El laberinto de Marea Atlántica en A Coruña tras sus disputas con En Marea, su plante a Podemos y su caída en apoyos

Desde las municipales del 2015 ha perdido el 80 % de sus votos en la ciudad

Xulio Ferreiro, candidato de Marea Atlántica en A Coruña, tras la derrota en las municipales
Xulio Ferreiro, candidato de Marea Atlántica en A Coruña, tras la derrota en las municipales

a coruña / la voz

En el 2015, casi uno de cada tres coruñeses, el 30,9 % votaron a la Marea Atlántica, que llevó a Xulio Ferreiro a la alcaldía al frente de un gobierno en minoría. El regidor solo necesitaba apoyos puntuales de los debilitados PSOE o BNG para superar la oposición de un PP herido tras perder el bastón de mando. La Marea contaba con teóricos aliados de formaciones hermanas en Madrid, Barcelona, Cádiz, Santiago o Ferrol. Tenía a su lado un pujante Podemos, que apadrinó su campaña electoral y la elevó con el multitudinario mitin de Pablo Iglesias en Palexco; y disfrutaba de presencia estratégica en la Diputación de A Coruña y buenas expectativas autonómicas. El domingo, en las autonómicas, la coalición participada por la Marea -Galicia en Común- solo logró el 5,73 % de los sufragios, casi seis veces menos que en el 2015. La alcaldía la perdió en las municipales del 2019.

Lo ocurrido se debe en parte a la decadencia del conjunto de ese espacio político, pero hay factores específicos que explican el fracaso. PSOE y BNG habían apoyado la investidura de Ferreiro sin condiciones, pero en el mismo verano del 2015 se dilapidó ese capital político intentando forzar a ambos partidos a votar proyectos que no se habían negociado con ellos. La portavoz del Bloque, Avia Veira, contó en un pleno que la habían chantajeado con «facerse a foto co PP».

La operación autonómica no funcionó. En Marea no impidió la nueva mayoría absoluta de Feijoo, y el partido de Ferreiro se centró en las maniobras para derribar a Luís Villares, al que el regidor coruñés había aupado anteriormente, por diferentes disputas.

Mejor sueldo que en el gobierno

Los conflictos internos se reprodujeron en la propia Marea, que se plegó sobre sí misma en A Coruña. Su asamblea fue controlada por el sector que lideran el hoy exalcalde y su entonces asesor y hoy viceportavoz, Iago Martínez. En el 2018, ese sector cambió el código ético del partido y relajó, entre otros aspectos, los límites salariales. Hoy algunos de sus ediles cobran más que cuando gobernaban.

Convencidos de que ganarían las elecciones fiándolo todo a la figura de Ferreiro, el sector del exalcalde y Martínez decidió negar su apoyo a Podemos en las elecciones generales de abril del 2019. La relación con la jefatura del partido morado se quebró, y su apoyo en las municipales unos meses después fue nulo.

Tras la pérdida de la alcaldía en A Coruña, Ferreiro rechazó quedarse en la oposición. Achacó su derrota a fuerzas externas y volvió a dar clases a la universidad (se reincorporó en enero). Pero él y su sector siguieron moviéndose para buscar un lugar en las listas para las autonómicas. Podemos, de nuevo fuerte tras llegar al Gobierno, negó esa posibilidad. Pese a ello, la Marea Atlántica, necesitada de aliados, apoyó a Galicia en Común, y Ferreiro volvió a dar mítines en estas autonómicas (aunque no iba en las listas). Y ello con un candidato al frente de la coalición, Antón Gómez-Reino, cuya relación con el antiguo asesor del exalcalde, Iago Martínez, es mala desde hace años.

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