El fiasco histórico del voto exterior: antes votaban los muertos, ahora no pueden los vivos

Miles de emigrantes se quedan sin participar y las papeleta de centenares no llegarán mañana al recuento que decidirá un escaño por la provincia de Pontevedra

Recuento del voto del exterior en el 2005
Recuento del voto del exterior en el 2005

VIGO / LA VOZ

En las elecciones generales del 2000 votaron gallegos emigrados a Argentina y Uruguay que habían fallecido tiempo antes. Las papeletas seguían llegando a los hogares de todos los españoles residentes en el extranjero junto a su tarjeta censal, estuvieran vivos o, en miles de casos, muertos. Y votos de estos últimos, llegaron. Para que entrasen en las urnas, no hacía falta más que alguien las depositase en un servicio postal, sin necesidad de identificación ni límite de envíos.

El voto de fallecidos volvió a emerger en las elecciones gallegas del 2001 y aún en las del 2005. Para demostrar que el sistema electoral para la emigración seguía haciendo aguas, llegaron incluso a Galicia sobres con el voto, la tarjeta censal junto a una fotocopia del certificado de fallecimiento del elector. «Disfunciones del voto exterior», justificó la Abogacía del Estado.

Se depuró el censo. Pero la sombra de la sospecha siguió y sigue encima de las sacas llegadas de fuera. En el 2009 emergieron denuncias contra el PSOE en Argentina por compra de votos a 45 euros. El viaje a América de una agente electoral socialista pagado con dinero público o el fotocopiado de pasaportes de familias enteras a los que se adjuntaba la papeleta del PP en el Centro Maragato de Buenos Aires, enlodaron aún más el voto emigrante y propiciaron la implantación del voto rogado. Desde el 2011 cada elector residente en el extranjero tiene que solicitar votar en cada cita con las urnas. En aras de la transparencia se sacrificó la participación con un sistema complejo que obliga a rogar ser aceptado en los comicios, esperar contestación y la llegada desde España de la documentación electoral y las papeletas, y remitir después el voto al consulado en el que se esté registrado, que se encarga del transporte hasta cada provincia.

Ni siquiera la intervención consular garantiza que el voto llegue. Tiene que hacerse dentro de un ajustado plazo que ha desbaratado esta vez las dificultades logísticas generadas por la pandemia del coronavirus. Expertos en emigración estiman que hasta medio millar de votos dirigidos a la junta electoral de Pontevedra, donde está en juego un baile de escaños, pueden haber llegado en los últimos días a los consulados o seguir haciéndolo en próximas fechas sin que vayan a contar en el escrutinio que se va a efectuar mañana. El PP, que trata de arrebatarle al PSOE un escaño a cuenta del voto emigrante, ha pedido sin éxito que se contabilicen todos los votos emitidos dentro de plazo.

Pero además de esos votos que se quedarán en el limbo, otros miles no llegaron siquiera a poder ser emitidos por electores que lo habían rogado. La Voz ha recogido esta semana decenas de quejas de gallegos que residen en todos los continentes a los que no les ha llegado la documentación o las papeletas. Las de Venezuela incluso no salieron de Barajas y las de Cuba partieron in extremis, pero no fueron repartidas a sus destinatarios en la isla.

Todo ello ha hecho que la participación de la emigración haya sido de un 1,24 %, frente al 2,4 % del 2016 o el 30 % del 2009, cuando aún no había voto rogado.

Solo llegarán 1.750 votos a Pontevedra

A la junta electoral de Pontevedra podrán llegar unos 1.750 votos desde el extranjero, cuando habían solicitado votar 3.646 emigrantes. Los escrutinios que se introduzcan en urna cambiarán el resultado del 12J en la provincia si el PP se hace con dos votos por cada uno que reciba el PSOE. No le llega con repetir la distancia que le separó de los socialistas el domingo, con un 42,3 % frente al 23,1 del PSOE. Necesita endosarle casi 23 puntos porcentuales a los socialistas para que el total de sus votos en Pontevedra al dividirlos entre once (el siguiente escaño al que accederían) les dé un resultado mayor que el de los votos que obtenga el PSdeG entre seis, el puesto que tratan de conservar.

La emigración ya movió en 1997 hacia el PP un escaño que había logrado el BNG y en el 2009 los populares lo vieron volar hacia el PSOE. De momento el voto exterior no ha cambiado un gobierno elegido por los residentes en Galicia, como sí ocurrió en Asturias en el 2012 en favor del PSOE.

Nueva polémica: La Xunta desvela vuelos a Venezuela y Cuba no utilizados para las elecciones

En el 2005 las sacas con los votos procedentes de Venezuela quedaron durante cinco días en manos del Gobierno de Hugo Chávez sin ningún tipo de control de la administración electoral española. Ahora tampoco se sabe qué ocurrió con los votos destinados a los casi 2.000 gallegos residentes en Cuba que pidieron votar el 12J, como a ciencia cierta tampoco se ha explicado por qué las papeletas para Venezuela (otros 1.732) no fueron transportados en los vuelos que operaron entre España y ese país.

La Xunta hizo pública esa extrañeza a la Junta Electoral Central al conocer que el día 4 el Gobierno de España envió un avión a Caracas para repatriar nacionales sin que fuera aprovechado para enviar las sacas electorales, así como operadores de paquetería que no han dejado de realizar transportes a Venezuela. Lo mismo, atestigua el Gobierno gallego que sucedió con otro vuelo a Cuba el día 7.

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