El extécnico de Talgo ratifica ante el juez que se dieron por reparadas anomalías pendientes del Alvia que descarriló en Angrois

Responsables de la compañía niegan haber ordenado manipular el registro de averías para limpiar el expediente del tren media hora después del accidente

Una representación de las víctimas del accidente, en los juzgados de Santiago
Una representación de las víctimas del accidente, en los juzgados de Santiago

redacción / la voz

El caso Alvia se reactivó judicialmente en los juzgados de Santiago con cuatro declaraciones testificales que deberían arrojar luz sobre la denuncia de un exempleado de la división de mantenimiento de Talgo, que reveló manipulaciones informáticas en el historial de averías del tren media hora después del accidente en los talleres de Fuencarral (Madrid). Casi un año después de la declaración jurada de este mecánico ferroviario, que motivó que la Audiencia Provincial de A Coruña reabriera una instrucción que iba ya camino del juicio, el testigo ratificó ante el juez Andrés Lago Louro el contenido de un escueto texto en el que relata que varios directivos de Talgo dieron la orden «taxativa» al informático de borrar todas las averías del Alvia en el sistema de gestión denominado Casandra.

Durante su declaración, a preguntas del juez, el fiscal y los abogados de las partes, el técnico que ya no está vinculado a Talgo matizó que en realidad no hubo un borrado, sino una manipulación informática del sistema de gestión con el objetivo de que las averías pendientes del Alvia, algunas consideradas críticas por él mismo, aparecieran en el sistema como reparadas. El testigo ratificó también que el jefe de taller de Fuencarral, J. L. B., y el director de Mantenimiento, L. A. H., llegaron incluso a felicitar al informático por haber logrado trastocar la propia esencia del sistema Casandra, diseñado precisamente para llevar un control de las anomalías no solventadas de cara a próximas inspecciones. Y lo hizo, supuestamente, alterando las fechas del registro de mantenimiento. Pero ayer, en su declaración como testigos, todos los cargos del fabricante de material ferroviario negaron tajantemente todos los aspectos de la denuncia. El administrador del sistema informático llegó a asegurar que ese día no estaba en los talleres madrileños, sino en Mojácar (Almería).

El 22 de julio del 2013, dos días antes del accidente, el tren sale de esos mismos talleres tras llevarse a cabo una revisión que se centró en las mediciones del desgaste de las ruedas, en las que una auditoría de ECA-Bureau Veritas, realizada por encargo del perito judicial, detectó distintos defectos en su torneado. Precisamente ayer, siete años después del accidente, los técnicos de Talgo entregaron documentación sobre este asunto que no estaba en autos, lo que para buena parte de los abogados personados en la causa arroja dudas sobre el informe pericial que se centró en el tren accidentado. No obstante, las averías que fueron supuestamente manipuladas tendrían que ver con defectos en la suspensión, holguras en los enganches de los coches y grietas que se hallaron en algunas rótulas.

Intrusión en el ordenador

La ausencia de documentación clave en los tomos del caso Alvia ha sido una constante en la causa desde sus inicios y esta anomalía jurídica vuelve a manifestarse en la recta final de la instrucción, pues los testigos de Talgo aludieron a informes que no constan en la causa. Falta buena parte del historial de mantenimiento. Los testigos alegan que entregaron esa información, pero no figura en la causa.

Tanto Manuel Prieto -abogado del maquinista- como Manuel Alonso Ferrezuelo -letrado de la plataforma de víctimas- informaron de que los testigos reconocieron que se accedió al ordenador del tren desde el taller de Fuencarral poco después del descarrilamiento, cuando ya estaba en marcha el proceso de custodia judicial y se preparaba el acceso a la caja negra (registrador jurídico). Muchos de los datos que figuran en este dispositivo que quedó en manos de la autoridad judicial pudieron obtenerse a través de este acceso informático.

Ahora resta saber qué decisiones tomarán el juez y el fiscal tras las declaraciones, pero es probable que el asunto no vaya más allá, al mantener la declaración en calidad de testigos de los cargos de Talgo. Fuentes jurídicas creen que, si se quisiera seguir el hilo de la denuncia, deberían haberse suspendido las declaraciones de los tres testigos sobre los que pesa la acusación del mecánico para llamarlos a declarar como imputados y garantizar así su derecho a la defensa.

Fuentes de Talgo calificaron de «absolutamente falsas» las declaraciones del extrabajador, «que desde el 28 de mayo de 2018 no pertenece a la plantilla de la empresa, puesto que fue despedido por causas disciplinarias». También aseguraron que los testigos vinculados a la empresa presentaron «evidencias documentales de las falsedades». Y recordaron que se está tramitando una querella por calumnias contra el exempleado.

Las víctimas se conjuran para llegar «hasta el final»

En unos días se cumplirán siete años de la tragedia de Angrois, en la que murieron 80 personas, y probablemente el aniversario sea este año muy diferente a los pasados. Como suele suceder cada vez que hay una cita judicial relacionada con el accidente, un grupo de afectados espera con una paciencia a prueba de bomba el final de unas jornadas judiciales que suelen prolongarse durante horas. Una de las víctimas, que perdió a un hijo en el siniestro, aseguraba ayer que a pesar del cansancio y los largos años de instrucción está decidida a llegar «hasta el final».

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