Tres semanas que llevaron a elecciones

La insistencia del PNV por resolver los comicios obligó a Feijoo a pactar el calendario con Urkullu y a acelerar los informes sanitarios, a los que confió la decisión


santiago / la voz

Las prisas de los vascos y los informes médicos. Ese extraño cóctel es el que ha propiciado que los gallegos vayamos a votar en el mes de julio, previsiblemente el día 12. Una fecha que ningún presidente hubiese escogido entre sus primeras opciones y que se suma a una nueva tradición de campañas extrañas que se inauguró con aquella votación en diciembre del 2015, entre comidas y copas de Navidad; que continuó en el 2019 con mítines antes de las procesiones; y que ahora riza el rizo con las mascarillas y los bañadores.

Solo Alberto Núñez Feijoo e Íñigo Urkullu saben cuántas llamadas y mensajes se han intercambiado en las últimas semanas, pero han sido unas cuantas, sobre todo desde que el lendakari anunció en el Parlamento vasco el 24 de abril que iba a reunir a los partidos para iniciar las consultas comprometidas en un decreto de suspensión electoral que habían rubricado solo cinco semanas antes. En realidad, el mismo día que salía publicada la decisión en los boletines oficiales el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ya dijo en la radio pública vasca que la preferencia de su partido era julio, «pero si hay que ir a octubre, iremos».

Hay dos claves para entender los motivos por los que se precipitaron los comicios que tocaban en el otoño del 2020 y la insistencia pertinaz de Feijoo por votar junto a los vascos, más allá del razonamiento sensato de ahorrarles a los ciudadanos más calvarios electorales. El PNV tiene una dinámica de funcionamiento muy distinta al presidencialista PPdeG, con varias voces autorizadas en el propio Ejecutivo, en el partido, y en el Congreso que han ido desvelando unas intenciones muy claras desde el mismo momento en que se renunció a votar el 5 de abril. Buena parte de esas razones tienen que ver con sus aspiraciones a exprimir la debilidad del Gobierno de España. Y si en el trance se deshiciesen de la muleta socialista en Vitoria, mejor que mejor.

Por su parte, el líder gallego suele ser fiel y previsible a sus costumbres, y siempre le ha ido bien de la mano del lendakari, por eso no le importa ceder el protagonismo para restarse presión en una decisión que solo le aporta críticas. Existe un interés no confesable por compartir campaña con una comunidad con fama de seria y solvente como el País Vasco, lo que obliga a los líderes nacionales afines y rivales a dividir sus actos presenciales, permitiendo a Feijoo manejar la campaña a sus anchas. Lo sabe hasta Rajoy, al que mandó por los pueblos en una caravana paralela, y el mensaje ya lo ha captado Pablo Casado: «Si Alberto quiere, iré a Galicia, y si prefiere que tenga menos presencia, lo entenderé», le dijo el presidente del partido este mismo año a un destacado dirigente gallego.

?Urkullu sospechó que el mando único iba para largo, y también percibió que la gestión de la pandemia le estaba generando un desgaste inesperado. Osakidetza, el servicio vasco de salud, que es un referente de gestión para Feijoo, ha sufrido más en estas semanas que el Sergas, pese a la notable diferencia de recursos, de ahí que el lendakari decidiera forzar la máquina. Ese 24 de abril en el que Urkullu puso a rodar las elecciones, Feijoo sostuvo en una rueda de prensa que ese asunto no estaba en su agenda. Hasta ese momento era cierto, pero fue inevitable charlar con un calendario delante para coordinar una estrategia que obligaba a resolver en tiempo y forma algunos flecos. El PNV se encargó de allanar el camino en el Congreso con un salvoconducto electoral, y los dos líderes autonómicos pactaron resolver en esta semana que acaba la incidencia de la emergencia sanitaria e informar a los partidos, como habían pactado. Solo faltaban los informes sanitarios que uno y otro encargaron a diferentes profesionales. «Feijoo nunca se la jugaría si los médicos hubiesen dicho que es mejor votar en otoño», sostienen desde la dirección del PPdeG. Pero los expertos vascos y gallegos tuvieron un diagnóstico claro y coincidente: es más seguro convocar en julio. Y mañana mejor que pasado.

La Fegamp pide un protocolo para los colegios electorales y la seguridad en las mesas

El presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), Alberto Varela, ha participado en la reunión de este sábado del centro de coordinación con la Xunta y la Delegación del Gobierno y ha planteado la necesidad de que el Gobierno gallego traslade cuanto antes a los alcaldes un «protocolo claro» sobre su papel en la votación de julio, toda vez que la instituciones locales son responsables de la organización de los colegios electorales.

