El ADIF se lanza a expropiar terrenos anexos al AVE en la recta final de la obra

Parte de las adquisiciones tienen que ver con la seguridad y la protección civil

En el tramo Taboadela-Ourense, donde se habilitó un tercer hilo para el AVE, también se ejecutarán expropiaciones.
En el tramo Taboadela-Ourense, donde se habilitó un tercer hilo para el AVE, también se ejecutarán expropiaciones.

redacción / la voz

Aunque las expropiaciones suelen asociarse al inicio de las obras y no a su final, la complejidad del tramo entre Pedralba (Zamora) y Ourense ha obligado al ADIF a lanzar una campaña para hacerse con múltiples terrenos anexos a la línea de alta velocidad, cuando esta se encuentra en la recta final de las obras, con el despliegue de la vía y los elementos de electrificación, seguridad y señalización. La apropiación pública de estos 80.000 metros cuadrados responde a distintos motivos y circunstancias, aunque el administrador los enmarca dentro de la normalidad de los ajustes del fin de los trabajos, por lo que en principio no tendría efectos sobre el proceso para poder empezar con el grueso de las pruebas, en un tramo de algo más de 120 kilómetros que pondrá fin al nuevo acceso ferroviario central, cuyo último plazo oficial para su apertura se situaría en junio del 2021.

Las fincas con las que pretende hacerse el ADIF se encuentran en 14 sectores y suponen 26 actuaciones, algunas de ellas prácticamente insignificantes, aunque otras sí tienen que ver con distintos aspectos de la seguridad y la protección civil. En el anejo donde se describen estas nuevas adquisiciones se señala que son «estrictamente necesarias para la correcta ejecución de las obras contempladas». La expropiación forzosa por el procedimiento de urgencia se justifica en «la necesaria inmediatez de ocupación de los terrenos para poder ejecutar accesos, caminos, zonas de instalaciones y la construcción de una nueva línea de media tensión».

Esta línea eléctrica no estaría destinada a alimentar a los trenes de alta velocidad que circularán por el nuevo trazado. Fuentes del ADIF explican que es necesaria para el suministro de los equipos de protección y seguridad de los túneles de Prado y Corga de Vela. Pese a que en el proyecto se da a entender que esa línea de media tensión aún hay que construirla, las mismas fuentes aseguran que ya está ejecutada, así que las expropiaciones están destinadas a que el ADIF adquiera los terrenos donde se sitúan los apoyos, así como los derechos de servidumbre de paso.

Otra buena parte del proceso expropiatorio -unos 36.000 metros cuadrados- está destinado a adquirir parcelas en Castrelo do Val que se quedaron aisladas por la línea de alta velocidad en zonas de muy difícil acceso, y que por lo tanto ya no eran útiles para los propietarios.

Seguridad y protección civil

Pero otros elementos del proyecto, que estará en información pública hasta octubre, están relacionados con aspectos relacionados con la seguridad. Es el caso del camino que debe dar servicio a los equipos de protección civil en la boca este del túnel de Hedroso.

También son necesarios más terrenos para el equipamiento de señalización y energía de la línea y para garantizar la seguridad de algunos taludes en el tramo provisional con tres hilos entre Taboadela y Ourense. En este caso se van a ejecutar retaluzados, esto es, reducir las pendientes de los taludes originales para evitar desprendimientos. Al ser menos verticales, es necesario ocupar más terreno. Esta lista de actuaciones se completa con la necesidad de ejecutar accesos a fincas que se vieron afectadas por las obras.

La extraña anormalidad de una esperada inauguración

 p. g.

Con la que está cayendo en forma de virus ingobernable, lo que en otras circunstancias sería un acontecimiento de primer orden, la inauguración del penúltimo tramo del AVE a Galicia, con un relevante ahorro en los tiempos de viaje a Madrid de 50 minutos de media, probablemente pase anormalmente inadvertida. El viaje se ha convertido en algo excepcional y si se hace se prefiere el coche privado, la furgoneta, la autocaravana, todos ellos apéndices del hogar, secuelas del confinamiento. Y las reuniones de negocios, el alimento del transporte en temporada baja, se hacen por vía telemática. El tramo entre Zamora y Pedralba ya está siendo recorrido por los maquinistas, que memorizan sus singularidades de cara a los primeros viajes comerciales. Pero la expectación no es la misma, aunque su puesta en servicio está a la vuelta de la esquina, quizás en septiembre, tal vez en octubre. Y entonces el viaje a Madrid será de verdad competitivo con el vehículo privado.

En este contexto, expertos como Xosé Carlos Fernández manejan una hipótesis optimista: apenas hay aviones y el nada despreciable ahorro de tiempo llevará a muchos de los antiguos clientes del negocio aéreo a las vías del tren. Fernández se pregunta si Renfe pondrá los trenes para acompasar esta demanda. En la actualidad la conexión con Madrid está a medio gas, con la mitad de las frecuencias que había antes del coronavirus, pues Renfe se resiste a arriesgarse a fletar trenes semivacíos. El foco, desgraciadamente, no está puesto ahora en la movilidad. Y el interés solo volverá cuando se recupere la antigua normalidad.

Los 126 kilómetros de túneles del AVE se lavarán a presión por seguridad

pablo gonzález
Tren que se utiliza en el lavado de túneles
Tren que se utiliza en el lavado de túneles

El polvo acumulado por las obras puede afectar a los sistemas de control

En noviembre del 2007, el paseo triunfal por los túneles del AVE del Guadarrama de la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, se vio empañado por una permanente nube de polvo que incluso se coló en los vagones donde viajaba la prensa y las autoridades, en el que era el primer viaje en pruebas por la línea de alta velocidad entre Madrid y Valladolid. Aquella anécdota deslució este primer trayecto por el trazado que ahora utilizan los trenes que conectan Galicia -y todo el norte- con Madrid. Pero fue una anécdota relativa, pues desde entonces se dio más relevancia a la limpieza de los túneles -especialmente los más largos- y se detectó, también, las consecuencias de seguridad que podía tener el polvillo de las obras en los sistemas de circulación, pues puede afectar al funcionamiento de las balizas y otros dispositivos de control de trenes, además de complicar la visibilidad. «Las acumulaciones de polvo son muy importantes en estos túneles», explican en el ADIF. Y se agravan por el efecto de la velocidad de los trenes.

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