La nueva vida de una gallega que conquistó las aulas de Harvard

La joven veraneará en las Rías Baixas: «Es mucho tiempo sin ver a la familia»


Redacción / La Voz

La pócima mágica para que catorce de las mejores universidades del mundo te quieran entre sus alumnos es relativamente sencilla: dedicación, esfuerzo y unas gotas de talento. Eso fue lo que llevó a la ourensana de origen Paula Leyes Carreño (Madrid, 2001) a estudiar matemáticas e informática en Harvard.

Al preguntarle cómo es estudiar en la mejor universidad del mundo lo tiene claro: el ambiente. «En Harvard se respira un ambiente de que todo es posible. Todo el mundo tiene muchísima ambición y parece que se contagia esa voluntad de querer llegar lo más lejos posible, de querer aprender todo lo que puedas y de aprovechar todas las oportunidades que se te presenten», cuenta Paula Leyes. Una de las cosas que más le sorprendió, y reconoce que puede estar relacionada por estar concretamente en Harvard, es ese cambio de que todo el mundo está dispuesto a llegar adonde haga falta. Sin pisar a nadie, aclara.

Auguraba una adaptación mucho más lenta, pero desde el primer momento se sintió acogida por todos los compañeros con los que coincidió: «La gente es súper simpática. He hecho amigos muy diversos». Tan solo han pasado siete meses desde que conquistó Massachusetts, pero para Leyes está siendo una experiencia muy buena: «Tengo la sensación de que he aprendido muchísimo aunque no lleve mucho tiempo allí».

El covid también llegó a Harvard. A casi seis mil kilómetros de casa y con 19 años, vivió los primeros días con mucha incertidumbre. «En EE.UU. nadie lo veía venir tan pronto, la situación no era tan mala», relata Paula Leyes. La primera medida que tomaron en la universidad fue el envío de un correo un martes por la mañana en el que se les comunicaba a los estudiantes que debían vaciar sus habitaciones y abandonar las instalaciones antes del domingo. «Yo compré billetes para volver a España el domingo, pero al día siguiente Trump anunció que no permitiría vuelos con Europa a partir del viernes», cuenta Paula. Al ver que peligraba la posibilidad de volver a casa, la gallega compró un nuevo billete para el viernes. Cuando estaba de camino al aeropuerto, la llamó su madre para decirle que Torra había anunciado el cierre de Cataluña: «En ese momento pensé: si no llego, no llego, pero voy a intentarlo». Al final lo consiguió.

Sus planes han cambiado de forma radical. Aunque quisiera, no podría volver a Harvard, puesto que se plantean clases online. Sin embargo, Paula Leyes se plantea otra opción para el próximo curso: «Harvard nos da la oportunidad de pedir lo que ellos llaman leaves of absence, que es que tú te tomas un tiempo libre y lo aprovechas para adquirir experiencia laboral y para mejorar idiomas. Al año siguiente vuelves y continúas donde lo dejaste». Nada es seguro a estas alturas, pero pretende instalarse en Alemania o Suiza.

Muchas cosas han cambiado este año para Leyes, pero hay algo de lo que no va a prescindir: sus veranos en las Rías Baixas. Si todo va bien, pasará unos días en Galicia: «Es mucho tiempo sin poder ver a la familia».

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