La bicicleta, una cuestión de Estado a rebufo del covid-19

El Ministerio de Transportes se lanza a diseñar una estrategia nacional para promover su uso

Carril bici en Oia
Carril bici en Oia

redacción / la voz

La política no siempre se desploma de arriba a abajo. Excepcionalmente se deja impregnar por las inquietudes de la gente. El Ministerio de Transportes ha sabido detectar la época dorada que vive la bicicleta en la desescalada sanitaria, por su efectividad en los desplazamientos inferiores a cinco kilómetros -los que más aumentaron con el fin del confinamiento- y su seguridad intrínseca respecto a los preceptos del distanciamiento social. El ministro Ábalos reunió ayer a varios colectivos de reivindicación ciclista para construir con ellos lo que denominó la Estrategia Estatal por la Bicicleta, con el objetivo de mantener esta tendencia en favor de la movilidad limpia «estableciendo medidas que fomenten el uso de la bicicleta».

Esta apuesta estatal encontrará un buen colaborador en la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade, que desde hace tiempo está comprometida con la creación de itinerarios seguros para ciclistas en las carreteras (ya hay más de 650 kilómetros en Galicia), así como los ayuntamientos gallegos que buscan unas ciudades más descarbonizadas.

Es importante que una alternativa para la movilidad que estaba confinada en el ámbito local y en el autonómico sea acogida en la política estatal, pues es necesario coordinar señalizaciones, diseños de distintos tipos de carriles y otras normas que den coherencia a la circulación en bici. La Dirección General de Carreteras ya está trabajando en la búsqueda de patrones seguros para los ciclistas.

Además, Transportes irá más allá en la alianza entre el tren y la bicicleta -muy productiva en países centroeuropeos- para los recorridos en la última milla. Y fomentará el cicloturismo impulsando más vías verdes en antiguos trazados ferroviarios. En septiembre empezará el intercambio de ideas con otras administraciones con el objetivo de aprovechar esta ola de simpatía.

Cien kilómetros de sendas peatonales y ciclistas: un éxito de crítica y público

pablo gonzález
Senda peatonal entre Xornes y Buño, en Malpica
Senda peatonal entre Xornes y Buño, en Malpica

La Xunta comprueba su uso recurriendo a sistemas de conteo similares a los que miden el tráfico de vehículos

El poblamiento disperso de las parroquias de Galicia, donde a menudo la carretera es el hilo conductor entre los vecinos, conlleva a menudo numerosos riesgos en seguridad vial. Esta motivación estrictamente gallega, junto con los parámetros comunitarios en movilidad limpia, ha sido lo que ha impulsado el plan de sendas peatonales y ciclistas elaborado por la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade en carreteras de su competencia, aunque también hay rutas similares impulsadas por las diputaciones y los municipios. La red autonómica, financiada con fondos comunitarios, ha superado recientemente los cien kilómetros y el departamento que dirige Ethel Vázquez quiere evaluar su uso por peatones y ciclistas recurriendo sistemas de aforo y conteo similares a los que se utilizan para medir el tráfico de vehículos.

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