«El compromiso de los funcionarios me hizo ver siempre el vaso medio lleno»

El penal vive una paz social durante la crisis sanitaria que la dirección atribuye a la pedagogía de la plantilla con los reos

José Ángel Vázquez, director de la cárcel de Teixeiro
José Ángel Vázquez, director de la cárcel de Teixeiro

VIGO / LA VOZ

Italia suspendió a principios de marzo las visitas de familiares de presos a cárceles. La restricción incendió prisiones con motines que dejaron seis presos muertos y otros fugados. España hizo lo mismo el 14 de marzo en sorprendente calma chicha. El miedo inicial al covid-19 fue el aliado más valioso. Teixeiro es uno de tantos ejemplos: cero internos contagiados de 1.200 en total y dos positivos entre sus 500 trabajadores resultaron clave. José Ángel Vázquez (Teixeiro, 1975) ya trabajó de funcionario entre el 2004 y el 2010 en el penal coruñés para regresar de director en el 2018. Antes lo fue en A Lama (Pontevedra) y Pereiro (Ourense).

-¿Pasó lo peor?

-Creo que atravesamos un momento complicado y seguimos preocupados, no se puede bajar la guardia. El proceso de desescalada será muy complejo para nosotros también y resulta fundamental evitar problemas.

-Se habla de paz social entre presos y funcionarios, ¿por miedo?

-Soy más optimista a pesar de la situación complicada. Hubo gente que ponía el ejemplo de altercados en cárceles de otros países, pero esta crisis sanitaria también deja claro que el sistema penitenciario español es de los mejores de Europa. Teixeiro cuenta con una plantilla fantástica, con experiencia y comprometida para que el centro funcione correctamente. Eso, al margen de preocupaciones evidentes, me hizo ver siempre el vaso medio lleno.

-¿Le atribuyen haber dimensionado la crisis con antelación?

-El centro penitenciario de Teixeiro tiene muchos trabajadores y habrá opiniones de todo tipo. La mía es que Instituciones Penitenciarias, en general, tomó numerosas medidas. Hubo otras también por centros, pero basándose en las directrices de Madrid. Todo el mundo se ha volcado, es innegable.

«Un centro penitenciario es lo que son sus trabajadores. Fue y será siempre así»

-¿Costó mucho dotar de EPI?

-Al dictarse las primeras instrucciones sobre lo que podía venir ya intentamos conseguir el material que considerábamos necesario y que nos indicaban. Hubo aportaciones de los servicios centrales, Subdelegación y Delegación del Gobierno con otras medidas de protección. También adquirimos por nuestra cuenta mediante los proveedores habituales. Sí notamos que algunos plazos de entrega se prolongaban, el mercado estaba mal para todo el mundo y creo que nosotros debemos sentirnos afortunados.

-¿Esa paz social en las galerías implica concesiones a los presos?

-Sí, pero también es cierto que a los internos se le ha restringido una serie de derechos por la alerta sanitaria. Medidas tomadas a la fuerza por salud pública, de ahí el gran trabajo de los funcionarios, a modo de pedagogía, con los internos. Hablando con ellos, haciéndoles ver cuál es la realidad para unos y para otros y cómo intentamos paliarlas. También se pasó de 10 a 15 llamadas a la semana por preso en todo el país, y se facilitan conferencias a los que carecen de recursos con tarjetas telefónicas. Se activó un sistema de videollamadas y se potencian actividades, principalmente el deporte. Hay que recordar que ya no entran las entidades colaboradoras, como oenegés o asociaciones, por lo que hay que buscar la mejor solución.

-¿Qué le impactó más?

-Lo más emotivo fueron llamadas de internos que no veían a sus madres desde hacía muchos años. Uno, de origen marroquí, le vio la cara sabiendo que ella sufre leucemia. Otra de un preso de Rumanía, que no veía a su familia desde el 2013, resultó igual de emotiva.

-2019 fue especialmente activo en incautación de drogas.

-El mejor año desde que abrió el centro, todo gracias a los funcionarios.

-¿Temía que la abstinencia de la heroína provocase altercados?

-Resulta difícil de valorar, la situación actual es novedosa, sin precedentes. Nosotros podemos pensar muchas situaciones pero carecemos de referentes. En general, confiaba que mantuviésemos una convivencia normal en el centro, más allá de incidentes que ya ocurren sin alerta sanitaria.

-El conflicto entre Instituciones Penitenciarias y sus trabajadores entró en calma chicha por el covid-19. La semana pasada dedicó una carta a la plantilla que fue aplaudida incluso por las plataformas más reivindicativas...

-Es algo que nada tiene que ver con el conflicto laboral, se trata simplemente de dar ánimos a la plantilla, explicarles mis sensaciones sobre su trabajo. ¡Es inmenso! Se ofrecen para trabajar en otros turnos, se colabora, eso sí es lo más reconfortante al estar en mi posición. Un centro penitenciario es lo que son sus trabajadores, fue y será siempre así.

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