El dispositivo antiincendios se blinda contra el coronavirus con un estricto protocolo

Medio Rural quiere evitar problemas que compliquen la fase de extinción

Brigadas forestales en un incendio en Pantón
Brigadas forestales en un incendio en Pantón

redacción / la voz

La Consellería do Medio Rural es consciente de los problemas que puede ocasionar un encadenamiento de contagios en el personal que deberá luchar contra el fuego durante la temporada de extinción, que está a la vuelta de la esquina, por lo que ha desarrollado un férreo protocolo para evitar contagios, pues la aparición de un solo caso puede condicionar la lucha contra el fuego en determinados distritos forestales. Ante esta preocupación, el departamento que dirige José González ha elaborado un protocolo de seguridad para mantener libre de contagios al personal que se dedica a prevenir y extinguir los incendios.

«Hasta el momento -se precisa en el protocolo interno-, las medidas tomadas por la consellería frenaron el contagio del covid-19 por todo el dispositivo», pero la prioridad es ahora que no afecte a la estructura de este servicio cuando más necesario es, es decir, durante la temporada de incendios. «Se cree que con la subida de las temperaturas la actividad del virus bajará y pasará a un período de latencia, por lo menos hasta el otoño. Aún así, tendremos que trabajar durante la situación de emergencia sanitaria más grave del país en décadas, teniendo en cuenta la más que posible actividad incendiaria hasta bien entrado el mes de octubre», se asegura, en referencia a que la temporada de incendios se extiende cada año más hacia lo que se podría llamar el otoño seco.

El protocolo recomienda que, antes de volver al trabajo presencial en los centros de coordinación, los trabajadores reciban un curso de seguridad sanitaria para prevenir contagios, aunque la idea es minimizar la presencia de empleados públicos en las oficinas y centros de coordinación, manteniendo el teletrabajo siempre que sea posible y, si no lo es, la distancia de dos metros recomendada por el Ministerio de Sanidad. El objetivo es garantizar en todo momento la operatividad del servicio antiincendios, reduciendo «al mínimo» las posibilidades de contagio. «La estrategia debe dar seguridad, transmitir certeza y minimizar contagios», concluye el informe.

En cualquier caso, Medio Rural recuerda en sus instrucciones que el análisis de evaluación del riesgo biológico y la exposición al coronavirus realizado por Cualtis Mugatra -empresa especializada en la prevención de riesgos laborales- «determina que los trabajadores que realizan su trabajo en el campo tienen una menor exposición a la carga vírica». No obstante, siempre que sea posible se recomienda también en estos contextos la distancia de dos metros y que la incorporación del personal se haga «con las máximas garantías de seguridad».

Test diagnósticos

Para ello también se seguirán las recomendaciones de Sanidad sobre los test diagnósticos en las empresas, priorizando a los trabajadores más vulnerables o con síntomas. En estos casos se aplicará el protocolo, se realizará una prueba PCR y se establecerá «un cauce de comunicación ágil» con la Consellería de Sanidade. Cuando se generalicen las pruebas -ahora mismo son limitadas- se plantea realizarlas al conjunto del personal del servicio.

Mientras tanto, se plantea llevar a cabo un diagnóstico de todas las instalaciones (bases, torretas de vigilancia, casetas, puntos de encuentro) para ver cómo se pueden adaptar a la nueva realidad de la lucha contra el virus. Se escalonarán las entradas de las brigadas y las motobombas en los puntos de encuentro para evitar aglomeraciones, y cada turno tendrá 30 minutos para utilizarlo y desinfectarlo. Cualquier contagio puede anular una brigada completa, con el riesgo que esto supone.

El protocolo fija un máximo de cuatro personas por vehículo, y se intentará que el personal municipal que lucha contra el fuego en el contexto de los convenios con la Xunta también reciba la formación específica para evitar los contagios. Mientras que el aparato administrativo estará operativo con limitaciones, el dispositivo de extinción de incendios «quedará garantizado» mediante la disponibilidad de los agentes ambientales, los forestales, el personal de las brigadas, emisoristas y conductores de las motobombas.

En el Centro de Coordinación Central solo tendría presencia física el subdirector general de extinción, el subdirector de prevención, un técnico y los emisoristas necesarios para su funcionamiento. En los servicios provinciales estará el jefe de servicio, un técnico y los responsable de comunicaciones. Y en los distritos forestales, el jefe de distrito, un técnico y los encargados de las emisoras.

Las bases de medios aéreos trabajarán a pleno rendimiento, solo que la brigada helitransportada se mantendrá operativa con la mitad de sus miembros en cada turno. El resto del personal deberá estar disponible para llegar a la base en un plazo máximo de 30 minutos. Pero dependiendo de la actividad incendiaria se puede movilizar la actividad íntegra de las bases.

Las parroquias de alta intensidad incendiaria se reducen de 71 a 28

pablo gonzález
Una brigada actuando en un incendio en Pantón
Una brigada actuando en un incendio en Pantón

Las nuevas estrategias disuasorias y el teléfono de denuncias explican ese descenso

La Xunta ya tiene preparado el Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia (Pladiga) para este verano, que fue presentado ayer por el presidente Alberto Núñez Feijoo tras la reunión del Consello de la Xunta y que será remitido, probablemente a partir de la semana que viene, al Consello Forestal. Aunque este es el modus operandi habitual, la posición de este organismo consultivo no es vinculante.

La principal novedad del nuevo plan para hacer frente a la temporada de incendios es que reducen de 71 a 28 las denominadas parroquias de alta actividad incendiaria (PAAI), las que registran una mayor incidencia de fuegos y son a la vez más vulnerables. Parece que poner el foco en estos territorios -a raíz de la ley de montes del 2012- ha dado muy buenos resultados, pues esta reducción del 60 % es la primera vez que se produce. Sin ir más lejos, el año pasado solo seis parroquias abandonaron el listado. Para dejarlo, las que estaban en la lista por número de incendios deberían tener durante dos años un número igual o inferior a la media de fuegos por parroquia en Galicia. Las que lo hacían por la virulencia de los episodios incendiarios, deberían tener durante dos años una superficie media por incendio igual o inferior a tres hectáreas.

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