Arranca la undécima legislatura gallega, la del covid y el último mandato de Feijoo

El presidente reúne hoy a su grupo para trasladar su apuesta continuista; el Parlamento se pone en marcha esta mañana con una renovación de casi el 50 %

Un operario poniendo mamparas de separación en el Parlamento, esta semana
Un operario poniendo mamparas de separación en el Parlamento, esta semana

Santiago

Esta mañana arranca formalmente la nueva legislatura autonómica, la undécima, con la sesión constitutiva del Parlamento gallego y la toma de posesión de los 75 diputados, que deberán jurar o prometer desde su escaño que acatarán la Constitución y el Estatuto de Galicia. La Cámara de O Hórreo, la primera de la era covid, se pone a andar bajo el influjo de la mayoría absoluta más amplia que obtuvo el Partido Popular, que podrá actuar como una auténtica apisonadora en el impulso de cualquier proyecto legislativo. Será también, sobre el papel, la última de Feijoo en la Cámara.

No obstante, la primera decisión que deberán tomar sus señorías no tiene que ver con leyes, sino con la elección de los cinco miembros de la Mesa. El ourensano Miguel Santalices tiene el viento de cara para repetir como jefe del Legislativo, aunque Feijoo aguardará hasta el último momento para poner todas las cartas boca arriba.

El inicio de la sesión constitutiva está marcado para las 11 de la mañana de este viernes. Pero una hora antes, el presidente de la Xunta en funciones, Alberto Núñez Feijoo, reunirá a su grupo parlamentario para trasladarles su propuesta de los tres nombres que propondrá su partido para la Mesa (presidente, vicepresidente primero y secretario), de cómo quedaría configurado el staff del grupo del PP en la Cámara, a la vez que informará, según fuentes de la Xunta, sobre la situación del covid-19 y de su impacto en la economía gallega, y de cómo esta crisis obligará a cambiar la forma de hacer política.

Fiel a su estilo, Feijoo decidió esperar hasta el último momento para hacer pública su propuesta de nombres para el gobierno de la Cámara. Con todo, desde el PP consideran que el aval obtenido en las urnas el pasado 12 de julio no invita a pensar —en líneas generales— en grandes cambios, sino más bien en la continuidad de quienes han desempeñado su puesto de manera satisfactoria.

Una vez que el BNG y el PSdeG desvelaron sus apuestas, los primeros promoviendo a la diputada Montse Prado como vicepresidenta segunda del Parlamento, y los segundos aupando a Marina Ortega como vicesecretaria, le toca al PP mover la ficha de sus tres puestos. A la opciones que tiene Santalices de repetir como presidente, se unen las de Diego Calvo, presidente del partido en la provincia de A Coruña, de repetir como vicepresidente primero, si bien hay más dudas en la secretaría de la Mesa, puesto desempeñado en la pasada legislatura por la periodista lucense Raquel Arias, pero en el que algunas representantes del partido no descartan que Feijoo pueda situar a Elena Candia, exalcaldesa de Mondoñedo y presidenta provincial del partido en Lugo.

Con el Parlamento ya constituido, empiezan a correr los plazos para constituir los grupos políticos, designar a quienes actuarán de portavoces y constituir las comisiones. Todo este trabajo culminará hacia el día 20, fecha a partir de la cual el presidente de la Cámara podrá fijar la sesión de investidura. Como fecha probable se maneja el martes 25 de agosto para que el candidato a la presidencia de la Xunta pronuncie su discurso de investidura, que 48 horas después sería replicado por los portavoces de los grupos antes de la votación. El viernes 28, se comunicaría el nombramiento al rey, el sábado 29 se celebraría la toma de posesión y, a partir de ahí, se anunciaría el nuevo Gobierno.

Todo el calendario puede estar condicionado si Pedro Sánchez celebra una nueva conferencia de presidentes autonómicos a finales de este mes. Una pista: Urkullu será investido en septiembre.

