Los socialistas vascos respaldan la convocatoria electoral, mientras el PSdeG cuestiona las «présas» de Feijoo

Gonzalo Caballero desempolva la propuesta de retar al líder del PPdeG a un debate electoral a dos bandas


Las duodécimas elecciones vascas se celebrarán el 12 de julio con «todas las garantías sanitarias y de participación», pero con el rechazo de EH Bildu y Elkarrekin Podemos, partidos de la oposición que acusan al lendakari, Iñigo Urkullu, de actuar con criterios partidistas. El PSE, socio de Gobierno del PNV, no ha mostrado ningún rechazo a ese calendario, y el PP, ahora liderado por Carlos Iturgaiz, también ha evitado el debate sobre las fechas y apoyado al lendakari. Contrasta esa posición con la de los socialistas gallegos, una postura contrapuesta que el líder del PSOE extremeño, Guillermo Fernández Vara, zanjó así: «El PSOE no es una orden religiosa».

Tras la reunión del Consejo de Gobierno vasco extraordinario, Urkullu explicó que su Ejecutivo estará vigilando la evolución de la pandemia y, en caso de que se diera un rebrote importante, dejaría sin efecto la convocatoria para hacer una nueva antes del 25 de octubre, fecha límite para estas elecciones. El lendakari sostuvo que el escenario actual permite pensar en julio porque «se ha superado la emergencia sanitaria y ya no hay peligro de colapso» en los hospitales vascos. Urkullu hizo hincapié en que los comicios se podrán celebrar con «todas las garantías sanitarias y de participación».

Las elecciones, cuya campaña electoral podrá acortarse si así lo acuerdan los partidos, no ha pillado por sorpresa a los grupos de la oposición. Bildu acusó a Urkullu de anteponer «sus propios intereses electorales y partidistas a las razones sanitarias». La candidata de Podemos-IU atribuyó razones partidistas a Urkullu.

El PSdeG insiste en cuestionar la fecha de las elecciones y las «présas» que tiene Feijoo

Gonzalo Caballero desempolva la propuesta de retar al líder del PPdeG a un debate electoral a dos bandas

Domingos Sampedro

El líder de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero, no se movió ni un ápice del discurso que abandera su partido contra la fecha del 12 de julio elegida por el presidente de la Xunta para celebrar las elecciones autonómicas, pues insiste en que es una convocatoria «que os galegos non querían» y que se hace sin que exista algún informe técnico o epidemiológico que garantice en el verano no habrá un rebrote de contagios del covid-19. El número uno del PSdeG acusó a Feijoo de entrar en una «escalada de velocidade, de présas, para pasar de puntillas sobre todo o que acontenceu nestos meses», que en su opinión exigen de una rendición de cuentas, pues entiende que hay cosas que no se hicieron bien en Galicia.

Gonzalo Caballero compareció a través de videoconferencia ante los medios para volver a poner de relieve que Feijoo «rachou os acordos» alcanzados con las fuerzas de la oposición, y plasmados en el Diario Oficial de Galicia, al convocar las elecciones sin que dejara de estar vigente el estado de alarma y la emergencia sanitaria. Interpreta que la decisión se toma en función del interés partidista, antes de superar la crisis del coronavirus, para evitar que se pongan los focos en el modelo privatizador de la Xunta aplicado para las residencias de mayores, «que xerou problemas», dijo, o en las políticas de recortes aplicadas por el PP.

En todo caso, el secretario xeral del PSdeG-PSOE señaló que su partido «está preparado» para afrontar las autonómicas y defender la necesidad de priorizar el refuerzo de la sanidad pública y de las medidas de reconstrucción del tejido socioeconómico. «Feijoo vaise levar unha sorpresa cando abra as urnas o 12 de xullo», manifestó Caballero, pues opina que los gallegos son conscientes de que las políticas conservadoras de la Xunta no fueron las más adecuadas para responder a los desafíos actuales.

También esbozó Gonzalo Caballero una propuesta de debates para la campaña electoral. Rescató, de hecho, la que había esgrimido en la campaña de hace dos meses que fue suspendida, cuando emplazó al presidente de la Xunta y líder del PPdeG a mantener con él un cara a cara que permita visualizar las que, según el dirigente socialista, sería las dos únicas opciones posibles para presidir el Gobierno de la Xunta. A esta planteamiento se añadiría también un debate entre los candidatos de todas las formaciones políticas, así como caras a caras con Feijoo en las siete ciudades gallegas.

Galicia en Común descarta una campaña con mítines en los que participen los líderes estatales de Unidas Podemos

Susana Luaña

Gómez-Reino dice que la Xunta tiene la responsabilidad de garantizar que la información electoral llegue de manera clara a los ciudadanos «logo de sesenta días de propaganda»

El 29 de febrero, en las semanas previas al inicio oficial de la campaña electoral para las elecciones del 5 de abril, Galicia en Común dio el pistoletazo de salida con un mitin en el Palexco de A Coruña al que asistieron Pablo Iglesias y Yolanda Díaz. Fue el primero y el último acto multitudinario de una campaña atípica en la que Galicia en Común pone la salud de los gallegos por encima de la agenda electoral y en la que descarta mítines presenciales a los que acuden de nuevo los líderes estatales de Unidas Podemos y los ministros morados del Gobierno de coalición. Gómez-Reino dijo que era obligación de la Xunta garantizar que la oferta de todos los partidos llegase a todos los gallegos y pidió no solo debates, sino también encuentros sectoriales en los medios públicos gallegos. A su entender, «Feijoo non quería unha campaña, se convoca agora é por esta anomalía», un período protagonizado por la pandemia en el que, según el candidato de Galicia en Comun para el 12 de julio, el presidente de la Xunta acaparó «sesenta días de propaganda».

Seguir leyendo

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Los socialistas vascos respaldan la convocatoria electoral, mientras el PSdeG cuestiona las «présas» de Feijoo