La vida del Chicle en prisión, entre juegos al parchís y un pequeño barco de madera

Su vida transcurre entre el ocio y el descanso y solo se relaciona con dos presos: evita al resto y a los funcionarios

El Chicle escuchó con el mismo rictus impasible de estos días el veredicto del jurado
El Chicle escuchó con el mismo rictus impasible de estos días el veredicto del jurado

VIGO / LA VOZ

José Enrique Abuín Gey reutiliza sus manos, con las que estranguló y agredió sexualmente a Diana Quer, para construir un inocente barco de madera. Tal vez una réplica de las tradicionales embarcaciones del xeito que vio desde niño en el muelle de su Rianxo natal. Le pone empeño y mimo en las horas que dedica semanalmente al taller de carpintería. Todo tras los muros de la cárcel de Villahierro, en Mansilla de las Mulas (León), a la espera de la vista de apelación llamada a confirmar la prisión permanente revisable ya impuesta por el presidente de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, Ángel Pantín, tras el fallo unánime condenatorio del jurado popular.

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La vida del Chicle en prisión, entre juegos al parchís y un pequeño barco de madera