La crónica del primer día de la nueva legislatura: saludos y corrillos limitados por mamparas y mascarillas

Susana Luaña Louzao
susana luaña SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Debido a las medidas anticovid, no se ha permitido la asistencia de invitados que puedan presenciar la sesión consitutiva
Debido a las medidas anticovid, no se ha permitido la asistencia de invitados que puedan presenciar la sesión consitutiva Paco Rodríguez

Faltó una diputada a punto de dar a luz, y otra que salía de cuentas sí asistió a una sesión marcada por Alcoa y el calor

07 ago 2020 . Actualizado a las 20:11 h.

La foto del arranque de la undécima legislatura del Parlamento de Galicia pasará a la historia por los rostros de los diputados: todos tapados con mascarillas. De 74 diputados, no 75, porque la nacionalista María González Albert, exalcaldesa de A Rúa, no pudo acudir a la sesión ya que fue ingresada unas horas antes, a punto de dar a luz. También había salido de cuentas la popular Sandra Vázquez, aunque a ella sí le dio tiempo de tomar posesión del acta. Las mascarillas, las mamparas separando los escaños y los geles marcaron una sesión atípica en la que el miembro más veterano de la mesa de edad, el nacionalista Xosé Luís Rivas, se las vio y se las deseó para compaginar la mascarilla con las gafas y con su larga y característica barba blanca.

Los diputados del BNG coparon dicha mesa de edad. Junto a Rivas Cruz y Paulo Ríos estaba Daniel Castro, el más joven del hemiciclo, que abrió la sesión vestido con una chaqueta de los trabajadores de Alcoa. Reivindicaba así su orígenes mariñanos -es de Ribadeo- y mostraba su apoyo a los empleados de la factoría que se manifestaron a la entrada del Pazo do Hórreo para exigir a los grupos políticos una mediación en el conflicto. Castro García fue también el encargado de pasar lista a todos los diputados, momento en el que se vivió otra de las anécdotas de la jornada, con la presencia de tres parlamentarios apellidados Pérez López, dos del PP y uno del BNG.

Las mascarillas despistaron a muchos que no fueron capaces de reconocerse con la cara tapada. Sin embargo, hubo saludos con el codo y corrillos en los que se mezclaron diputados de los diferentes grupos. Núñez Feijoo saludó a Caballero y este, a Corina Porro. «Gonzaliño», le llamó. Las medidas de seguridad impuestas por el coronavirus restaron calor al ambiente, pese a las altas temperaturas que hicieron sudar a sus señorías.

La jornada fue atípica también por la ausencia de bullicio en los pasillos. Los compañeros y los familiares de los parlamentarios no pudieron acudir a la tribuna y se habilitaron para ellos salas con pantallas de televisión desde las que pudieron ser testigos de la sesión. Frente a los doscientos invitados de otras sesiones, ayer no llegaban ni a la mitad.