El Supremo avala el decreto de la Xunta sobre pisos turísticos

Impide el alquiler por habitaciones, que pedían los propietarios, y desestima todas las reclamaciones de la Abogacía del Estado y de Competencia


Redacción

El Tribunal Supremo acaba de desestimar el recurso de la Abogacía del Estado y de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y contra el decreto del año 2017 de la Xunta por el que se regulaban los pisos turísticos, según acaba de anunciar el TSXG, que ya se había pronunciado a favor de esa norma del Gobierno gallego, desestimando primero el contencioso de una asociación, y posteriormente de la propia CNMC, que consideraba que se vulneraba el libre mercado. 

De esta forma, se avala el decreto de viviendas turísticas, que entró en vigor en mayo del 2017. La reclamación de Competencia se oponía a la limitación de alquilar por habitaciones la vivienda, el establecimiento de un régimen diferenciado según la duración de los alquileres, la posibilidad de restringir el número máximo de viviendas de uso turístico, la limitación a tres meses del período de alojamiento, y los requisitos técnicos y servicios mínimos exigidos a los propietarios.

Esa reclamación fue rechazada en el 2018 en todos sus apartados, y Competencia anunció un recurso que dio lugar a un largo proceso judicial, el que ha finaliazado ahora.

El Supremo dictó una primera sentencia sobre este asunto el 21 de octubre de 2019, que sí estimó parcialmente el recurso del Estado y de la CNMC y anulaba dos artículos. Sin embargo, la Axencia Turismo de Galicia planteó incidente de nulidad por entender que no había tenido en consideración la Ley 7/2011 de Turismo de Galicia, algo que fue estimado el pasado diciembre, declarando nula aquella sentencia de octubre del 2019. Anulada entonces, procedía ahora dictar una nueva, explican en el TSXG.

Los artículos del decreto inicialmente considerados no conformes a derecho se referían a la exclusión de la cesión de la vivienda por habitaciones. Esa es la clave: el alquiler de habitaciones, no de todo el inmueble. El alto tribunal entiende ahora que esa restricción reglamentaria cuenta con un expreso respaldo legal por la propia ley gallega de turismo.

La sentencia recoge que la Xunta ha destacado que dicho precepto no prohíbe la cesión por habitaciones, sino que la excluye de la normativa sectorial de ordenación del turismo. Esto es, que el titular de una vivienda siempre podría arrendar habitaciones aisladas de una vivienda, solo que dicho contrato formalizado al amparo de la autonomía privada no sería para viviendas turísticas y no estarían por tanto sujetas a la regulación autonómica existente en la materia, la de pisos turísticos.

La sentencia también señala que los fines de protección para los usuarios y la garantía y la sostenibilidad de una actividad turística de calidad -citados en la ley de turismo gallega- pueden considerarse una justificación de interés general que ampare determinadas restricciones contenidas en la ordenación del turismo efectuada por esa ley. Y entre ellas, la de que la oferta de viviendas turísticas y de uso turístico hayan de alquilarse en su totalidad, habida cuenta de que la posibilidad de alquilar habitaciones solas existe en la ordenación de Galicia tanto en las modalidades tradicionales de alojamiento (hoteles, pensiones y similares) como en alquileres particulares fuera de la normativa turística.

Según el Registro de Empresas y Actividades Turísticas (REAT) de Galicia, actualizado a primeros de este mes de junio, las viviendas de uso turístico que se ofertan oficialmente en la comunidad ascienden ya a 10.827; son 686 más que hace tres meses, justo antes de estallar la crisis del coronavirus, y 2.286 más que hace un año, lo que muestra que este tipo de oferta se consolida y no deja de crecer ni en plena pandemia.

Esas cerca de 11.000 viviendas suman 57.406 plazas. Son el 28 % de todas las que están registradas en la comunidad (un total de 204.340). Pero además, esa cifra ya coloca a la oferta de camas en pisos turísticos por encima de las camas ofertadas por el conjunto de hoteles de Galicia, que ascienden a 56.378, siempre según los datos oficiales recogidos en el REAT. La diferencia sería de apenas un millar, pero supone un hito significativo en la creciente importancia de esta modalidad de alojamiento.

La Xunta multó en tres años a 31 pisos turísticos ilegales, y abrió un centenar de expedientes

Susana Luaña

Entra en vigor la normativa que obliga a los propietarios a publicitarse con un código que avala su actividad

Desde que entró en vigor el decreto que regula la actividad de los pisos turísticos en Galicia, a principios del 2017, la Xunta abrió 107 expedientes e interpuso 31 sanciones de carácter grave, que van de los 900 a los 9.000 euros, por incumplimiento de alguna de las medidas a las que obliga el decreto o por no haber dado de alta el uso turístico de la vivienda denunciada. De los 107 expedientes abiertos, 43 se tramitaron por denuncias o reclamaciones de terceros, y otros 64, de oficio. 

Los datos los aportó la directora de Turismo de Galicia, Nava Castro, en una comparecencia en la que el conselleiro de Turismo, Román Rodríguez, dio a conocer las novedades que entraron en vigor este año para mejorar la regulación de la actividad, favorecer la convivencia y disponer de datos reales de ocupación, dado que el Instituto Nacional de Estadística no recoge esta modalidad de alojamiento turístico: «Levamos tempo reclamándoo», advirtió el conselleiro, quien lamenta la falta de criterio estatal que unifique una actividad en la que cada comunidad autónoma tiene sus propias normas. Desde el 1 de enero del 2020, los alojamientos que se publiciten en las plataformas turísticas deberán incluir el código que las identifica en el registro de viviendas turísticas de la Xunta y que, por lo tanto, avala su actividad y garantiza su legalidad. Pero además, será también obligatorio que comuniquen sus datos de ocupación a la Xunta a través de una aplicación informática que podrán manejar en breve. El objetivo es tener datos reales de su actividad y de ocupación, que a partir de ahora figurarán como oficiales, por lo que las cifras de ocupación turística en Galicia van a aumentar: «Estes turistas non están cuantificados porque o INE non o fai; ímolo facer nós. Tamén niso imos ser pioneiros», subrayó Rodríguez en relación a que Galicia fue también de las primeras comunidades que regularon el uso turístico de las viviendas.

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