Podemos evita la autocrítica y confía en el proyecto de Iglesias para frenar la sangría

Achaca los malos resultados electorales, que dejaron a la formación morada en Galicia sin representación, a las peleas internas del partido en el pasado


Redacción / La Voz

Todo es culpa del pasado. Es la conclusión que se puede extraer de la reunión de la ejecutiva de Podemos celebrada en Madrid para analizar los malos resultados de la formación morada tanto en Galicia como en el País Vasco. En un encuentro al que solo asistieron afines a Iglesias —que en una asamblea celebrada el pasado mes de mayo renovó la dirección y se deshizo de los críticos, si es que los había— la ejecutiva confía en la hoja de ruta de su fundador y en poner en marcha los acuerdos adoptados hace dos meses, que pasan, sobre todo, por sacar rédito de la posición de Podemos en el Gobierno y remontar así una caída progresiva de apoyos que empezó a finales del 2018 con las elecciones andaluzas y culminó el pasado domingo con la desaparición de la formación morada del Parlamento de Galicia y la pérdida de escaños en el País Vasco, donde pasó de once a seis diputados.

Al encuentro acudieron los que fueron candidatos de ambas delegaciones territoriales, Antón Gómez-Reino en Galicia y Miren Gorrotxategi en Euskadi. Según indicaron a Efe algunos de los asistentes —no hubo rueda de prensa posterior, como ya está siendo costumbre en la formación morada—, nadie pidió purgas ni dimisiones, por lo que, en principio, el diputado gallego de Galicia en Común seguirá al frente de la secretaría xeral en Galicia, corroborando así el acuerdo del consejo ciudadano gallego celebrado esta semana, en el que sí se pidieron dimisiones, pero se descartaron para no dejar un vacío de poder en la comunidad.

Todo parece indicar, por lo tanto, que el líder de Galicia en Común tampoco dejará su escaño en el Congreso, pese a haberse comprometido a ello y pese a haber acusado a Núñez Feijoo en campaña, tanto él como Pablo Iglesias, de utilizar las elecciones gallegas como plataforma para irse a Madrid.

Además de a las divisiones internas, la ejecutiva de Podemos achacó también los malos resultados a su debilidad organizativa, cuestión que también pretende subsanar el partido sacándole rédito a la posición de Iglesias como vicepresidente del Gobierno y al poder absoluto que tiene en la formación.

La hoja de ruta de Pablo Iglesias pasa por dar visibilidad a las políticas sociales que Podemos aplica en el Gobierno central. Es una estrategia que también usó en la campaña gallega y que no le dio réditos, pese a contar con un activo como Yolanda Díaz. «Estamos a tiempo de recuperarnos», indicaron miembros de la formación morada al término del consejo ciudadano estatal celebrado en la nueva sede central de Podemos, en Ciudad Lineal.

Dejar pasar el verano

En el caso de Galicia, aunque en el consejo ciudadano autonómico celebrado esta semana se presentó un documento provisional sobre el resultado electoral, se acordó aplazar al mes de septiembre el diseño de una estrategia autonómica para la recuperación del partido. Lo hará al margen de sus socios gallegos, lo que supone el fin de las llamadas confluencias.

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