Las víctimas del Alvia, siete años después: «No sabíamos lo que nos quedaba por sufrir»

Dos de las personas que resultaron heridas en la tragedia de Angrois cuentan su historia en el séptimo aniversario de aquel día

Víctimas y familiares reunidos en Angrois en el primer aniversario de la tragedia ven pasar el tren a la misma hora en que se produjo el descarrilamiento un año antes
Víctimas y familiares reunidos en Angrois en el primer aniversario de la tragedia ven pasar el tren a la misma hora en que se produjo el descarrilamiento un año antes
M.S.

Hay heridas que no sanan. Es el resumen de la travesía por el desierto que las víctimas del Alvia han tenido que sufrir durante los últimos siete años. El 24 de julio del año 2013, el tren Alvia 04155, procedente de Madrid y con destino Ferrol, se estrelló en la curva de Angrois, a las afueras de Santiago. 80 personas murieron y 144 resultaron heridas. El segundo peor accidente de tren de la historia de España. Una tragedia que todavía resuena en los oídos de muchos. A partir de ese día, 224 vidas cambiaron para siempre. 

 «Cada vez que se acerca el aniversario, lo único que quieres es que pase rápido»

Para Nora Formoso-Rafferty (Madrid, 1986), aquel día quedará guardado en el fondo de su mente para toda la vida. «El olor», cuenta, «eso es algo que jamás se me va a olvidar. Una mezcla entre polvo, escombro, calor humano y pánico. Ese vagón olía a pánico».

Nora, entonces, era una joven veterinaria que venía desde Madrid a celebrar el Apóstol con su familia y amigas, como había hecho tantas otras veces. Todo se truncó minutos antes de llegar a Santiago. «No recuerdo el accidente. Quedé inconsciente tras el golpe y lo primero que se me viene a la cabeza es el silencio que había. Después, empiezas a escuchar a las primeras personas pedir auxilio. Yo, por suerte, solo me rompí unas costillas y y tuve alguna contusión, y pude salir por mi propio pie», explica. Una vez que consiguió salir del tren, se quedó en las vías unos minutos junto a otros pasajeros, todavía en shock. Entonces fue cuando empezó a arder uno de los vagones, por lo que decidieron salir de allí ayudándose unos a otros.

Nora Formoso-Raffety, herida en el accidente de Angrois.
Nora Formoso-Raffety, herida en el accidente de Angrois.

«Aún ahora sigo asociándolo todo al accidente. No puedo subirme a un tren, me da miedo ir en coche y hasta la cosa más inocente te traslada a aquel día. Sobre todo cuando se acerca el aniversario, claro. Durante esa semana, conforme lo ves acercarse, solo quieres que pase rápido y quitarte ese estrés de encima», cuenta. Lo peor, explica Nora, es ese estrés emocional: «Te hace incluso sentirte culpable. ¿Por qué yo estoy aquí y 80 personas nunca salieron de Angrois? Te haces preguntas que no deberías hacerte, pero así funciona la mente a veces». 

Durante estos siete años, las víctimas y sus allegados han volcado todos sus esfuerzos en que se haga justicia y se castigue a los culpables. Nora, aunque reconoce que no está tan metida como otra gente, sí que está «muy pendiente de todo lo que ocurre y cómo evoluciona el caso». Se sienten, según ella, desamparados por la justicia y humillados por los presuntos responsables. «Tenemos mucha rabia acumulada. No se puede volver a repetir algo así, y para eso, los culpables deben rendir cuentas», asegura.

 «Lo que pienso cuando veo las fotos es que no sabíamos lo que nos quedaba por sufrir»

 «La gente que no lo ha vivido de cerca no lo puede entender, es normal. Lo que pasó aquel día fue una tragedia como nadie menos nosotros se la puede imaginar». Así comienza la historia de José Antonio Gayoso, lesionado en aquella curva de Angrois y miembro de la plataforma de afectados. Su figura representa la lucha de las víctimas contra la injusticia que, según ellos, están sufriendo de parte de la Administración. «Se deben depurar responsabilidades. Una tragedia de este calibre no puede volver a repetirse y esta es la única forma de asegurarnos de eso», asegura. En su opinión, la estrategia de los responsables se basa en «alargar esto lo máximo posible y dejar pasar el tiempo, para que la gente se olvide». De momento, «Lo están consiguiendo», afirma, «pero nosotros no vamos a dejar de luchar». Para él, los hechos que han ido saliendo les han dado la razón, y confía en que el futuro les sea favorable. 

Jose Antonio Gayoso, herido en el accidente de Angrois y miembro de la plataforma de afectados.
Jose Antonio Gayoso, herido en el accidente de Angrois y miembro de la plataforma de afectados.

José Antonio, policía, fue aquel 24 de julio a los juzgados de plaza Castilla en Madrid, debido a unos asuntos «relacionados con mi profesión», y contaba con estar de vuelta en su casa esa misma noche. No fue así. Según cuenta, muchos de los afectados siguen manteniendo un estrecho contacto en la actualidad y siguen vinculados unos con otros, sobre todo por cuestiones judiciales y conmemorativas. «Muchísimas familias tenemos esta desgracia en común, así que muchos seguimos queriendo compartir los pensamientos con los otros. Forma parte de nuestra y vida y lo hará siempre», explica. Lo más duro, para él, es pensar en lo que sintieron en aquel momento y en que el sufrimiento no acabó con el accidente: «Lo primero que pienso cada vez que veo imágenes de aquel día es que no sabíamos lo mucho que nos quedaba por sufrir. Estos siete años han sido durísimos. Muchos todavía no han conseguido cerrar sus heridas». 

Siete años, 80 muertos y 144 heridos después, muchas heridas siguen abiertas. Y no serán fáciles de cerrar

Angrois, la curva que cambió sus vidas

André Siso Zapata, Rebeca Cordobés, M.S.
Los trabajos incluyen el despliegue del ERTMS en Angrois y en todo el trazado nuevo del eje atlántico entre A Coruña y Vigo
Los trabajos incluyen el despliegue del ERTMS en Angrois y en todo el trazado nuevo del eje atlántico entre A Coruña y Vigo

Tres supervivientes a la tragedia cuentan su historia

Seis años. Para unos, un mundo. Para otros, un suspiro. El tiempo es relativo cuando un segundo basta para cambiar la vida de una persona. Lo saben bien quienes viajaban en aquel Alvia 04155. Pese a las heridas y las secuelas, son afortunados. Hubo 80 pasajeros que nunca podrán contar qué sintieron cuando el tren perdió el control.

 Óscar Luis Mateos: «Me quedé ayudando a evacuar a la gente»

Óscar es guardia civil. Viajaba hacia Santiago para disfrutar de las fiestas del Apóstol con un compañero del ejército. «Nos quedamos a las puertas», dice sacando dramatismo al asunto. Tuvo bastante suerte, sus lesiones fueron leves y le dieron el alta esa misma noche. Aunque lo cierto es que no fue al hospital hasta que el resto de heridos habían sido totalmente evacuados: «Nos pegamos el leñazo, pero nos pusimos a ayudar a la gente. No se nos ocurrió salir del vagón. Nos quedamos dentro organizando la evacuación hasta que llegaron las asistencias. Cuando llegó la policía, decidí quedarme a ayudar a las personas que estaban atrapadas. En ese sentido me alegro de haber estado allí».

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