El líder del PSdeG asume un tono radical contra Feijoo frente a un BNG que se torna institucional

Gonzalo Caballero hace bandera de la crítica, mientras Pontón opta por las propuestas; la última un pacto de país tras el covid-19

Gonzalo Caballero, candidato del PSdeG-PSOE, y Ana Pontón, aspirante por el BNG
Gonzalo Caballero, candidato del PSdeG-PSOE, y Ana Pontón, aspirante por el BNG

Santiago

La convocatoria de las elecciones gallegas para el 12 julio mostró, en apenas dos semanas, el tipo de campaña al que se va a asistir, y el eje discursivo de los principales candidatos. Tanto el Gobierno del PP como la oposición ponen el foco en la labor de reconstrucción que hay que hacer tras la crisis del coronavirus, pero en la alternativa de izquierdas se produce un intercambio de papeles, con el líder del PSdeG, Gonzalo Caballero, abandonando la moderación para asumir un tono radical contra Feijoo, mientras la candidata del BNG, Ana Pontón, va evolucionando hacia un perfil más propositivo e institucional.

El tono comedido que el presidente de la Xunta y la oposición mantuvieron durante las primeras semanas para valorar la evolución crisis sanitaria cambió tras la convocatoria electoral. Caballero jugó sus cartas a una cita con las urnas para el 27 de septiembre. Lo dijo en público y erró el tiro. Ha optado ahora por endurecer el tono contra el Ejecutivo gallego, y muy especialmente contra Feijoo, una estrategia en la que no está arropado por buena parte del poder institucional del PSdeG, ni en las alcaldías urbanas ni en las diputaciones, más centrados todos en esa tarea de reconstrucción y de representación social que en seguir la crítica.

En las últimas dos semanas, el candidato del PSdeG tachó a Feijoo de «mentiroso compulsivo», de ventajista y dijo que no era de fiar. Lo acusó de convertir Galicia en su «chiringuito particular» y de actuar como el «pitufo gruñón» contra el Gobierno central, al que Caballero defiende en todo momento. Criticó la fecha de julio por ser insegura a nivel sanitario, aunque ahora el propio Sánchez ha dicho que en ese mismo mes se podrá ir de vacaciones en España y entrará turismo extranjero.

«Feijóo xogou a ser o pitufo gruñón e a refunfuñar contra o Goberno en vez de colaborar en buscar solucións á crise. Feijoo non é de fiar, é un mentiroso compulsivo»

La líder del BNG, Ana Pontón, está haciendo ese recorrido contrario. Desde que el pasado enero presentó su candidatura a la Xunta se esforzó en sacar al Bloque de su zona habitual para ocupar el espacio de la moderación y mostrarse a sí mismo como una aspirante solvente a ocupar la presidencia de la Xunta. El BNG no abandonó nunca la crítica, pero combina la contestación con el despliegue de su capacidad propositiva, en asuntos como los protocolos para las residencias de mayores, la reconstrucción económica o los debates electorales.

Ayer mismo se destapó proponiendo un «pacto de país» tras el covid-19. En el equipo de Pontón son conscientes de que el cambio no vendrá con la crítica, sino con la capacidad de aportar recetas que resuelvan los problemas de los ciudadanos. Es decir, que vendrá de asumir el rol jugado tradicionalmente por el PSdeG. Con esa estrategia sube en las encuestas, frente a un PSdeG que se ha ido estancando.

Distancia, mascarillas, geles y una bandeja para depositar el voto el 12 de julio

Juan Capeáns
Los votantes dejarán el sobre en una bandeja y serán los responsables de la mesa electoral los que lo introducirán en la urna
Los votantes dejarán el sobre en una bandeja y serán los responsables de la mesa electoral los que lo introducirán en la urna

Los mayores de 65 años tendrán prioridad en caso de que haya colas y la Xunta pedirá a la junta electoral que tampoco estén obligados a formar parte de las mesas

La jornada del 12 de julio ya tiene normas y protocolos para la votación, a expensas de las aportaciones que puedan hacer los ayuntamientos, las matizaciones que haga la junta electoral y que el Consello da Xunta le dé el visto bueno definitivo este viernes. El Gobierno gallego, responsable de la organización, asumirá el coste añadido que va a suponer la implantación de unas medidas nada estridentes y que entran dentro la nueva normalidad, pero todavía no tiene una cifra exacta en personal o en material sanitario. Será obligatorio el uso de mascarilla dentro de los colegios electorales (más de 4.000), algo que ya está recogido en las actuales normas de comportamiento en recintos interiores. A la entrada de los mismos habrá geles hidroalcohólicos de los que habrá que hacer uso al llegar y al salir para el lavado de manos. En la mesa, los miembros estarán separados por los dos metros de rigor, llevarán mascarillas sanitarias que podrán renovar cada cuatro horas y tendrán pantallas faciales protectoras.

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