Los intocables de Alberto Núñez Feijoo

El presidente de la Xunta en funciones ultima estos días su noveno gabinete en once años, en el que resisten dos conselleiros y un pequeño grupo de confianza, apenas una docena; todos ellos, salvo sorpresa, repetirán


Santiago

Alberto Núñez Feijoo compaginará la semana que hoy empieza la actividad parlamentaria y protocolaria de la toma de posesión con sus últimas reflexiones para formar el que será su noveno Gobierno desde que ganó en el 2009, hace once años y medio. Como ocurre con la fecha de las elecciones, el nombramiento de los conselleiros y de los segundos niveles de la Administración autonómica anima en los círculos de poder la feijoología, esa ciencia previsible, pero inexacta, que consiste en adivinar las intenciones del líder popular.

Pese al celo con el que protege sus meditaciones, con Alberto Núñez Feijoo la probabilidad de acertar es alta. En el 2016, tras su tercera mayoría, clavó el equipo que había terminado la segunda legislatura con el argumento de que todos sus miembros habían ocupado puestos destacados en las listas y, por tanto, los consideraba avalados por los gallegos para seguir en sus puestos. Esa misma pista la dejó caer días atrás. Pero poco tienen que ver las circunstancias de aquel año, cuando la premisa era apurar los plazos para intentar cerrar los primeros presupuestos expansivos después de dos legislaturas gestionando recursos muy ajustados. Ahora, también lo advirtió, les tocará «sufrir».

Atendiendo a sus costumbres, los once conselleiros que acabaron la tercera legislatura deberán tener el móvil a tope de batería y a mano durante el fin de semana, porque el sábado por la tarde o el domingo por la mañana, poco antes de hacer pública su decisión, recibirán las llamadas para explicar su posible relevo o para la ratificación del puesto con el consiguiente repaso de objetivos. La continuidad es un argumento poderoso en un momento delicado como el actual en el ámbito sanitario, económico y social.

Pero esa misma circunstancia puede servirle de acicate para reforzar de alguna forma estas áreas, cambiando a personas, reforzando departamentos o impulsando un puesto o ente de nueva creación que tenga un impacto más transversal en la lucha contra la pandemia, una opción que también podría resolverse en los segundos niveles, que se conocerán en unas dos o tres semanas.

Dos puestos calientes: Sanidade y Educación

Como casi siempre, hay dos puestos calientes que tienden a desgastar más a sus titulares, como son Educación y Sanidade. Y más en un momento como este. Precisamente ni el inicio del curso ni la segunda ola de contagios parecen momentos adecuados para hacer experimentos, que es justo lo contrario a la experiencia, el valor más amplificado por Feijoo durante la campaña.

De repetir el equipo, solo dos conselleiros habrán resistido los ligeros retoques que ha ido aplicando desde el 20 de abril del 2009: Alfonso Rueda, nombrado vicepresidente en el 2012; y Rosa Quintana, que ha ocupado siempre la cartera de Mar y que durante un tiempo también llevó Medio Rural. Ambos cuentan con la confianza sostenida en el tiempo de Feijoo y forman parte de un círculo muy reducido al que se pueden sumar una docena de personas que han ocupado cargos intermedios, más o menos visibles, pero que han estado junto al presidente antes incluso de ganar sus primeras elecciones.

Los conselleiros de Economía, Francisco Conde; el de Facenda, Valeriano Martínez; y la titular de Política Social, Fabiola García, ya trabajaron en el entorno de la cúpula autonómica antes de dar el salto a la primera línea, igual que Antonio Rodríguez Miranda, al que siempre concedió responsabilidades en el partido, en el Parlamento y, desde el 2012, en la Secretaría Xeral de Emigración. Desde el 2009 también hizo carrera en su ámbito la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, y nunca promovió cambios en cargos de perfil más técnico que político, como el de director xeral de Relacións Exteriores e coa Unión Europea, que siempre fue Jesús Gamallo; o el de director xeral de Montes, en manos de Tomás Fernández Couto, que ya estuvo en puestos vinculados a la gestión forestal con Manuel Fraga.

También hay otros nombres que han acompañado al presidente pero que se han movido más en el ámbito legislativo que en el Gobierno, como Pedro Puy, que ha compaginado la coordinación programática del partido con la portavocía en el Parlamento desde el 2011; o diputados como Diego Calvo, Paula Prado, Raquel Arias o el veterano José Manuel Balseiro, que va por su quinta legislatura. Álvaro Pérez, que fue en las listas por A Coruña; y los periodistas Mar Sánchez, Lucas Martinón y Marta Varela volverán a ejercer de asesores directos de Feijoo desde direcciones y secretarías generales.

El Parlamento volverá a ser el parapeto de los posibles aspirantes a alcaldes urbanos

Sea cual sea el Gobierno que anuncie Feijoo el domingo, no será el último. Probablemente habrá que esperar al menos dos años para atisbar algún movimiento en clave sucesoria, cuestión que el presidente prefiere que se sustancie en el partido y no en el Gobierno, con sus correspondientes congresos locales y provinciales. La novedad respecto a otros inicios del propio Feijoo es que, salvo sobresaltos en Madrid, la legislatura autonómica de Galicia se presenta despejada de citas con las urnas hasta las municipales del 2023. Las elecciones locales siempre han tenido consecuencias en el Ejecutivo, con entradas de ex regidores como Ánxeles Vázquez (Melide) o Jesús Vázquez Almuíña (Baiona); o la salida de conselleiros a la conquista de alcaldías, como José Manuel Rey Varela (Ferrol), Elena Muñoz (Vigo), Jesús Vázquez (Ourense), Beatriz Mato (A Coruña) o la precipitada marcha de Agustín Hernández para poner orden en Santiago.

Desde el PPdeG descartan que en la elaboración de las listas o en los próximos nombramientos que decida Feijoo pueda extraerse alguna conclusión de matiz municipal, pero la realidad es que a tres años vista son varios los diputados que van unos pasos por delante para acabar ocupando relevantes carteles electorales. Rey Varela podría intentar recuperar el bastón de mando ferrolano, y Ramón Carballo tendría otra oportunidad en Lugo. Los presidentes de las gestoras de A Coruña y Santiago, Martín Fernández Prado y Borja Verea, también cuentan con un puesto garantizado y visible en O Hórreo, o incluso en el Gobierno. Y antes o después deberá abordar una nueva estrategia para Vigo. Con Corina Porro en la Mesa del Parlamento, el nombre que más interesa potenciar es el de Marta Fernández-Tapias.

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