Alfredo Vigo Trasancos : «La Casa Cornide fue un regalo político claro y un capricho de la mujer de Franco»

El catedrático y profesor de Historia del Arte en la USC dirige el estudio técnico para la declaración como BIC del edificio donado a Carmen Polo en A Coruña

Vigo Trasancos, que en la imagen posa delante de la Casa Cornide, es experto en catalogación histórico artística
Vigo Trasancos, que en la imagen posa delante de la Casa Cornide, es experto en catalogación histórico artística

a coruña / la voz

Enfrente de la colegiata y en pleno casco histórico. En sus visitas a la ciudad, la Casa Cornide le evitaba a Carmen Polo trasladarse al pazo de Meirás, con los gastos que ello acarreaba. La mujer del dictador le puso el ojo a la vivienda donde se crio el ilustrado José Cornide y ello desencadenó unos «sorprendentes y extraños movimientos» dirigidos a que la construcción civil, puede que la única residencial y rococó del XVIII en Galicia, acabara en sus manos. El catedrático de la USC Alfredo Vigo Trasancos dirige el estudio encargado por el Concello de A Coruña para pedir su catalogación como bien de interés cultural (BIC). La intención es presentarlo este año.

-¿Confía en que sea BIC?

-Desde el punto de vista patrimonial, la casa, sin duda alguna, tiene unos valores arquitectónicos de carácter histórico y artístico que la convierten en muy singular y prácticamente única. Si a todo eso añadimos que tiene unos fantasmas históricos que son los personajes que vivieron en ella o las circunstancias que aquí se dieron, esa importancia se agranda porque añade a lo material lo inmaterial.

-Entonces, ¿el paso de Carmen Polo puede ser otro motivo para su catalogación por la Xunta, lo que implicaría abrirla a visitas e incluso ayudar en la reclamación como bien municipal?

-La casa la mandó construir el padre de José Cornide, un personaje público de la Galicia de la Ilustración y figura de reconocimiento a nivel estatal como secretario perpetuo de la Real Academia de Historia. Carmen Polo, como mujer de un dictador que estuvo aquí 40 años, también llena de historia la casa, aunque a lo mejor no sea la parte de la historia más bonita hoy.

-El Ayuntamiento también ha dejado la puerta abierta a la vía judicial, como en Meirás. ¿Hay aquí las mismas posibilidades?

-Mi opinión puede ser una y la de los jueces, otra. Ahí ya no soy competente. Por la documentación que he ido manejando, fue un regalo político claro y un capricho de la mujer de Franco. La querían, pero nunca quisieron comprarla. Las facturas de la reforma de 1964, cuando ya era de la familia Franco, las pagó el Ayuntamiento.

-¿Cómo fue esa adquisición?

-La casa, construida entre 1763 y 1766, fue diseñada por un ingeniero militar a petición de Diego Cornide. Su hijo vivió en ella hasta que en 1789 se fue a Madrid. Luego fue de su hija, que no tuvo descendencia, y de los herederos de esta hasta 1949, cuando la compra el Ministerio de Educación. En una permuta pasa al Ayuntamiento en 1961. Un año después, en una subasta en la que realmente solo pujó Pedro Barrié de la Maza, este la compra por 305.000 pesetas y se la transfiere, que no vende, a Carmen Polo.

-En el anuncio de venta de esta semana se vio el interior. ¿Sigue esperando por el permiso de los Franco para entrar?

-Sí, en un informe completo lo ideal es que no la veamos solo por fuera -un análisis que se retomó en junio con fotogrametrías desde una grúa-. Las fotografías de la inmobiliaria no muestran un elemento clave, la escalera de cantería. En cuanto a las estancias privadas y salones nobles, ni la distribución ni la decoración son las originales, sino las de la reforma del 64, donde se adornó para ser más palaciega con objetos de anticuarios. Como historiador, tendría más datos si pudiera verla y tocarla, pero todo está a favor para que sea BIC. Como arte, su arquitectura tiene unos valores totales.

El Estado reitera que Franco se apropió del pazo de Meirás de forma fraudulenta

José Manuel Pan
VISTO PARA SENTENCIA. La magistrada Marta Canales tiene que decidir sobre la propiedad del pazo de Meirás. Ayer, jueves, puso fin al histórico juicio que se celebró esta semana en A Coruña
VISTO PARA SENTENCIA. La magistrada Marta Canales tiene que decidir sobre la propiedad del pazo de Meirás. Ayer, jueves, puso fin al histórico juicio que se celebró esta semana en A Coruña

Sostiene que el contrato de compraventa realizado en 1941 fue una simulación

«Queda visto para dictar sentencia». Con esas palabras cerró ayer la magistrada Marta Canales la última sesión del juicio civil en el que se debate la propiedad del pazo de Meirás a partir de la demanda que presentó el Estado para que el inmueble pase a patrimonio público. La decisión de la jueza, que será histórica, dará la respuesta a las preguntas que se plantearon en el juzgado esta semana: ¿Quién pagó el pazo de Meirás? ¿Tiene validez el contrato de compraventa por el que Franco se hizo con el inmueble? ¿Actuaron de buena fe los herederos del dictador? ¿Fue el Estado el que gestionó el pazo durante 40 años, hasta la muerte de Franco en 1975?

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