Incertidumbre sobre el futuro del transporte escolar compartido cuando se inicie el próximo curso

La Xunta baraja distintos escenarios para tomar decisiones cuando se retome la actividad académica


redacción / la voz

«No sabemos cómo se va a organizar esto a partir de septiembre, cuando empiece el curso. No creemos que los mayores puedan viajar con escolares en el mismo autobús». Esta es la preocupación de un empresario del sector del transporte en autobús, una más en una actividad que se ha reducido al mínimo con el estado de alarma, con una caída de la demanda superior al 95 %, según los datos de la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade. A los inevitables ERTE se suma el corte de ingresos en la joya de la corona, tanto el transporte escolar clásico que sigue dependiendo de Educación como el compartido con reserva de plaza que el departamento de Ethel Vázquez ya ha instaurado en la primera fase del nuevo plan de transporte cuya implementación terminará este año. De hecho, la Xunta ha licitado ya los 29 últimos contratos a pesar de la crisis.

En la última reunión celebrada el martes pasado entre cargos de la consellería y representantes de las cuatro federaciones de transporte gallegas, el sector expresó sus preocupaciones por la falta de liquidez, la incertidumbre económica que se abre con las limitaciones de ocupación en los autobuses y, a mayores, desde otros ámbitos del mundo de los autobuses se abren interrogantes con lo que pasará con el transporte escolar compartido en septiembre, con la vuelta a los colegios.

En la Xunta son conscientes de que juntar en un mismo autobús a la población mayor de riesgo de las zonas rurales con niños sería complicado incluso en la fase final de la desescalada. Pero están valorando «distintos escenarios» para tratar esta eventualidad, «que en dependerá de. como se leve a cabo a desescalada e de a normativa estatal que se aprobe».

La opción de recurrir al taxi a demanda en zonas rurales es una de las que están valorando ante esta situación , pero por el momento no hay nada cerrado, pues ni siquiera se sabe cómo será entonces la situación sanitaria. Aunque hay voces críticas con la salida a contratación de los últimos 29 contratos con las rutas que faltan por adjudicar, al considerar que sus condiciones -las económicas y las referidas al transporte compartido- no se adaptan a la nueva situación, con pérdidas por el límite de aforo de los vehículos a un tercio, algo que va a evolucionar con medidas de protección para evitar la ruina del sector.

En esta situación, las aportaciones fijadas por la Xunta para el transporte escolar compartido ya no podrán ser abonadas. En la reunión con las cuatro federaciones del transporte de viajeros por carretera, la Xunta se comprometió a facilitar liquidez a las compañías gallegas, con anticipos de la cuota del transporte escolar a devolver cuando todo se normalice. Pero no parece posible seguir entregando ese dinero si no se llevan a cabo los servicios, en una situación presupuestaria muy delicada.

Concesiones de 10 años

Pese a que la situación seguirá siendo anómala en los próximos meses, la Xunta sigue con su hoja de ruta para culminar la contratación del plan de transportes, que debe estar en marcha en su totalidad este año. La necesidad de normalizar la situación en todas las rutas del territorio gallego, así como la consigna dada por Feijoo para dar salida a las contrataciones para reactivar la economía, están detrás de la reciente decisión de la Consellería de Infraestruturas para licitar 29 contratos que se espera puedan prestar servicio a partir de octubre, incluyendo en principio los servicios escolares integrados. De esta manera se completa la renovación iniciada con otros 98 que ya están en funcionamiento, aunque con las limitaciones de aforo y frecuencias muy reducidas.

Así, en los autobuses solo se puede ocupar un tercio de su capacidad total. Debe ir un viajero por fila, situados en zigzag a lo largo del vehículo. Si hay plazas de pie, cada pasajero debe ocupar un metro cuadrado del vehículo. Estas restricciones en el aforo y la bajada generalizada de la movilidad -especialmente durante las dos semanas en las que pararon los sectores no esenciales- han propiciado expedientes de regulación de empleo temporales en casi todas las empresas, con porcentajes cercanos al 80 %, según una encuesta realizada por la patronal estatal.

El departamento que dirige Ethel Vázquez está diseñando ya la desescalada en este sector. Frente a lo que plantea el Ministerio de Transportes de generalizar el uso de mascarillas para poder aumentar los aforos, el Ejecutivo autónomo prefiere aumentar las frecuencias.

El transporte escolar compartido no se culminará hasta el curso 2020-21

pablo gonzález
Autobús escolar compartido en el área de Carballo
Autobús escolar compartido en el área de Carballo

Las empresas de autobuses lanzan una ofensiva de recursos para ralentizar o parar el plan

La Consellería de Infraestruturas e Mobilidade se dispone a analizar las alegaciones a la segunda fase del plan de transporte -un total de 207-, buena parte de ellas de los concellos y de las empresas del transporte, que se resisten a perder la cuota de negocio que desde hace muchos años tienen con el modelo de bus escolar exclusivo que dependía de la Consellería de Educación.

Las nuevas líneas compartidas se han ensayado ya con éxito en la primera fase del plan de transporte en 201 colegios, en aquellas zonas en las que las concesionarias habían renunciado a seguir prestando el servicio. En el nuevo proceso de adjudicación se ampliará a 113 colegios más, de forma que prácticamente todo el transporte escolar en la provincia de Ourense será compartido. Estas nuevas líneas comenzarán a funcionar como servicios integrados (pasajeros generales y alumnos) en enero del 2020, cuando ya se ha iniciado el curso. La culminación del modelo se producirá cuando entren en funcionamiento los contratos de la segunda fase, que afectarán a otros 145 centros educativos. Pero eso no será hasta el inicio del curso 2020-21. En total, se implantará en 459 colegios, la gran mayoría en zonas rurales, pues en las áreas metropolitanas apenas hay plazas libres en los autobuses, de ahí que en la segunda fase el número de centros sea inferior. Las líneas que no se compartan seguirán dependiendo de la Consellería de Educación, mientras que las integradas pasan a ser competencia de Infraestruturas.

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