Juan Carlos Santórum, el lanchero que descubrió el negocio a la sombra de los Charlín

Fue condenado en el 2018 por sobornar a agentes de la lucha contra el narcotráfico

Juan C. Santórum, a la derecha de la imagen
Juan C. Santórum, a la derecha de la imagen

Fue precoz y con pretensiones. Nació en 1980, en Vilanova, y su bautismo judicial llegó, en el 2004, en la Audiencia Nacional por un alijo de 5,5 toneladas de hachís junto a Manuel Charlín Pomares, entre otros. La anulación, como prueba, de las escuchas telefónicas devolvió a Santórum, y a otros 13 acusados, a la calle. Ya en el 2014 protagonizó una huida por el Atlántico que acabó en Madeira con una planeadora de grandes dimensiones. Todo, según parece, por un alijo de 3,6 toneladas de coca que cruzaba el Atlántico.

Entonces, según investigaciones, bajo el ala de Patoco, otra ballena blanca del negocio que fallecido en accidente de moto. Pero la gran aportación de Santórum a la historia del narcotráfico, sin haber sido condenado nunca por ello, aún estaba por llegar y retrató el verdadero alcance de la mafia gallega. Santórum sobornó a dos agentes de la Guardia Civil especializados en crimen organizado para comprar información confidencial. Según sentencia, fue contratado por otros peces gordos, verdaderos destinatarios de los chivatazos y responsables de frustrar, al menos, cuatro operaciones antidroga. La Audiencia Provincial condenó a Santórum, en marzo del 2018, a dos años de cárcel que, según parece, aún no empezó a cumplir.

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