Luis Espada Recarey, primer rector de la Universidade de Vigo: «Cuando empecé no había ni sillas»

Presume de su medalla Castelao y apela a la ciencia, la lógica y el sentidiño en las aulas frente al ruido en la calle; disfruta del verano en Gondomar, ya con la mente puesta en el próximo curso

Luis Espada en Gondomar, donde veranea desde 1980
Luis Espada en Gondomar, donde veranea desde 1980

Estudió ingeniería y acabó siendo el arquitecto de la Universidade de Vigo. Luis Espada (A Coruña, 1940) aterrizó en septiembre de 1976 en la ciudad que lo ha acogido hasta hoy. «Vine a dar clase en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales y, ya en el aeropuerto, le pedí a un taxista que me llevara. Me respondió que en Vigo no existía esa escuela, y las clases empezaban al mes siguiente...». Hasta el lugar lo acompañó finalmente el entonces alcalde, Joaquín García Picher, que le enseñó aire. «Solo había el solar y pusimos unos prefabricados para empezar las clases a modo de barracones». El 20 de octubre citó a los 109 alumnos y «no había ni sillas». Así germinó la Universidade de Vigo, entonces dependiente de la de Santiago. Se independizaron en 1989 y Espada fue el primer rector de la viguesa, hasta 1994.

Lo siguiente fue estrenar otra figura inédita: presidente nacional de los defensores universitarios. «Me queda la satisfacción de haber escrito la ley como se publicó, con la salvedad de que se hizo obligatoria esa figura en todas las universidades del país», recuerda. Luego llegó otro ciclo de once libros para dejar constancia: «Todo con el ánimo de mejorar el modelo educativo».

Algo haría bien cuando su ciudad de adopción le pidió que ejerciera otro cargo inédito: «Se trata del valedor del ciudadano. Pero ojo... solo en cuestiones relacionadas con el Ayuntamiento». Espada mantiene el cargo y ya le sacó rédito formativo con la publicación de otros 35 libros: «Hablamos de sostenibilidad social desde el prisma de Vigo, pero extrapolable científicamente a cualquier ciudad. Por eso los enviamos a todos los ayuntamientos de España con más de 50.000 habitantes», explica.

Luis Espada reflexiona sobre el botellón, los aparcamientos disuasorios o, ya en la última entrega, sobre contaminación acústica. También imparte conferencias, todo analizado desde su posición de bisagra entre el Concello y la ciudadanía. «El año pasado superaron las 20.000 descargas, va como un tiro. Es la satisfacción que me queda al tratarse de una actividad no remunerada», confiesa. Luego llegó el reconocimiento que implica ser nombrado profesor emérito de la universidad que él mismo estructuró. Incluso de esta experiencia sacó otra serie de tres libros. El último, aún cociéndose, incluirá crónicas de antiguos alumnos que, repartidos en 60 países de los cinco continentes, exponen su experiencia laboral previa y posterior al covid-19. «Hay textos buenísimos, es una forma de cerrar el círculo treinta años después de iniciarlo».

Pero tras esa inquieta tormenta de ideas, siempre atornilladas a base de ciencia, sí puede hablarse de fórmula mágica. Él la teoriza y segmenta en tres epígrafes. «A todos mis alumnos les pedí siempre, siempre, tres axiomas: El aprendizaje exige esfuerzo, si no no hay aprendizaje. Es fundamental estar preparado para los errores, de no hacerlo nunca acertarás; e intentar ser el mejor sin pisar nunca a nadie». Palabra del profesor Luis Espada.

Fui

Primer rector de Vigo, primer presidente de los defensores universitarios en España y del Tribunal de Garantías da Universidade

Espada, ayer, en Gondomar, donde veranea desde 1980
Espada, ayer, en Gondomar, donde veranea desde 1980

Soy

Valedor del Ciudadano en Vigo y profesor emérito de la Universidade de Vigo

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