«Mis amores son o fueron periodistas»

La novelista gallega está trabajando en un nuevo título del que no dirá «ni mu» hasta que esté en manos de su editor. Desde Valencia, Fortes, que no echa raíces, guarda el recuerdo de su infancia en Caroi

Susana Fortes se escapa siempre que puede a Lapamán, en Bueu, donde sus padres tienen una casa
Susana Fortes se escapa siempre que puede a Lapamán, en Bueu, donde sus padres tienen una casa
r. s.
La Voz / Redacción

La irrupción del covid nos ha obligado a cambiar de planes y a vivir sobre la marcha. En definitiva, a improvisar. Algo a lo que Susana Fortes (Cotobade, 1959) está acostumbrada. «Para escribir necesito sentir la intriga y el suspense que experimento como lectora cuando me atrapa un libro. Nunca sé cómo va a terminar», explica. Es decir, que si supiese de antemano quién es el asesino de sus novelas, no se despertaría motivada cada día para escribir.

Desde bien pequeña, Fortes ha estado rodeada e influenciada por la biblioteca que había en su casa de Pontevedra. Posiblemente fue en ese momento cuando comenzó a desarrollar su instinto de cazadora de libros. Toda su infancia la pasó en Galicia. Los veranos en la aldea de Caroi, Cotobade, con su abuela Nina y su tía Lola, fueron determinantes en su educación sentimental. «Nos soltaban allí y para mis hermanos y para mí aquello era territorio salvaje», cuenta. Se subían a los árboles, pescaban en el río... no volvían a casa hasta bien entrada la noche. La niñez de Susana fue la de «desayunar y salir al mundo», la de «fantasear con el mundo», y también la de «ver horizontes amplios todo por delante».

Con su abuela Nina y su tía Lola llegaron las primeras nociones sobre religión. En casa, los cuatro hermanos recibieron una educación laica. «Con ellas teníamos que ir a la misa y eso, para nosotros, era como algo exótico», recuerda. «Nos hablaban un señor que se llamaba Abraham, de las plagas de Egipto... eran como cuentos que para nosotros se parecían a novelerías que nos fascinaban», continúa. Ellos tenían su manera peliculera y novelera de codificar las referencias religiosas: «En la capilla de Caroi estaba la imagen del Santiago Apóstol a caballo con sombrero, y en la iglesia había un carro con un niño Jesús. Xavi [su hermano] siempre le preguntaba a la abuela a qué misa nos tocaba ir: si a la de los vaqueros o a la de la caravana».

En la adolescencia terminó de consolidar y determinar su círculo de amistades. «Mis grandes amigos o amores son o fueron periodistas», confiesa, entre los que se podría encontrar a corresponsales de guerra o fotógrafos. «Tampoco es que lo haya elegido yo», bromea.

El confinamiento la cogió sola en su casa de Valencia. Allí, en su pequeño estudio con ventanas que dan a una calle frondosa con árboles y silenciosa, es donde está escribiendo su nueva novela. Como es habitual en ella, no dirá «ni mu» hasta que se lo entregue a su editor.

Susana Fortes viajará a Lapamán, en Bueu, esta semana. Y aunque sienta que no tiene un lugar, sea de poco anclaje, no tenga fijaciones y construya su nido allá adónde vaya, sus mejores recuerdos están y se quedan en Galicia. De vuelta, Fortes, en su sitio mágico.

Fui

Premio Fernando Lara de Novela en el 2009 y finalista del Planeta en el año 2003

Soy

Estoy escribiendo un nuevo libro y soy profesora de historia del arte en Valencia

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