Okupas instalan una cámara y avisan a los vecinos: «Si nos echan, tenemos vuestras caras»

Residentes en el barrio coruñés de Palavea están atemorizados


A Coruña / La Voz

Un joven espigado que solo infunde miedo porque lleva un cuchillo en el bolsillo salió a la calle esta semana, insultó a un vecino, amenazó a otro y se paseó por el barrio silbando y gritando «aquí estoy yo». Sin armas, cuentan que sería tan peligroso como un jilguero. Pero con ellas «es un peligro». Aseguran los vecinos de Palavea que les dice que les va a «arrancar la cabeza», que les va a «quemar la casa». Junto a otro okupa con el que domina el número 56 de la calle Bustos, hace la vida imposible a los vecinos desde hace seis meses, cuando llegaron a uno de los edificios de una promotora que quebró en la crisis del 2008 y que desde entonces está ocupado. «En las viviendas siempre hubo gente y pasaron cosas, como incendios y otros destrozos», pero nunca se llegó a lo que hicieron con Elena, una de las vecinas amenazadas, que les tiene miedo pero no el suficiente como para dejar de asistir a las concentraciones que los residentes de Palavea realizaron en las últimas semanas para exigir que se vayan.

A cada una de esas convocatorias tuvo que acudir la policía para mediar entre los vecinos y los okupas. «Nos amenazaban de muerte delante de los agentes», cuenta el presidente de la asociación de vecinos, Manuel Gómez. Aseguran que desde que llegaron no han parado las amenazas de muerte, las agresiones y los robos. Dicen que en ese edificio incluso se produjo recientemente una agresión sexual.

Pero lejos de irse, esta semana los okupas han instalado en una ventana una cámara enfocada a la calle. Y a quien pase frente a ellos le gritan: «Si viene la policía a echarnos, tenemos grabadas vuestras caras». Una velada amenaza un día después de que el asunto de estos okupas fuese llevado al pleno del Ayuntamiento de A Coruña. La iniciativa, impulsada por la asociación de vecinos y auspiciada por el BNG para que el gobierno local «realice las acciones necesarias, ante los titulares y las instancias judiciales, con el objeto de poner fin a la ocupación ilegal de los bloques de viviendas de Epamar en Palavea».

La idea es que la Delegación del Gobierno se encargue, a través de la Policía Nacional, del problema de seguridad ciudadana, mientras que el Ayuntamiento tratará de agilizar el proceso judicial recurriendo a la Fiscalía. Toda la corporación votó a favor. Ahora los vecinos esperan que se pase a los hechos.

Por el momento, la policía acude a la zona con regularidad. En una de las ocasiones, llamada por los okupas, que se encontraron una mañana con destrozos en el portal y con algunas ventanas apedreadas por desconocidos. Los vecinos, con la asociación al frente, se desvinculan de ese acto vandálico.

Muy cerca de Palavea, pero ya en el municipio de Oleiros, concretamente en Perillo, continúan tres casas ocupadas. Y también frente a ellas, los vecinos se concentran. Pero nada ha cambiado en un mes. Los okupas siguen allí. También en la exclusiva zona de A Zapateira continúa una mansión habitada por okupas. Es propiedad de un banco y está en venta por 720.000 euros. Los que se hicieron con ella explicaron hace unos días que iban a llenar la piscina y que no se iban de allí porque no habían alcanzado un acuerdo con la entidad bancaria para dejar la casa.

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