El desenganche de la cabeza motriz del Alvia tras el impacto salvó a los viajeros

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

El accidente del Alvia en La Hiniesta motivó el corte de la línea hasta el día 25
El accidente del Alvia en La Hiniesta motivó el corte de la línea hasta el día 25 grupo tren zamora

El golpe fue a 117 km/h, y el choque con unas traviesas agravó el daño a los maquinistas

06 jun 2020 . Actualizado a las 17:32 h.

El cúmulo de desgracias al que se refería el secretario general del sindicato de maquinistas tuvo también una brizna de suerte que evitó que el accidente del Alvia en La Hiniesta (Zamora) -en el que murió el maquinista Álex Pedreira y resultó herido grave su instructor Francisco Picazo- causara muchas más víctimas. Una tragedia de una dimensión aún mayor. Los investigadores están convencidos de que el desenganche de la cabeza motriz a causa del impacto fue clave para que no arrastrara al resto de convoy hacia la vía desviada en la que había traviesas almacenadas y otros elementos propios de una base de montaje y mantenimiento, provocando un más que previsible vuelco de los vagones que multiplicaría exponencialmente el daño a los 158 pasajeros, de los que al final solo diez sufrieron heridas leves.

La investigación no solo intenta saber lo que pasó. El estudio de las pruebas también revela lo que podría haber pasado. Así, técnicos que analizaron el accidente sobre el terreno creen que el impacto contra el viejo Land Rover que se precipitó desde el puente elevado provocó la elevación de uno de los ejes de la cabeza motriz. En paralelo, el violento choque contra un vehículo tan pesado propició la torsión de la cabeza, su desenganche del vagón técnico posterior y un rumbo descontrolado por la vía desviada cuya huella se percibe en las deformaciones de los raíles, hasta chocar contra una pila de traviesas almacenadas en la base de montaje que, según la investigación, empeoró los daños sobre los maquinistas. En esta sucesión de acontecimientos radica la suerte de los viajeros y el infortunio de los maquinistas.

Según la pesquisas iniciales, el vagón técnico que va enganchado a la cabeza motriz, donde se sitúa el pesado generador diésel para los tramos que no están electrificados, contuvo con su masa al resto de convoy que, aunque se salió de los raíles, mantuvo cierta estabilidad en la vía principal. Si hubiera sido arrastrado por la errática inercia de la cabeza motriz tras el golpe, las consecuencias hubieran sido dramáticas. El peso de este vagón, como sostienen las víctimas en el caso del accidente de Angrois, se habría vuelto contra los viajeros, pues podría haber provocado el vuelco de, al menos, los vagones de la primera composición. De hecho, la cabeza motriz de la segunda rama que iba enganchada a la primera también sufrió daños y tiene que ser reparada.