La Xunta quiere retomar las clases presenciales antes de acabar el curso

Condiciona el regreso a la evolución de la pandemia y a la orden del ministerio


santiago / la voz

La Xunta quiere que los alumnos gallegos vuelvan a verse las caras con sus compañeros y profesores antes de que termine el curso, y que este encuentro que Educación encuadra en las últimas semanas -junio- sirva para que se pueda reconocer la labor de aprendizaje en este año académico tan singular. Es una declaración de intenciones que el presidente Feijoo supedita a la evolución de la pandemia, pero también a las indicaciones que haga el Ministerio de Educación, que mantiene las competencias sobre cuestiones tan decisivas como dar o no por zanjado el regreso a las aulas y la fórmula para las calificaciones y el avance de curso.

El Gobierno gallego no está para nada conforme con la gestión que está realizando la ministra Celaá, que califica de errática, pero Feijoo considera que no se debe contribuir más a la confusión con decisiones autonómicas, por lo que acatará la orden que esperan de Madrid con las instrucciones precisas. Y si estas incluyen las propuestas realizadas por la Xunta, con más razón. «Lamento a situación, pero hai unha indefinición poderosa», resumió Feijoo antes de preguntarse retóricamente si la Lomce seguía vigente, y con ella la norma de que solo pasan de curso los que tienen como mucho dos asignaturas pendientes. «Discrepamos, pero imos acatar a decisión final», zanjó Feijoo en una comparecencia a mediodía tras la que Educación publicó unas «orientacións provisionais» para los profesores, las familias y los propios alumnos.

Con una cautela impropia de un comunicado oficial, y dejando todo su contenido a expensas de la orden del ministerio, la Xunta urge un marco de decisiones que dé seguridad a la comunidad educativa y siempre poniendo la salud por delante de cualquier consideración. En la medida de lo posible, dice el departamento dirigido por Carmen Pomar, se debe continuar con la actividad del tercer trimestre, pero sin exceder el calendario que quedó fijado para este curso, excepción hecha de las pruebas de acceso a las diferentes enseñanzas superiores.

El texto también incide en la necesidad de detectar las dificultades que puedan tener las familias más vulnerables o con problemas para la conexión telemática con sus profesores y las plataformas de apoyo educativo, cuestiones que deben trasladar a la inspección. Además, se pide un esfuerzo para el alumnado que requiera mayor atención y que se tenga presente el bienestar emocional de los estudiantes. Con carácter general, se solicita a la dirección de los centros y al profesorado que autorregulen sus contenidos, que promuevan el trabajo colaborativo y que no sobrecarguen con tareas extraordinarias. «A avaliación final das aprendizaxes do alumnado durante o curso 2019-2020 considerará en conxunto as avaliacións de todo o curso. Os centros educativos e o profesorado emitirán un informe individual valorativo do traballo realizado polos seus alumnos e alumnas no curso, que inclúa os atrasos que puidesen terse producido e un plan de recuperación destes», dice el documento respecto a los resultados finales.

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