Descarrila en Zamora un tren Alvia que viajaba de Galicia a Madrid

El tren chocó contra un vehículo que cayó a la vía desde un paso elevado. El conductor del coche ha muerto, el maquinista, de A Coruña y de 32 años, también ha fallecido y el conductor titular está herido. Los 155 viajeros han resultado ilesos, aunque seis de ellos fueron atendidos en el hospital por crisis de ansiedad y latigazos cervicales

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Descarrila en Zamora el tren Galicia-Madrid El Alvia ha colisionado con un vehículo y el convoy a descarrilado

Redacción / La Voz

La calma chicha del escaso tráfico ferroviario como consecuencia de la crisis sanitaria se rompió este martes de forma dramática a escasos metros de la base de montaje y mantenimiento de La Hiniesta, a las puertas de Zamora, y afectó de nuevo a un Alvia que une las ciudades de Madrid y Ferrol. Solo que esta vez, al contrario de lo que sucedió en el accidente de Angrois en el 2013, fue en dirección a la capital de España y el accidente se debió a causas ajenas al tren y a la operación ferroviaria. El convoy había salido de la estación de Ferrol a las 10.37 horas.

Así, fue la caída de un todoterreno desde un paso elevado sobre la vía del tren la que provocó el descarrilamiento y posterior vuelco de la cabeza motriz del Alvia, que terminó orientada en dirección contraria al resto del convoy. El inédito accidente se produjo a las 16.11 horas y provocó la muerte del conductor del vehículo, de 89 años, y la del maquinista que iba en prácticas en cabina, el coruñés Álex Pedreira Sainz, de 32 años, hijo de un interventor de Renfe que se estaba preparando para conducir trenes de viajeros después de haber desarrollado su profesión en mercancías. El conductor titular del tren, Francisco Picazo, de 55 años, vecino de A Coruña, resultó herido y fue posteriormente evacuado en helicóptero al hospital Virgen de la Concha de Zamora. Posteriormente el maquinista fue trasladado a Salamanca para someterlo a una operación por las heridas que tenía en la columna vertebral. Allí fue ingresado en la uci.

El descarrilamiento, a falta de las investigaciones pertinentes que ya están en marcha, se produjo al arrollar la cabeza motriz al vehículo que se precipitó sobre las vías, lo que provocó su vuelco tras un desplazamiento de 200 metros, de forma que los dos maquinistas tuvieron que ser excarcelados de la cabina por los servicios de emergencia desplazados al lugar del accidente. Al que estaba más grave se le intentó reanimar sin éxito por los servicios médicos movilizados por el 112 de Castilla y León.

En un primer momento, Renfe cifró en 155 los pasajeros que viajaban en el convoy, en doble composición al incorporarse la rama del sur de Galicia. Resultaron en su inmensa mayoría ilesos. Más tarde se elevaron a 158 los viajeros, y se precisó que seis de ellos —con edades comprendidas entre los 24 y los 54 años— habían sido trasladados al Virgen de la Concha con dolencias leves como latigazos cervicales y episodios de ansiedad, aunque fueron progresivamente dados de alta, informa Ramón Loureiro.

Las escenas de pánico entre los pasajeros se sucedieron durante el accidente y los momentos posteriores, aunque la mayoría se fueron tranquilizando a medida que comprobaron que, pese a la gravedad del accidente, el impacto y posterior descarrilamiento apenas había afectado a los ocupantes de los vagones. «Hemos salido todos un poco nerviosos por la situación, pero nada más», explicó uno de los ocupantes. Aunque la mayor parte de los vagones quedaron fuera de la vía, ninguno de ellos terminó volcado tras el impacto, por lo que los pasajeros pudieron salir por su propio pie.

El hecho de que buena parte del convoy se saliera de la vía complicará las labores de retirada de todo el material rodante, que puede llevar varios días. La línea a Madrid, por tanto, estará cortada hasta que se puedan retirar las composiciones, por lo que Renfe ya prepara un plan alternativo de transporte. No obstante, técnicos ferroviarios valoraban este martes la posibilidad de habilitar alguna de las vías de la base de montaje.

A las 17.30 horas, los operarios estaban repartiendo botellines de agua a los viajeros fuera del tren antes de embarcar en varios autobuses camino de Zamora. Los viajeros fueron caminando hasta una zona de evacuación situada en la base de montaje de La Hiniesta, utilizada en su momento para montar las vías en la línea de alta velocidad y situada a escasos metros del paso elevado desde el que cayó el vehículo, al parecer conducido por un particular de 89 años que habría quedado atrapado en el guardarraíl. Después fueron trasladados desde allí en autobús hasta la estación de Zamora, según informó Renfe, donde se habilitó otro tren para llevar a los pasajeros a sus destinos.

Plan alternativo

Los viajeros del Alvia que realizaba el trayecto Madrid-Galicia también fueron trasladados desde Zamora hasta Ourense por carretera. Los que tenían como destino a Vigo y Pontevedra continuaron en autobús a sus destinos y los viajeros con destino a Ferrol y A Coruña continuaron viaje en un tren desde Ourense.

El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, trasladó su pésame a los familiares de las víctimas, al igual que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. Ábalos también mostró su deseo de «una pronta recuperación» al otro maquinista del tren. Las condolencias llegaron también desde la práctica totalidad de los partidos políticos y también desde el ámbito sindical ferroviario.

Omar Ortiz, desde dentro del Alvia accidentado: «El vagón se tiñó de polvo y vi a una mujer rezar»

E.V. Pita / Luis M. Rodríguez
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«Notamos frenazos, salí impulsado y me golpeé en la cabeza» Este joven de 25 años natural de Baiona viajaba desde Vigo en el tren accidentado

Este joven viajaba desde Vigo hacia Madrid. Se golpeó la cabeza en uno de los movimientos bruscos de los vagones. Otros gallegos que iban dentro relatan cómo los vagones subían y bajaban. «Pudo ser bastante peor»

Omar Ortiz viajaba en el vagón número 15 del Alvia entre Galicia y Madrid que en la tarde de este martes ha descarrilado en la localidad zamorana de La Hiniesta. Según él mismo relata, salieron a las 11.00 horas de Vigo con algo menos de 200 pasajeros a bordo. El accidente se produjo diez minutos después de las cuatro de la tarde. 

«De repente notamos frenazos, medio normales, hasta que el vagón empezó a subir para arriba y luego, abajo, arriba y abajo. Se tiñó de polvo el vagón y no se veía nada. Salí impulsado hacia delante y la gente gritaba y vi a una mujer rezar. Sentí la adrenalina a tope, parecía un terremoto, arriba y abajo. Con el último vaivén, me di un golpe en la cabeza, los cristales se partieron». 

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