Feijoo desvela que Almuíña pidió el relevo en Sanidade, y justifica la salida de Pomar en Educación porque ya eran demasiados conselleiros

El presidente da la bienvenida a los nuevos fichajes y permite despedirse a los dos que salen: «Seguiremos traballando xuntos»


Santiago

Feijoo se lo dijo: venían «a sufrir», y empezaron bien pronto, porque el acto de toma de posesión de los conselleiros cambió su emplazamiento, el pazo de Raxoi, por los exteriores de San Caetano, donde a la sombra hacía un frío considerable. Los ojos estaban puestos en los nuevos fichajes, que solo abrieron la boca para jurar o prometer el cargo, dejándole al más veterano, Alfonso Rueda, la responsabilidad de hablar en nombre de todos. Tiempo tendrán Julio García Comesaña, conselleiro de Sanidade, y María Jesús Lorenzana, conselleira de Emprego e Igualdade, de explicar sus proyectos, pero de momento ya escucharon lo que espera de ellos su nuevo jefe directo: «Esforzo, traballo e compromiso», enumeró el presidente de la Xunta.

Con los fichajes silenciados, la cita se convirtió en un desagravio para los dos conselleiros salientes, que tuvieron la oportunidad de tener unas palabras de despedidas en las que no hubo un ápice de rencor o desacuerdo, solo agradecimiento al presidente por la confianza y buenos recuerdos de una experiencia compleja pero enriquecedora.

Fue el propio Feijoo el que terminó por resolver los motivos por los que ha prescindido de Jesús Vázquez Almuíña y Carmen Pomar en Educación. En el caso de Sanidade, el presidente desveló que fue el propio conselleiro el que fue a verlo a su despacho tras la victoria electoral para pedirle su relevo después de cinco años intensos, una petición que aceptó y que él mismo comparó con sus cuatro años al frente del Insalud, con muchas preocupaciones y kilómetros a sus espaldas. Como guinda, una pandemia que provocó «moitas noites sen durmir», lo que le llevó a concluir que «se acertamos con Almuíña, con Julio, tamén». 

La exconselleira de Educación, despidiéndose del rector de Santiago
La exconselleira de Educación, despidiéndose del rector de Santiago

El caso de la investigadora universitaria fue distinto. Pomar se incorporó hace apenas dos años, y en su etapa se confirmaron informes muy favorables para la educación gallega, pero Feijoo consideró que era necesario reforzar el área económica, con una consellería más y la coordinación del flamante vicepresidente segundo, Francisco Conde, sin por ello aumentar el número de carteras, de ahí que haya optado por unir de nuevo en torno a Román Rodríguez los departamentos de Cultura e Educación. No fue una despedida definitiva, porque cuenta con ellos: «Seguiremos traballando xuntos», les dijo a ambos, que de momento conservan el acta de diputados. 

«A pandemia o cambiou todo, e o novo equipo ten moito desta circunstancia», señaló Feijoo, quien también tuvo unas palabras breves para el resto de conselleiros que continúan con sus labores. A todos les pidió también «responsabilidade, sacrificio, determinación, estudo, traballo e honestidade», y aprovechó la presencia de algunos de los familiares para pedirles disculpas de antemano por el tiempo que les va a robar a los once altos cargos a los que también exigió que hagan un esfuerzo de gestión y planificación y que no duden en «explicar as cousas como son, sen adornos». De momento, descubrió, ni uno solo de los conselleiros dudó un segundo ante el ofrecimiento del cargo. 

Feijoo renueva las áreas más desgastadas y ficha a dos gestores para empleo y sanidad

Juan capeáns
Feijoo firmando los nombramientos de los nuevos conselleiros, este domingo en Monte Pío
Feijoo firmando los nombramientos de los nuevos conselleiros, este domingo en Monte Pío

Acomete una amplia reestructuración de la Xunta ante la pandemia, con Conde como segundo vicepresidente, encargado de coordinar y relanzar la economía

Alberto Núñez Feijoo ha abordado esos «cambios oportunos» que ya había sugerido el viernes para afrontar los distintos frentes que ha abierto la pandemia. La gestión de la crisis sanitaria ha derivado en una revolución de su Ejecutivo que finalmente ha tenido mucha mayor dimensión -el mayor cambio, entre nombres y funciones- y menos continuismo del esperado, lo que demuestra que el presidente de la Xunta es un político previsible, pero no un autómata.

Los cambios en Sanidade y Educación responden al desgaste de dos conselleiros, Carmen Pomar y Jesús Vázquez Almuíña, que llevaban áreas muy sensibles y que consumen bastante más de la mitad de los presupuestos y el 80 % de las nóminas de la Xunta. Sus relevos garantizan experiencia: Julio García Comesaña tiene una larga carrera en el Sergas, el departamento autonómico de mayor peso que tendrá la responsabilidad de renovar, y conoce bien los problemas de Vigo, que es una de las áreas que incendiaron la atención primaria. Y, en el caso de Educación, Román Rodríguez hará de bombero para sofocar un inicio de curso que será más intenso que los que gestionó en su anterior etapa en la consellería (ya ocupó esa cartera entre el 2015 y el 2018).

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