?El dirigente socialista entiende que serán unos comicios bajo unas circunstancias «excepcionais», lo que obliga a una coordinación para resolver asuntos relacionados con la seguridad de los votantes y de las personas que van a trabajar en el operativo. Entre otras cuestiones, espera saber cuanto antes cuestiones como la distancia que deberán mantener los miembros de las mesas o la configuración de los espacios en los que se va a votar, así como el aforo. Y, por supuesto, saber quién va a sufragar los gastos añadidos, de haberlos.

En Marea ve débiles al resto de los partidos de la oposición y dejará a los inscritos decidir si forman una candidatura

Los inscritos de En Marea tendrán en su mano la decisión de concurrir o no a las elecciones autonómicas que se van a celebrar a mediados de julio, el 12 o 19. Antes de que se desconvocasen los comicios del 5 de abril la formación liderada entonces por Luís Villares había optado por no crear una nueva candidatura, pese a que en el 2016 fue la segunda fuerza más votada. Pero han pasado los meses, se ha cruzado por el medio una pandemia impredecible desde el punto de vista político y el Consello das Mareas ha decidido en un encuentro telemático dejar en manos de los inscritos el camino a seguir, con una puerta abierta a intentar el regreso al Parlamento.

?En esa reunión también trascendió que el exdiputado Francisco Casal y María Chao asumen la portavocía de la formación, tras la retirada de la política de Luís Villares. En un comunicado, la formación hace un llamamiento a todos los espacios municipales y otras formaciones políticas, de la forma más abierta posible, para conocer su posicionamiento e implicación de cara al proceso electoral, un intento de tejer alianzas que ya no tuvo éxito en febrero, cuando se conoció la fecha electoral. En Marea quiere recuperar una plataforma electoral amplia con unas líneas básicas e irrenunciables, como son las emergencias sociales, el feminismo y el medio ambiente. Esa misma propuesta no fue correspondida hace meses, lo que llevó al partido instrumental a renunciar a la candidatura para no fragmentar más el voto de la izquierda, pero ahora ven cambios y unos momentos muy difíciles que justifican un nuevo intento de conformar «unha verdadeira alternativa» a Feijoo más fuerte que la que están articulando los tres partidos de izquierdas, PSdeG, Galicia en Común y el BNG.

?Esa percepción de que la situación había cambiado la han constatado en las asambleas telemáticas realizadas el fin de semana pasado, cuando coincidieron en la necesidad de que una organización política tenga un posicionamiento claro en un momento muy complejo para los gallegos.

?En Marea evidenció también esta semana que tiene sus propios criterios al margen de las estrategias de los tres grupos principales de la oposición, y el jueves Francisco Casal se alineó con la tesis de Feijoo de que la mejor baza para votar era la de julio, reforzando la mayoría aritmética popular del Parlamento. Ahora todo quedará a expensas de la convocatoria telemática.

Caballero insiste en la irresponsabilidad de una convocatoria electoral en plena desescalada

El secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, ha iniciado una ronda de contactos con los alcaldes socialistas de la ciudades gallegas, con los que ha asegurado coincidir en que «é unha irresponsabilidade» que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, convoque ahora las elecciones gallegas.

Para Caballero, es una irresponsabilidad convocar en medio del proceso de desescalada, poniendo en riesgo la recuperación y la salud de los gallegos. El líder de los socialistas gallegos insta a Feijoo a «rectificar» en lo que considera «unha decisión persoal e persoalista», que rompe el acuerdo publicado en el Diario Oficial de Galicia y que «no tiene aval técnico ni sanitario».

Los socialistas piden al presidente de la Xunta que siente a los alcaldes y alcaldesas a hablar si quiere entender que la ciudadanía está muy pendiente de la salud y de la desescalada, que quiere prudencia, añadió Caballero, que llama a Feijoo a priorizar el derecho a la salud de la población sin mezclar el desconfinamiento con el proceso electoral.

Volantazo para reinventar una campaña

Domingos Sampedro
Xunta de Galicia

El ocaso del mitin o los selfis obliga a los partidos a ensayar nuevas formas para llegar a los electores

Si a un partido se le diera por hacer un gran mitin en la era del coronavirus, la disposición del público se asemejaría a la alineación de una coreografía de Corea del Norte o, por citar un ejemplo más doméstico, a la espaciada distribución de opositores a la Xunta en el recinto ferial de Silleda.

Los teatros, pabellones y plazas de toros han muerto para la política, al menos de momento, así como cualquier forma de contacto físico con los votantes. Y eso obligará a los partidos gallegos, ahora que están a las puertas de una nueva cita con las urnas, a pegar un volantazo para rehacer programas y ensayar nuevas formas de interactuar con los electores. La interacción en 3D pasarán ahora a un formato en 2D. 

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