Niños de alto riesgo en las aulas: «Tengo miedo, pero allí es feliz»

La vuelta al cole de los menores con discapacidad se refuerza con rigurosas normas por el riesgo del covid en estos grupos


Redacción / La Voz

Se llaman colegios especiales. Y, en teoría, lo son porque a ellos acuden niños o adolescentes con discapacidad. Pero, en realidad, son especiales por más cosas. Están acostumbrados a lograr imposibles, como que niños que no andan ni hablan -ni en el algunos casos ven- logren jugar, interaccionar y aprender sonriendo mientras reciben cuidados para mejorar su calidad de vida.

Ocurre en colegios como los de Amencer, en Vilagarcía y Pontevedra, especializados en atender a niños con parálisis cerebral, donde les toca enfrentarse al inicio del curso con la pandemia de fondo y la realidad de que todos sus alumnos son de alto riesgo, porque la mayoría tienen patologías respiratorias asociadas a su discapacidad. ¿Cómo lo llevan? «Empezamos en mayo con el protocolo y lo tenemos listo, pero estamos a expensas de lo que diga la Xunta. Son unas normas muy rigurosas, quizás demasiado. Pero los niños tienen riesgo. Aquí el covid nos destrozaría», dice Mónica Touriño, la gerente de estos centros. 

Material personalizado

Touriño explica que, en un verano totalmente atípico, los profesores se encargaron de confeccionar material para cada niño, de forma que no lo compartan. Estarán cinco alumnos por aula y no saldrán de ella ni para comer ni para los aseos. Dado que solo pueden trabajar en el interior, se está pensando en contar con ventiladores con filtros HEPA para renovar el aire. Reforzarán la limpieza y se evitará el trasiego de sillas de ruedas por los pasillos. El punto débil son las mascarillas: «Les pedimos a los padres que entrenen en casa, pero muchos niños no logran llevarlas, es muy difícil», indica.

Sabe bien lo complejo que es ponerle mascarilla a un niño con parálisis cerebral Elisa Picallo, de Pontevedra. A Álvaro, su hijo, de 14 años, la pandemia le robó su principal diversión veraniega: los paseos en la silla de ruedas por la ciudad. «Antes salíamos de casa a diario, mañana y tarde. Pero es que ahora salimos y hay muchísima gente y no me atrevo a hacerlo... solo lo bajo si veo que está ya muy nervioso o enfadado», dice. 

Vuelta a las clases

Álvaro volverá a su colegio especial el próximo día 10 de septiembre. Su madre, funcionaria, no titubea ante el regreso de su hijo a las aulas en este escenario tan complicado: «Tengo miedo, pero sé que allí es feliz. Es su vida. Tengo plena confianza en los profesionales y espero que las familias seamos responsables», concluye.

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