El 80% de los profesores de la escuela pública gallega no puede contactar con sus alumnos de forma satisfactoria

Seis de cada diez detectan problemas de formación o recursos entre sus estudiantes

En la encuesta participaron profesores de infantil, primaria, secundaria, FP y escuelas de idiomas
En la encuesta participaron profesores de infantil, primaria, secundaria, FP y escuelas de idiomas

Redacción / La Voz

La encuesta realizada entre 6.352 profesores de la escuela pública gallega (sobre un total de 30.000) dibuja un escenario de falta de preparación suplido con mucho esfuerzo personal a la hora de atender al alumnado, donde reina la más absoluta variedad de situaciones. Las cifras generales de este estudio realizado durante la pasada semana por el sindicato con mayor representación en la escuela pública gallega, CIG-Ensino indica que el 30% no tenía (o desconocía) el aula virtual de su centro; el 80% de los alumnos de primaria (y el 40% de secundaria) no hacían teleformación de ningún tipo; aunque los docentes disponen en general de recursos (en menor medida de formación), en el 60% de los casos no pueden interactuar con sus alumnos como quisieran por problemas de los estudiantes; y el 60% recibió indicaciones de la Inspección (directamente un 3% y el resto a través de la dirección del centro).

¿Estaba la escuela pública preparada para la teleformación?

Sobre los recursos y formación necesaria se detecta una gran heterogeneidad en la respuesta, aunque sin duda el resumen general es sencillo: no, especialmente en primaria.

Por ejemplo, el 78% de los profesores de primaria reconoce que su alumnado no había trabajado ante en línea, porcentaje que en secundaria roza el 40%. Las cifras son similares entre los docentes: el 70% de los maestros no tenía experiencia en teledocencia, igual que el 45% de los profesores de secundaria.

Como suele ser habitual en este tipo de encuestas, en la parte de las impresiones siempre hay más benevolencia que en los datos cuantificables. Por ejemplo, a pesar de las respuestas anteriores, casi el 50% de los docentes se pondría entre un 5 y 7 como nota en su capacidad para manejar herramientas específicas de teleformación (un 22% se coloca en la parte alta, por encima del 8), aunque solo el 25% del total reconoce que usa habitualmente el aula virtual (un 10% en primaria y un 33% en secundaria). Eso sí, el 80% se formó para la ocasión, para poder atender a sus alumnos.

¿Hay recursos suficientes en las casas?

Cuando se habla de la formación en línea durante la crisis siempre se mira a los hogares de los alumnos, pero lo cierto es que los profesores también trabajan desde su casa y con los medios propios. Es cierto que en conjunto su situación es mejor que la de sus pupilos: el 83% tiene fibra o ADSL, el 46% ordenador personal (para un 21% es compartido) y uno de cada cuatro docentes usa al menos dos dispositivos para comunicarse con sus estudiantes.

La cosa cambia cuando se les pregunta a los profesores por la dotación de sus alumnos. Solo el 20% puede actuar de forma correcta con su alumnado. El 11% tiene problemas (formativos o técnicos) propios frente al 50% que no puede interactuar de forma satisfactoria por deficiencias (técnicas o formativas) del alumnado y hay casi un 7% que ni siquiera puede relacionarse con sus estudiantes por las carencias de estos. A esto se añade un 10% que no puede solventar los problemas en ambos extremos para tener contacto. Fruto posiblemente de la edad de los docentes, estos tienen más problemas de formación/conexión en las ciudades que en los villas y pueblos, al revés que los alumnos.

¿Cómo es la participación de alumnado en la formación a distancia?

Este aspecto es especialmente grave. El 25% de los profesores calcula que solo interactúa uno de cada tres estudiantes; y de hecho solo un 10% dice que nueve o más estudiantes de cada diez siguen el ritmo. Lógicamente la participación en primaria —los niños dependen de sus padres— es menor que en secundaria, cuando los estudiantes tienen móvil y están más acostumbrados a los recursos telemáticos.

Aún así, solo el 20% de los profesores de este grupo de «mayores» cree que la participación general con elevadas ausencias (entre el 50-70 del alumnado) y hay un 70% para el que es reducida o muy minoritaria. Los docentes achacan la falta de participación de los alumnos a la falta de ordenador (24%), a los problemas de acceso a Internet (22%) y carecer de impresora (12%), y solo en el 9% de los casos se apunta a la desidia por parte del alumno (hay, eso sí, un 22% que no sabría determinar el motivo principal).

Sobre el 40% de los docentes se comunica con sus alumnos por correcto electrónico, un 28% a través de las diferentes modalidades de aula virtual y un 26% compartiendo material propio o ya existente en la Red (tipo vídeos).

Las cifras se desploman cuando el alumnado tiene necesidades educativas especiales (NEE). El 85% de los profesores no recibieron ninguna indicación específica sobre estos estudiantes con NEE, el mismo porcentaje que considera que participan menos que el resto de alumnos, en gran parte porque se carece de recursos para atender su aprendizaje (el 80% dice que no se adaptaron las tareas o se hizo de forma insuficiente).

¿Se ha sentido acompañado el profesor?

En un contexto en el que el 75% de los profesores nunca había hecho teleformación con sus alumnos, es normal que los primeros pasos sean complicados, y que al igual que sus estudiantes necesiten ayuda y acompañamiento.

En este capítulo los profesores son bastante críticos. Por ejemplo, cerca del 40% dice que no tuvo noticias de la Inspección y casi un 60% recibió información a través de los equipos directivos (solo los picos, un 2,53%, estuvo en contacto telefónico o por correo electrónico con su inspector). En cualquier caso, el 84% dice que lo que recibió de Inspección fue petición de informes y solo un 16% obtuvo ayuda u ofrecimiento de apoyo.

El 65% no recibió ninguna indicación respecto al modelo de tareas que debía presentar a sus estudiantes. Tal vez por esa situación de aislamiento para dos de cada tres maestros este proceso de adaptación fue duro, implicó un sobreesfuerzo importante o mucho más trabajo; solo un 11% se adaptó bien y hay nada menos que un 20% que no cree que se pueda hablar de adaptación.

Lo que también se detecta es una clara heterogeneidad en la respuesta del grupo. Por ejemplo, para el 27% la coordinación con sus compañeros de equipo/departamento solo se limitó a cuestiones puntuales, para el 25% se mantuvo y fue un 21% el que detectó un incremento de la cooperación (hay nada menos que un 15% que asegura que está en el mínimo necesario y hasta un 11% que asegura que no la hay en absoluto).

Llegados a este punto, los docentes creen que la actuación de la Administración ha sido mala en la práctica totalidad, solo el 5% la considera adecuada.

¿Qué pasa con la tercera evaluación?

Solo el 4% de los profesores abogaba la semana pasada por el aprobado general y un 14% por la promoción automática. El resto entiende que algunos estudiantes deben repetir curso pero no por los efectos de este confinamiento.

Finalmente, mirando al futuro, el 75% prevé una incidencia grave de este período en el año que viene, y de hecho casi la mitad de estos considera que se necesita reorganizar todo el curso.

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