El fortín de un narco fugado en la raia

Fernández Cores se ocultaba en un casoplón en A Cañiza para saltar a Portugal y blanquear, con un abogado inhabilitado, 1,5 millones de euros en las Rías Baixas


VIGO / LA VOZ

La empresa lusa Rainbow supone el principio y el final de la enésima trama para blanquear efectivo del narcotráfico en Galicia. Al frente, Juan Carlos Fernández Cores, lanchero de la vieja escuela venido a más. Incluso dirigió su propia organización. Dos sentencias por cumplir, de 16 años (tráfico de cocaína a gran escala) y tres años (blanqueo), lo acechaban. Y optó por desaparecer. Tampoco fue lejos. Fijó en A Cañiza su guarida, instalándose en un gran casa de planta baja, con gimnasio y picadero con cocheras. Incluso zona agrícola con nave propia. Una especie de Falcon Crest, pero sin viñedos.

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El fortín de un narco fugado en la raia