Medio Rural detecta fincas forestales sin limpiar y valora flexibilizar plazos

Recuerda a los propietarios que las empresas de tala trabajan con total normalidad


santiago / la voz

Aunque el mundo se haya parado, ahí fuera los matorrales y las masa forestal siguen creciendo ajenos al confinamiento humano, lo que ha provocado una menor intensidad en los trabajos de mantenimiento que son propios de esta época. La Consellería de Medio Rural ha detectado esta situación, que se traduce en un buen número de fincas y parcelas que a estas alturas ya deberían estar limpias para afrontar la temporada alta de incendios pero en las que no se registra actividad.

En condiciones normales, todas las fincas deberían estar listas para revista el 31 de mayo, pero incluso antes de que el Gobierno de España confirmase otra ampliación del estado de alarma el departamento que dirige José González valoraba una nueva fecha límite para facilitar los trabajos. Con el nuevo horizonte del 9 de mayo, y a expensas de que un levantamiento progresivo de las restricciones, la flexibilización de plazos parece inevitable.

La decisión sobre el calendario se tomará dependiendo de la evolución de la pandemia, pero Medio Rural recuerda a los propietarios que las empresas forestales están trabajando con total normalidad, por lo que pueden encargarles trabajos en fincas privadas para asumir la limpieza de la biomasa.

La campaña, el 1 de julio

Lo que no va a modificarse bajo ningún concepto son los tiempos previstos para la campaña anual de incendios. El grueso del operativo forestal se pondrá en marcha el 1 de julio, como siempre, y así quedará reflejado en el Plan de prevención e defensa contra os incendios forestais de Galicia (Pladiga 2020) que se va a aprobar en las próximas semanas en el Consello da Xunta. Esa guía anual de trabajo no recoge hasta el momento ninguna alteración sobre la idea inicial, aunque Medio Rural reconoce que algunas iniciativas novedosas están «ralentizadas» por la declaración del estado de alarma. El proyecto de las aldeas modelo -movilización de tierras dirigida a la puesta en valor y a la recuperación productiva de zonas abandonadas- o la propia limpieza de las franjas secundarias son iniciativas que acumulan algo de retraso pero que se podrán dinamizar tan pronto se supere la emergencia sanitaria.

Presupuesto blindado

La campaña contra los incendios es uno de los capítulos que no sufrirán recortes en los presupuestos. Cumpliendo órdenes del presidente, prácticamente todos los departamentos autonómicos se han visto obligados a replantear sus cuentas para detectar partidas que puedan reorientarse hacia las necesidades sanitarias. Sin embargo, la lucha contra el fuego «está blindada», aseguran en Medio Rural. Además, los convenios con los ayuntamientos siguen en vigor, por lo que queda garantizado un nivel de esfuerzo en materia de prevención y extinción idéntico al de los últimos años. Los técnicos forestales sostienen que la singular situación no va a impedir que haya fuegos intencionados tan pronto se den las condiciones de humedad, viento y temperatura.

La superficie ordenada creció en 262.000 hectáreas, un 8 % más

La superficie de monte que está sometida a algún tipo de ordenación o gestión forestal se incrementó en Galicia en el último año completo (2019) en 262.000 hectáreas, casi un 8 % respecto al ejercicio anterior, según el Anuario de Estatística Forestal de Galicia. Medio Rural cree que estos avances permiten garantizar terrenos sostenibles y asegurar un correcto aprovechamiento de la riqueza de forma prolongada en el tiempo.

La Xunta ha habilitado por ley dos figuras legales para ordenar estos terrenos, según su tamaño. Están los de más de 25 hectáreas, que ya hay 7.178 repartidos por Galicia, aunque un tercio del total se concentran en Ourense (33,5 %) y Lugo (30,1 %); y los más pequeños, que se están reorientado hacia la silvicultura. La zona con más unidades de gestión es A Mariña de Lugo, con 2.259, y la que acapara la mayor superficie es la de Verín-Viana, con cerca de 50.000 hectáreas.

El anuario también sitúa la superficie forestal de Galicia en algo más de dos millones de hectáreas, de las que un 12 % se consideran ordenadas.

Los voluntarios mantienen un ojo en la crisis y otro en sus funciones principales

La peculiaridad que imprimen los efectos de la pandemia a cualquier actividad administrativa no va a alterar los planes de contratación del personal forestal. En estos momentos ya están realizando sus labores los que tienen contratos de 12 y 9 meses, y solo faltaría incorporar en mayo a los temporales que firman contratos de medio año, el momento en el que la extinción es prioritaria respecto a otras labores. La dimensión de la plantilla está «asegurada», sostiene Medio Rural, que pone en valor el paso voluntario dado por los integrantes del servicio de prevención de incendios, que se han prestado a desempeñar tareas de desinfección de edificios en los ayuntamientos más pequeños, vigilancia del confinamiento en el rural y la atención a las personas que vivan en entornos de accesos complicados. Estas funciones adicionales las asumen bajo la premisa de garantizar su encomienda primordial, la de prevención y extinción.

Protocolos de actuación

En una u otra función, lo evidente es que, al igual que tantos otros trabajadores, los forestales deberán seguir en los próximos meses unos protocolos de actuación para continuar libres de infecciones. Por ello, la Consellería ha difundido entre todo el personal hasta una docena de documentos distintos que se han ido actualizando y que recogen todas y cada una de las medidas que deben asumir los agentes, desde los que manejan los helicópteros, hasta los conductores de motobombas compartidas, pasando por los que trabajan al pie del monte o en las distintas oficinas de los distritos.

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