El sector de los autobuses pide alargar concesiones para capear la crisis

La Xunta defiende el modelo del transporte escolar compartido que las empresas cuestionan por el riesgo de contagios

Agentes de la policía repartiendo mascarillas en la estación de autobuses de Ferrol
Agentes de la policía repartiendo mascarillas en la estación de autobuses de Ferrol

redacción / la voz

El sector del transporte por autobús está sufriendo un grave problema de liquidez al ser uno de los principales damnificados, junto con el resto de modos de transporte, por una de las políticas claves del estado de alarma para evitar la extensión del virus: la reducción a la mínima expresión de la movilidad. Así, las empresas gallegas del transporte vieron cómo se reducían drásticamente las frecuencias y el aforo permitido de los vehículos se quedaba en un tercio, aunque con el uso obligatorio de la mascarilla se podrá llegar a la mitad de la capacidad total. El volumen de negocio se ha reducido más de un 90 %.

Ante esta situación, que amenaza la viabilidad de empresas del sector de tamaño pequeño y medio, las cuatro federaciones del transporte han remitido un documento a la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, en la que piden que se revisen los contratos recientemente adjudicados de la primera fase del nuevo plan de transporte, tanto en la duración del período concesional (establecida en diez años) como en aspectos como la renovación de la flota de autobuses que está prevista en los pliegos.

Los representantes de Anetra, Fegatravi, Fegabús y Transgacar son conscientes de que la actual situación de enorme gasto público por la crisis sanitaria «hará difícil» la creación «de un fondo específico para el transporte de viajeros con el que hacer frente a los daños y perjuicios sufridos». Aunque la Xunta, tras reunirse con el sector el martes pasado, ha solicitado ya 8 millones de euros al Ministerio de Transportes para paliar las modificaciones en los contratos de concesión, los empresarios creen que es necesario ampliar en un 15 % los plazos contractuales, es decir, la duración de la concesión que les permite operar en exclusiva una ruta determinada, lo que supondría un año y medio más de gestión comercial de la línea. Están convencidos de que la consellería tiene «suficiente cobertura legal» para llevar a cabo estos cambios en unos contratos que ya han sido adjudicados.

El sector, que llegó a presentar hasta 35 recursos contra los contratos de esta primera fase que ahora quieren prorrogar, solicita que se mantengan los pagos de dinero público establecidos hasta la fecha, y que la Xunta está dispuesta a abonar, pero como anticipos. También quieren que se aplacen hasta septiembre del 2021 las inversiones en nuevos vehículos previstas en los contratos, así como el aumento en 12 meses de la antigüedad del parque móvil, aumentando el límite de edad útil de 16 a 18 años si superan la ITV. De igual forma, desean que se amplíe cuanto antes a todo el territorio la tarjeta Xente Nova, que permite a los jóvenes viajar de forma gratuita en autobús.

Aunque no figura explícitamente en este último documento entregado por la patronal a la Xunta, a la crisis coyuntural sanitaria se une la resistencia del sector a la generalización del transporte escolar compartido, pues pierden buena parte de los ingresos de la movilidad escolar clásica. Si antes ya no gustaba este nuevo modelo con el que la Xunta optimiza los recursos públicos, ahora ven imposible que la población mayor de riesgo compartan vehículos con los menores.

Transporte compartido

Aunque es prematuro saber en qué situación estará la epidemia cuando comience el curso en septiembre, fuentes de la consellería destacan que las líneas de autobús que dependen de la Xunta «cumprirán escrupulosamente as normas que se establezan para o transporte público en relación co covid-19, tanto en relación co aforo como coa hixiene», al tiempo que recuerdan que no existe ninguna instrucción «que limite a convivencia entre nenos e maiores en ningún modo de transporte público». Además, inciden en que en esta modalidad de transporte los escolares comparten espacio en el autobús principalmente con familiares o personas de su entorno más inmediato.

Lo que la Xunta tiene claro es que el autobús compartido es una de las bases fundacionales del nuevo plan de transporte y de ningún modo va a ser cuestionado.

Incertidumbre sobre el futuro del transporte escolar compartido cuando se inicie el próximo curso

pablo gonzález

La Xunta baraja distintos escenarios para tomar decisiones cuando se retome la actividad académica

«No sabemos cómo se va a organizar esto a partir de septiembre, cuando empiece el curso. No creemos que los mayores puedan viajar con escolares en el mismo autobús». Esta es la preocupación de un empresario del sector del transporte en autobús, una más en una actividad que se ha reducido al mínimo con el estado de alarma, con una caída de la demanda superior al 95 %, según los datos de la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade. A los inevitables ERTE se suma el corte de ingresos en la joya de la corona, tanto el transporte escolar clásico que sigue dependiendo de Educación como el compartido con reserva de plaza que el departamento de Ethel Vázquez ya ha instaurado en la primera fase del nuevo plan de transporte cuya implementación terminará este año. De hecho, la Xunta ha licitado ya los 29 últimos contratos a pesar de la crisis.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

El sector de los autobuses pide alargar concesiones para capear la crisis