El silencio de Beiras tras el final político de Anova, el partido con el que dinamitó el BNG

El veterano político no se pronunció sobre la debacle electoral tras una campaña en la que solo apoyó a los candidatos de su formación e ignoró a sus socios de coalición. La dirección de Anova se reunirá este fin de semana para decidir su futuro


Santiago / La Voz

La activa cuenta de Twitter de Xosé Manuel Beiras está callada desde hace tres días. Desde la noche del cierre de campaña de Galicia en Común, con la presencia en Santiago de Ada Colau y del diputado catalán Gerardo Pisarello, con quien el fundador de Anova compartió algunas fotografías. Beiras no ha hecho valoración alguna de los resultados del 12J, comicios en los que la apuesta de su partido por una coalición con Podemos y EU fue un desastre. Se quedan fuera del Parlamento de Galicia, lo que supone no solo el fin de su proyecto personal de las mareas sino también, probablemente, el de su propia formación.

El silencio del histórico líder nacionalista contrasta con su actividad en campaña, su presencia en algunos actos electorales y sus «conversas» políticas con Martiño Noriega y con Miguel Anxo Fernán-Vello. Eso sí, Beiras solo hizo campaña por los de su partido; es decir, por el número tres de A Coruña (Noriega) y el número uno de Lugo (Fernán-Vello), lo que invita a pensar que la imagen de unidad que se quiso transmitir sobre la coalición electoral era forzada y electoralista.

Las relaciones entre Anova y Podemos, en realidad, hace tiempo que se enfriaron. El partido nacionalista le reprochó en varias ocasiones a la formación morada que no dejase libertad de acción a sus diputados en el Congreso, y Beiras no se calló en Twitter, donde más de una vez arremetió contra el actual vicepresidente del Gobierno, con quien hace ocho años puso en marcha el proyecto ahora finiquitado de las mareas. El conflicto catalán fue uno de los detonantes. Beiras le reprochaba a Iglesias que no entendiese que el independentismo catalán era «un aliado» y no «un adversario de la  izquierda rupturista».

Pero el episodio que realmente minó la confianza entre la organización nacionalista gallega y el partido de izquierdas federalista fue la elaboración de las listas para las elecciones generales del 2019, cuando la necesidad de colocar en los primeros puestos a Yolanda Díaz y a Gómez-Reino dejó a Anova sin posibilidades. Para las autonómicas fallidas del 5 de abril y para las de este 12 de julio sí hubo acuerdo, pero a última hora y con escasas posibilidades para los líderes de Anova, ya que la opción de Lugo que se le dio a Fernán-Vello era complicada, y el número 3 por A Coruña de Martiño Noriega (que dejará su acta en el Concello de Santiago, su único cargo institucional) tenía pocas opciones de convertirse en escaño. Al final, no lo hubo para ninguno; ni para el exalcalde de Santiago ni para Luca Chao o Gómez-Reino, que ocupaban las primeras posiciones.

Pese al análisis generalizado de que el llamado proyecto rupturista está muerto, no todos sus actores lo ven así. El portavoz de Anova, en la noche electoral, reconocía que habían sido muchos los «erros» que los habían llevado a la derrota, pero aún así, Antón Sánchez añadía: «Seguimos na loita porque está prohibido claudicar». Antón Dobao, otro referente de la formación, tras admitir que «os resultados son horrendos», felicitar al BNG por su éxito y reconocer que «o espazo de ruptura e unidade popular que intentamos construír veuse abaixo», aseguraba que «a loita continúa», si bien añadía que tendrán que ser otras generaciones más jóvenes las que cojan el testigo. «Algúns xa pasamos por aquí», decía. También Alberto Lema hacía autocrítica: «Os votantes premiaron a quen soubo poñer os intereses de Galicia no centro do debate, sexa por comenencia, como o PP, ou por convicción, como o BNG. Toda unha lección». Lema, concejal de Marea Atlántica, y el alcalde de Teo, Rafa Sisto, son de los pocos representantes que le quedan a Anova en las instituciones.

Anova aparca hasta la asamblea del sábado el debate sobre su futuro. También en los próximos días se reunirán las direcciones de Marea Atlántica y Compostela Aberta. La marea compostelana tendrá que reorganizarse tras la marcha de Martiño Noriega, que hoy adelantó que dejaba el grupo municipal. El exalcalde compostelano se reincorporó a su actividad profesional como médico de Atención Primaria durante la pandemia.

Auge y caída de las mareas: de tocar el cielo en el 2015 a la irrelevancia

susana luaña
Exmiembros del BNG impulsores de las mareas: Xulio Ferreiro, Martiño Noriega, Xosé Manuel Beiras y Antón Sánchez
Exmiembros del BNG impulsores de las mareas: Xulio Ferreiro, Martiño Noriega, Xosé Manuel Beiras y Antón Sánchez

Las disputas internas acabaron con el proyecto que estuvo a punto de destruir el BNG

Los movimientos sociales del 15M, que renegaban de los viejos partidos y promovían la entrada de los ciudadanos de a pie en las instituciones; las diferencias de Beiras con la cúpula de la UPG, que lo animaban a abandonar la organización, y la mediación de Yolanda Díaz para que el veterano político nacionalista y un asesor suyo de Madrid, de nombre Pablo Iglesias, creasen una alianza electoral. Esos son los tres factores que provocaron en el 2015 el nacimiento de las mareas gallegas, un proyecto misceláneo, diverso y progresista que luego fue copiado en otras partes de España. Ese año, en las elecciones locales, las mareas municipales -en las que había militantes de Podemos, de Esquerda Unida, de los partidos escindidos del BNG y agrupaciones locales independientes- conquistaron alcaldías significativas de las ciudades gallegas -A Coruña, Santiago y Ferrol- y en el 2016, el partido instrumental En Marea, aunque no logró la presidencia de la Xunta, se hizo con el 20% de los votos gallegos y se colocó como primera fuerza de la oposición.

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