Los efectos demográficos del covid: aún menos niños y freno a la inmigración

Los expertos trazan un negro panorama que creen se notará más en el resto de España

Niños jugando en Santiago
Niños jugando en Santiago

Vigo / La Voz

La denominada gripe española causó la muerte entre 1918 y 1920 a 147.114 personas, según la contabilidad oficial de entonces y a más de 200.000 según las estimaciones posteriores. El balance de víctimas mortales en la Guerra Civil eleva por encima del medio millón la sobremortalidad durante los años de la contienda. Los casi 27.000 fallecidos en España o los 600 en Galicia desde que se desató la pandemia quedan por tanto muy lejos de las dos inflexiones que los dos luctuosos acontecimientos anteriores provocaron en la evolución demográfica, si bien ambos fueron superados con crecimientos demográficos en los años posteriores.

La Voz ha consultado a un demógrafo, un sociólogo y un economista expertos en movimientos de población sobre la huella que dejará la actual pandemia, y la conclusión es unánime: habrá menos nacimientos y menos inmigración, o incluso parte de la que hay se marchará. Eso sí, consideran que Galicia está ya en peor posición que el resto de España, por lo que el golpe se notará algo menos aquí.

«El miedo y la situación de deterioro económico harán que parte de la inmigración opte por la reagrupación familiar»

Carlos Ferrás

Demógrafo. Es partidario de esperar a fin de año para comprobar el alcance de la mortalidad sobrevenida o catastrófica, pero anticipa sin dudarlo el profesor de Geografía Humana de la Universidad de Santiago que habrá un salto atrás en las cifras de natalidad que incidirán más aún en el saldo vegetativo que sufre Galicia desde hace más de tres décadas. «No se dan las circunstancias para abordar la maternidad y el miedo y la situación de deterioro económico harán que parte de la inmigración opte por la reagrupación familiar, por volver con los suyos», resume la situación Ferrás.

Incide en que tanto la decisión de tener un hijo como la de emigrar están vinculadas en un alto porcentaje al mercado de trabajo, «a tener confianza en tomar la mejor decisión». Deja en todo caso una puerta abierta a un ligero optimismo, pues entiende que salvo que la pandemia registre nuevos repuntes, se pueden recuperar las cifras actuales de natalidad. Sin embargo, Carlos Ferrás considera que la crisis que acecha «hace que no se pueda asumir ahora una paternidad responsable. Con esta incertidumbre es muy arriesgado hacer planes», dice.

«La mortalidad no es significativa, pero sí lo será una bajada de los nacimientos y la no llegada de inmigrantes»

antonio izquierdo

Sociólogo. «Claro que va a tener consecuencias en la demografía la crisis del coronavirus. La mortalidad no es significativa para generar caídas de la población drásticas, pero sí lo será una bajada de los nacimientos y la no llegada de inmigrantes». Especialista en sociología de las migraciones, el catedrático de la universidad coruñesa atribuye a la situación de inseguridad económica y laboral generada por la pandemia la mayor amenaza para la fertilidad y la atracción de población foránea.

Señala que tras la Guerra Civil se retomó y disparó décadas después la natalidad, pero ahora el modelo económico de España es distinto, a favor de los servicios no productivos. «Galicia ya está bajo mínimos», dice respecto a los valores demográficos clásicos, por lo que ve una incidencia de la crisis demográfica mayor en el resto del Estado que aún no caminaba por la misma senda del declive poblacional. «Las inmigrantes, que eran las que tenían hijos más jóvenes, ahora lo retrasarán y se va a notar esa falta de nacimientos». Augura Izquierdo Escribano una caída en los trabajos de cuidados que han ido dando salidas laborales a los inmigrantes, porque muchos nacionales van a perder su empleo, da por hecho. «La inseguridad que nos ha quedado es muy grave, porque las consecuencias económicas van a durar años, no sabemos cuántos, y eso hará que las parejas no se arriesguen a tener hijos».

El sociólogo señala incluso a una generación «machacada, la que pospuso o redujo su maternidad por la crisis de la década pasada y que se encuentra ahora con este nuevo hachazo. Y concluye su análisis: «La muesca en la pirámide va a ser evidente».

«Yo no me animaría a tener hijos en este momento»

Manuel Blanco desar

Economista. Lo que más influye en la fecundidad a su juicio es la marcha de la economía. Con proyecciones de bajadas del PIB de hasta un 10 %, el autor del libro Una sociedad sin hijos estima que los más jóvenes serán los que peor parados saldrán de la nueva crisis, tras la que no lograrán más estabilidad en sus empleos, sino todo lo contrario. «Yo no me animaría a tener hijos en este momento. Son la primera responsabilidad de los padres y no parece que el escenario sea el más propicio para asumirla», mantiene a la vez que hace suyos por ello los temores a una bajada notable de la tasa de natalidad.

«Esa responsabilidad impone no tener hijos ahora por motivos económicos y los menores de 40 años ya venían marcando una tasa baja, con lo que con la crisis del coronavirus lleva a pensar que los dos factores aún aumentarán más ese retraimiento».

La inmigración que ha hecho crecer ligeramente este año al censo de Galicia para volver a colocarlo por encima de los 2,7 millones de habitantes, también dará un paso atrás, según las percepciones de Blanco Desar. «Si la crisis de caballo lleva a que ni los propios nacionales sean capaces de encontrar trabajo, ¿cómo va a atraer a gente de fuera?», se pregunta para acabar poniendo en cuestión el sistema que lleva a muchos países a vivir endeudados al límite y dejar esa carga a las siguiente generaciones.

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