descontrol» del inicio de curso «amosa que non hai ninguén á fronte de Educación».

Hay que recordar que para el día 16  había una convocatoria de huelga de cuatro sindicatos. Si la huelga en primaria (convocada para ayer) tuvo escaso seguimiento, todo parece indicar que en secundaria la situación será otra porque hay un profundo malestar en el sector, con miles de profesores que no saben a estas alturas a qué grupos darán clase la próxima semana.

Ante esta situación, algunos centros habían decidido hacer las presentaciones del curso desde el miércoles pero dejando el inicio efectivo de las clases para el martes siguiente. Otros, directamente, se negaron a convocar a sus alumnos. 

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Román Rodríguez ha vuelto a la Consellería de Educación demostrando que no tiene problemas en tomar el control. Lleva menos de una semana al frente del departamento más cuestionado de la Xunta en los últimos tiempos y ya convocó a todo el sector a una reunión oficial (el Consello Escolar del miércoles, el primero desde la pandemia) y ha sustituido a los tres pesos pesados de la consellería, tres nombres que ocupaban los despachos más codiciados de Educación desde hace una década: Jesús Oitavén, Manuel Corredoira y José Manuel Pinal. Como no es momento de hacer experimentos educativos, Rodríguez ha apostado por viejos conocidos para reemplazarlos: Manuel Vila, José Luis Mira y Jesús Álvarez Bértolo.

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