Así llega la oposición: el BNG recupera la jefatura de la oposición frente a un PSdeG con liderazgo debilitado

La XI legislatura autonómica supone una vuelta al tripartidismo que marcó la dinámica del Parlamento gallego durante dos décadas, entre 1993 y el 2012, cuando las únicas fuerzas con representación fueron el PP, el PSdeG-PSOE y el BNG. La simplificación de la pluralidad en el seno del hemiciclo, que pasa de cinco a tres grupos político, no solo hará más dinámicos los debates y reducirán el tiempo de duración de las sesiones, sino que hará más visible el papel que jugará el BNG y su portavoz nacional, Ana Pontón, como la nueva líder de la oposición en detrimento de un PSdeG, ahora con el liderazgo debilitado como consecuencia de un resultado electoral que estuvo por debajo de las expectativas.

La nueva realidad política tendrá un reflejo físico dentro del Parlamento. Los diputados del BNG pasarán a ocupar el extremo izquierdo del hemiciclo, reservado tradicionalmente al BNG, y Ana Pontón se sentará en el escaño que en su día ocupó Emilio Pérez Touriño antes de ser presidente de la Xunta, que mantuvo una vez que ascendió a este cargo.

Los representantes del PSdeG serán reacomodados en la zona media del hemiciclo, a lo largo del pasillo, en los puestos que ocuparon en la legislatura pasada los representantes de En Marea.

El BNG es también el grupo político más renovado del Parlamento, ya que 13 de sus 19 representantes no eran diputados en la legislatura anterior. El número de debutantes baja a 9 en las filas del PPdeG, excluyendo a los miembros del Gobierno, y es de 8 en el caso del PSdeG, si bien hay que tener en cuenta que muchos de los nuevos diputados son políticos muy bregados ya como concejales, en los gobiernos locales o con experiencias representativa en otras cámaras.

Aunque en el Parlamento gallego no está reconocida la figura del jefe de la oposición, que recaería en Ana Pontón, el liderar el principal grupo de la bancada izquierda si tiene algunas ventajas tanto en el orden de los debates como en los tiempos de intervención en algunos asuntos.

Pero sobre todo lo que aporta es mayor visibilidad a la labor política desempeñada en O Hórreo, esa que se verá cada quince días en las sesiones de control al presidente de la Xunta, en las que la líder de la organización frentista pasará a tener un papel más preponderante.

La jefatura de la oposición también le permitirá al BNG ganar músculo institucional en los órganos representativos cuya elección depende del Parlamento, como es el caso del Consello de Contas, el Consello Consultivo de Galicia, el consejo de administración de la CRTVG o la oficina del Valedor do Pobo. El PP, con 42 diputados, necesita solo de tres votos para llegar a una mayoría cualificada de tres quintos, aunque necesitaría de ocho votos más para alcanzar la de dos tercios. Eso le permite a los populares elegir compañeros de viaje, ya que podrían pactar la renovación de un determinado organismo tanto con el BNG como el PSdeG, aunque la norma no escrita, y la tradición, parece indicar que los acuerdos de esta naturaleza se alcanzan con el principal grupo de la oposición.

El primer asunto que estará sobre la mesa es la renovación de los miembros de la CRTVG, ahora propuestos exclusivamente por el PP y el PSdeG. Al BNG se le está entreabriendo la ventana para regresar al consejo del ente autonómico, con dos de las seis plazas, lo que dejaría fuera a los socialistas.

Así será la composición

La foto de partida del nuevo Parlamento gallego es la de un hemiciclo paritario, formado por 38 diputados y 37 diputadas, que presenta un grado de renovación del 46 %, si se incluyen a los miembros del Gobierno en funciones, pues todos ellos formaron parte de las listas del PP en puestos de salida, y que por tanto son diputados de pleno derecho. Ahora bien, todo ellos ya ocupaban (en algunos casos con derecho a voz, pero no a voto) los escaños azules reservados a los miembros del Ejecutivo en la pasada legislatura.

Que el 46 % de los representantes se estrenen como diputados de O Hórreo no significa que debuten en la política, ni mucho menos, pues la mayoría de ellos proceden de la política local. Otros ya fueron diputados autonómicos en otros períodos como ocurre con Juan Carlos Francisco Rivera (PSOE), Iago Tabarés (BNG) o Corina Porro (PP), y algunos incluso ocuparon un escaño en cámaras como el Congreso, como ocurre con los socialistas Pablo Arangüena y Marina Ortega, o las nacionalistas Rosana Pérez y Alexandra Fernández.

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