Más de 13.000 núcleos gallegos aún no tienen banda ancha rápida

Galicia acumula casi el 28 % de las áreas sin conexiones avanzadas de toda España


El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital ha publicado las conocidas como zonas blancas NGA, es decir, aquellas zonas del país que no tienen cobertura de banda ancha de nueva generación, ni previsión de planes de inversión creíbles por parte de algún operador para dotarla en el plazo de tres años. Galicia es, con diferencia, la comunidad autónoma que acumula mayor número de estas zonas, un total de 13.296. Le siguen, a mucha distancia, Cataluña, rondando las 7.600, y Andalucía y Castilla y León, que superan las 5.000. La Rioja o Navarra, en el otro extremo, no llegan al centenar.

En toda España hay 47.541 áreas en las que no es posible una conexión de alta capacidad, con velocidades por encima de los 30 Mbps. Que la comunidad gallega acumule casi el 28 % de ellas (por encima de una de cada cuatro) refleja su gran dispersión poblacional y las complicaciones que causa. Cuantas más áreas sin cobertura y más dispersas, más complicado es llevar hasta ellas las redes necesarias, porque el coste se hace mayor.

Zonas en Galicia cuya velocidad de internet es inferior a 30 Mb

Lugo es la provincia gallega con más zonas blancas NGA, casi 6.000. En segundo lugar está A Coruña, con algo más de 3.800. Ourense y Pontevedra superan los 1.700 cada una. Por municipios, Vilalba y Guitiriz son los que tienen más áreas descubiertas, con más de 300 núcleos en cada uno.

121.000 viviendas

Muchos núcleos sin banda ancha de nueva generación, pero también bastantes hogares. Más de 121.000 viviendas gallegas están en zonas donde no se puede acceder todavía a conexiones por encima de los 30 Mbps. Son el 11,43 % de las que hay en la comunidad. Es decir, más de una de cada diez.

El porcentaje gallego dobla a la media española (5,4 % de viviendas descubiertas) y coloca a la comunidad en el tercer puesto por la cola, solo por detrás de Cantabria, donde algo más del 17 % de las viviendas quedan fuera de esta cobertura, y de Castilla y León, donde en una de cada tres viviendas (el 33,5 %) no es posible acceder a redes NGA.

Dentro de Galicia, Lugo es de nuevo la provincia en peor situación, con el 34,1 % de viviendas sin posibilidad de conectividad avanzada (más de 41.000), seguida de Ourense, con casi el 30 % (más de 36.000). En A Coruña el porcentaje supera el 22 %, mientras que en la provincia de Pontevedra queda ligeramente por debajo del 13 %.

Ayudas a la extensión de redes

El listado de zonas blancas NGA sirve de base para la convocatoria de ayudas que el Gobierno central acaba de lanzar dentro del Programa de Extensión de Banda Ancha de Nueva Generación 2020-2022. Tomando como referencia estas áreas deficitarias, los operadores pueden presentar proyectos para el despliegue de redes que podrán ser subvencionados. La iniciativa está dotada con 150 millones de euros y el objetivo es precisamente fomentar la extensión de redes ultra rápidas en zonas rurales y con menos población, a priori poco atractivas para las compañías.

Los núcleos que logren incorporarse a la conectividad avanzada gracias a esta nueva convocatoria se sumarán a los algo más de 9.000 que en los últimos años han logrado acceder a las redes ultrarrápidas a través de apoyos económicos de las administraciones central y autonómica para animar los trabajos de los operadores.

Internet ultrarrápida para 9.000 núcleos que no interesaban a las operadoras

MÓNICA P. VILAR

La financiación de Xunta y Estado llevará la fibra al 90 % de los gallegos en el 2021

Asegurar que todos los hogares tengan acceso a banda ancha rápida (30 Mbps o más) en este 2020 y generalizar la expansión de la banda ancha ultrarrápida (100 Mbps o más) son objetivos de la Unión Europea. Sin embargo, esto choca con el escaso interés que las operadoras, como empresas privadas que son, tienen en llevar la red hasta algunas zonas de escasa rentabilidad.

En Galicia, la orografía, pero sobre todo la gran dispersión poblacional, son los principales factores que juegan en contra. La complejidad de desplegar redes fijas (principalmente fibra) en algunas zonas que tampoco cuentan con demasiada población hace que el coste de despliegue por usuario se dispare y no resulte atractivo a las compañías. Es ahí donde entran en juego los planes y el apoyo económico de las administraciones, activando subvenciones en concurrencia competitiva para que las operadoras lleven sus redes a zonas donde no tenían previsto llegar.

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