Un hospital británico reclama 600 libras a un gallego por un día de asistencia sanitaria

Amenaza con denunciarlo ante el Ministerio del Interior británico e impedirle la entrada al país, donde trabajó 38 años


pontedeume / la voz

La primera carta le llegó en febrero y desde entonces ya ha recibido cinco, la última, el 19 de junio. El Hospital de Bolton, al norte de Inglaterra, le reclama a José Antonio Mallo (A Coruña, 74 años) el abono de 600 libras por la asistencia sanitaria que recibió en el centro la pasada Navidad. Este hombre, residente en Boebre (Pontedeume), trabajó durante 38 años en el Reino Unido, país donde residen sus hijos, a los que visita con frecuencia. La última vez fue en diciembre.

«Tuve la mala suerte de que me tuvieron que ingresar, aunque solo fue un día», relata. En las misivas le dejan claro que si no paga la factura le denunciarán al Home Office (el Ministerio del Interior británico). «Me amenazan con no dejarme entrar más en el país donde viven mis hijos y mis nietos, e incluso mi exmujer», explica, indignado. Cuando fue hospitalizado no llevaba consigo la tarjeta del National Health Service (NHS, el servicio público de salud del Reino Unido), que le renuevan cada año -la última la recibió en abril-, ni recordaba el número.

La Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) le había caducado, por lo que no servía, y la única que pudo mostrar fue la española, que tampoco le valió esta vez. Asegura que en un viaje anterior sí se la habían admitido en una consulta médica. «Mi nombre no aparecía en el sistema, es lo que me decían, algo incomprensible. ¿Cómo puede ser que me paguen una pensión y no me encuentren en el sistema», se pregunta, irritado.

Este emigrante, que retornó a Galicia hace unos 15 años, percibe una prestación de la Seguridad Social británica por las cerca de cuatro décadas de vida laboral en ese país, y otra, más pequeña, por sus primeros años de cotización en España. «En Inglaterra siempre trabajé para el NHS, los últimos años como jefe de ordenanzas de un hospital», señala. De ahí que su enfado sea aún mayor.

«Cuando mi hija fue al hospital a preguntar por el motivo de las cartas, le dijeron que al cobrar una pensión de España, aunque solo sea de 200 euros, tengo que ser yo o, si no, el Estado español, el que se haga cargo de pagar la factura», cuenta. Consultados sobre este asunto, en la Embajada del Reino Unido en Madrid justifican así lo ocurrido: «Si él, efectivamente, tiene una pensión de los dos países y vive en España, es España la competente para pagar su atención sanitaria. Tendría que exhibir la TSE [que le había caducado], y después cada país ya se hace cargo de los gastos que le corresponden por el servicio que se presta a sus ciudadanos, o un seguro de viaje». «Este problema me está causando un estrés tremendo», reconoce Mallo, que no logra contactar con el Instituto Nacional de la Seguridad Social, que suspendió la atención presencial en sus oficinas por la pandemia. «En los teléfonos no consigo hablar con nadie, no están operativos. Estoy intentando solucionarlo por todos los medios y no hay manera», lamenta. También ha intentado hablar con la Xunta, sin éxito. «Me parece un abuso de los ingleses», concluye.

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