50.000 gallegos tienen nuevo alcalde tras dos muertes y una docena de mociones y renuncias

Manuel Varela Fariña
manuel varela REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Santi M. Amil

El BNG es el partido más afectado al perder varios ayuntamientos

19 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la moción de censura al alcalde nacionalista de Viana do Bolo ya son cinco los cambios de gobierno por esta vía en ayuntamientos gallegos desde las tomas de posesión de junio del año pasado, días después de las últimas elecciones municipales. Las mociones, sumadas a las renuncias de regidores y la defunción de dos alcaldes, han provocado que el bastón de mando de quince municipios cambiase de manos en apenas un año. Así, unos 52.000 gallegos tuvieron dos personas al frente del concello en los últimos catorce meses.

La moción contra Secundino Fernández es la tercera que provoca el relevo de un alcalde del BNG. Exactamente una semana antes, el día 11, el PP se hacía con la alcaldía de Castrelo de Miño tras apoyarse en dos exconcejales del PSOE, en medio de una tensa sesión en la que el nuevo alcalde, Avelino Pazos, tuvo que salir escoltado por la Guardia Civil. En junio era el socialista Alberto García quien sustituía al nacionalista Xoán Castaño en Catoira, donde se vivieron una serie de intrigas para desalojar al regidor elevadas al rango de operación. El pasado de invasiones del ayuntamiento la bautizó como drakkar, el navío que utilizaban los vikingos en sus expediciones. Castaño hizo encallar la moción de censura en mayo con su propia dimisión y con dos concejales del PSOE contrarios al pacto que su partido había acordado con el PP —que un año antes había apoyado al BNG— para dar la alcaldía a García.

Las dos primeras mociones llegaron en invierno, en la comarca de Ferrolterra. En diciembre, el popular Juan Domingo de Deus aprovechó en Mugardos la moción impulsada por el PSOE y su partido para forzar la dimisión de Pilar Díaz Otero, de Esquerda Unida. El socialista José Ángel Martínez Bardanca dijo entonces que hacía «lo correcto, no para el PSOE, pero sí para el pueblo». Díaz apenas cumplió medio año en el cargo.

En Fene, el BNG se hizo con el bastón de mando tras una moción de censura contra el popular Gumersindo Galego, que se negó a dimitir tras su condena por un delito contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol y ser reprobado por el pleno en diciembre. Desde febrero, el nacionalista Juventino Trigo encabeza un tripartito similar al que ya lideró en el 2015 y que, entonces por discrepancias entre los concejales de la coalición, solo duró catorce meses.

Siete renuncias y dos muertes

El primer concello que cambió de alcalde tras las municipales de mayo del 2019 fue Baralla. El popular Manuel González Capón murió el 30 de junio a los 68 años, de los que casi la mitad fueron al frente del consistorio. Su hijo, Miguel, heredó su puesto. Un mes después moría el también popular Manuel Penedo, alcalde de O Irixo durante 32 años, a quien sucedió Manuel Cerdeira.

En este último año hubo siete renuncias, tres de ellas de regidores populares por la incompatibilidad de formar parte de las listas al Parlamento, y una inhabilitación, la del socialista José García Liñares en Cerceda.

Secundino Fernández fue elegido alcalde en 2019 con los votos del PSOE

El PP dará la alcaldía de Viana do Bolo a un tránsfuga del PSOE

María Cobas

El PP de Viana do Bolo dará sus votos a uno de los dos tránsfugas del PSOE para relevar en la alcaldía a Secundino Fernández (BNG). Después de meses fraguándose, finalmente llegó el acuerdo entre los ya exsocialistas y los populares para arrebatar el bastón de mando a los nacionalistas, el mismo que le habían dado hace poco más de un año los tres votos del PSOE.

Después de las municipales del 2019, las negociaciones entre los dos partidos de izquierdas no llegaron más allá de la votación para la investidura. BNG y PP empataron en número de concejales, cuatro cada uno, pero el PP fue la lista más votada, por lo que sin los votos del PSOE Fernández nunca habría conseguido revalidar el bastón de mando que también cuatro años antes le había dado el PSOE (y también entonces sin conseguir fraguar un bipartito y con amenaza de moción de censura durante todo el mandato). No consiguieron llegar a más acuerdos, en parte por la negativa de los nacionalistas de compartir la alcaldía (dos años cada uno) con el cabeza de lista socialista, Pablo Luis Salgado, que dimitió apenas un mes después por incompatibilidad laboral (ya que trabajaba para el ayuntamiento). Quedó como portavoz del PSOE entonces Abelardo Carballo (que era el número tres en al lista), que ahora sí ha conseguido ese acuerdo con el PP y será el próximo alcalde. El acuerdo señala que dentro de un año y cuatro meses Carballo dimitirá para ceder el cargo al cabeza de lista del PP, Andrés Montesinos.

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