El detenido por disparar a un brigadista: un sospechoso en su tercera prisión preventiva

Los investigadores de la Guardia Civil creen haber resuelto el caso doce años después


Ourense / La VOz

Al filo de la medianoche del pasado jueves, el ourensano José Miguel M. C. ingresaba en una celda de la prisión provincial de Pereiro de Aguiar. Horas antes la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Ourense, Eva Armesto, le había tomado declaración en relación con la emboscada y posterior tiroteo que sufrió un brigadista en el año 2008, en la localidad de Xunqueira de Ambía. Aunque el acusado alegó su inocencia sobre los hechos y ni siquiera quiso contestar a las preguntas de la fiscala del caso, la magistrada instructora consideró que existen pruebas para sospechar que este hombre pudo ser el autor de aquel hecho y lo envío a prisión preventiva. Eso sí, podrá eludir la cárcel bajo una fianza de 50.000 euros.

En el auto hacía alusión la togada a la existencia de un informe forense que ha sido determinante para que, doce años después, los investigadores de la Guardia Civil crean haber resuelto el caso. En un pasamontañas incautado poco después del tiroteo al sospechoso, por entonces compañero de trabajo de la víctima, se han localizado ahora restos de pólvora gracias a la utilización de nuevas tecnologías de análisis. Aunque para la defensa no es esta una prueba concluyente, y de hecho el abogado David López ya ha adelantado que van a recurrir el auto de prisión, por ahora José Miguel tendrá que afrontar un nuevo encarcelamiento, ya que en su historial pesan también sospechas, aunque nunca probadas, de su posible relación con la muerte de sus padres. Esas dudas propiciaron que en dos ocasiones anteriores, en los años 2009 y 2011, el hombre fuese detenido y enviado a prisión preventiva como supuesto responsable de aquel doble crimen, si bien el caso terminó archivándose provisionalmente al considerarse que las pruebas que habían sido presentadas en su contra eran «meras sospechas».

Y por lo visto ese doble crimen ocurrido apenas medio año después del suceso de Xunqueira, seguirá por ahora sin resolver. Tras el arresto de José Miguel el pasado martes, los agentes lo trasladaron hasta la localidad de Amendo (Taboadela) donde murieron sus padres con la intención de hacer registros. Se centraron en un galpón anexo a la casa y en una finca también situada cerca del domicilio. En lo que parecía un intento por encontrar una pistola que pudiera haber sido allí enterrada, los agentes utilizaron un detector de metales, si bien no localizaron nada relevante, más allá de viejos tornillos y arandelas.

No se encontró el arma

Y es que el arma con la que se perpetró el doble crimen de Taboadela nunca se encontró, como tampoco la pistola de la que salieron los cuatro tiros descerrajados al trabajador de los servicios forestales. Se sabe que fueron distintas armas, si bien se relacionó a José Miguel con ambos casos.

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