¿A quién beneficia o perjudica más la opción de votar en verano?

Los sondeos publicados en las últimas semanas indican que los partidos del gobierno resisten bien la crisis, cuando no se refuerzan

Feijoo, durante la conferencia de presidentes
Feijoo, durante la conferencia de presidentes

santiago / la voz

Plantear ahora reactivar el calendario electoral en Galicia cuando el estado de alarma se prolongará, al menos, hasta el 9 de mayo y la mayoría de los votantes están confinados en sus casas, muchos preocupados por si podrán mantener su puesto de trabajo, es algo que está al alcance de todos. Como en lo chistes, hay que ser muy de Bilbao, o de cerca, para lanzar una especulación como la del lendakari Urkullu, que consiste en empapelar las calles con carteles políticos entre mayo y junio para votar en julio. 

Íñigo Urkullu es quizás el dirigente autonómico que con mayor vehemencia defendió que las comunidades puedan decidir su plan de desescalada, y que en su día se opuso también a la paralización de la actividad económica no esencial. Que ahora barrunte con convocar elecciones dentro de unas semanas es algo que solo se entendería si cruzó algún tipo de información con el presidente Pedro Sánchez, toda vez que Moncloa es quien quiere llevar el mando de la desescalada.

Pero vamos a dar por supuesto que el lendakari es un político poco dado, como parece, a frivolidades o conjeturas huecas, y que realmente hay motivos para pensar en que se puede producir rebrote de la epidemia en otoño, como apuntan algunos expertos. ¿A quién beneficia más la opción de votar en julio?

Dependerá mucho de cómo esté la situación en julio, pero, en principio, la gestión de la epidemia le ha dado un plus de apoyo social a los gobiernos de turno, tanto al central como a los autonómicos, para poder manejar la crisis sin demasiada hostilidad por parte de la oposición.

Los sondeos publicados en las últimas semanas indican que, de Alemania a Suecia, pasando por Portugal, los partidos del gobierno resisten bien la crisis, cuando no se refuerzan. En España ocurre lo mismo. El CIS situaba al PSOE aguantando a diez puntos por encima del PP, y en Galicia situaban a Feijoo en disposición de revalidar la mayoría, y alguno incluso con opciones de avanzar hasta los 44 escaños.

En este contexto, unas elecciones aceleradas tras el levantamiento del estado de alarma puede ser lo que más interesa tanto al PNV como al PP gallego. Y quizás sea lo que menos beneficie a la oposición, de ahí que casi toda la izquierda gallega se apresurara ayer a pedir calma y advertir que hablar ahora de elecciones es «irresponsable».

Hay otro factor del que el PNV como el PPdeG intentan huir, que es hacer coincidir sus comicios con los de Cataluña, que parecían reservados para el otoño. El debate en torno al independentismo catalán polarizaría mucho la campaña, algo que no anhela un PNV dispuesto a jugar en la centralidad, y de lo que también intenta escapar el PPdeG por temor a que ese debate retroalimente a Vox.

Así que 19 o 26 de julio no es una opción nada desdeñable para el PNV ni para el PPdeG. Incluso el BNG no le hace ascos tras una jornada de reflexión que sería festivo en Galicia, en la que celebran el Día da Patria Galega.

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Domingos Sampedro
Imágenes de archivo de Gonzalo Caballero, Ana Pontón y Gómez-Reino
Imágenes de archivo de Gonzalo Caballero, Ana Pontón y Gómez-Reino

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El anuncio realizado este viernes por el lendakari Íñigo Urkullu ante el Parlamento vasco, de baraja la posibilidad de convocar las elecciones autonómicas en el mes de julio, en previsión de que se pueda producir un rebrote de la epidemia de coronavirus en otoño, fue acogido con recelo por las fuerzas de la oposición en Galicia, con las que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, se comprometió a escuchar antes de decidir la nueva fecha para la cita con las urnas.

El presidente Feijoo trató de evitar con poco éxito que la nueva fecha electoral acaparase las preguntas de los medios de comunicación tras exponer las medidas del Consello. El anuncio realizado por el lendakari Urkullu obligaba al líder popular a una valoración que no lo movió de anteriores posiciones: es un tema que sigue sin estar en la agenda de la Xunta y que, además, depende de dos cuestiones: el estado de alarma y la evolución de la pandemia, ambas ajenas a su voluntad. Con todo, reconoció que la convocatoria hay que hacerla por mandato estatutario y que ha hablado con el presidente vasco en los últimos días, aunque puntualizó que las conversaciones tenían más que ver con cuestiones relacionadas con la respuesta sanitaria de ambos gobiernos, muy coincidente, según Feijoo. «Non quero insistir neste asunto porque non ten recorrido», insistió antes de recordar que el acuerdo de suspensión del 5 de abril incluía una consulta previa del presidente con las fuerzas gallegas.

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