La obra pública, pendiente del hilo del primer contagio

Las empresas del sector aumentan las medidas de seguridad, pero la distancia entre empleados no siempre es fácil de mantener

A veces es difícil mantener la distancia de seguridad en las obras. Para estas situaciones se utilizan mascarillas
A veces es difícil mantener la distancia de seguridad en las obras. Para estas situaciones se utilizan mascarillas

redacción / la voz

La obra pública despega poco a poco después del parón de quince días decretado por el Gobierno, pero con el objetivo claro de establecer medidas de seguridad para evitar la extensión de la epidemia. Todos los proyectos que se desarrollan en Galicia y que dan trabajo a miles de personas dependen del frágil hilo del primer contagio, pues supondría la paralización inmediata de la obra, al tener que pasar todos los trabajadores por la cuarentena. «Tienen que ser cuidadosos con las medidas de seguridad, porque la continuidad de los proyectos depende de que no haya ningún contagio», explica un portavoz de la Xunta.

Este es el riesgo que todas las adjudicatarias quieren evitar, al igual que el Gobierno gallego, que estableció a través de la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade un protocolo para evitar los contagios en este sector, clave para la reactivación económica.

Este protocolo insiste especialmente en las distancias de seguridad, algo que en determinadas obras es muy difícil de mantener. De hecho hay algunas que se interrumpieron antes del parón general por esta razón, y a día de hoy todavía no se reanudaron, como es el caso de la adaptación a la alta velocidad del tramo convencional entre Taboadela y Ourense. Una obra de la Xunta en el Camino de Santiago ya tuvo que paralizarse antes del confinamiento por un positivo.

La consellería, con el asesoramiento del Instituto de Seguridade e Salud Laboral de Galicia (ISSGA), recomienda mantener dos metros de distancia de seguridad entre los obreros. El presidente de la Federación Gallega de la Construcción, Diego Vázquez Reino, reconoce que esa distancia de seguridad es necesaria, pero cree que hay situaciones en las que es prácticamente imposible respetarla. «Por ejemplo, en acciones en las que hay que enfrentarse a materiales pesados que hay que mover entre varios obreros. En ese caso tenemos que hacerlo mediante el uso de mascarillas», explica. No obstante, a pesar del uso de estas protecciones, la administración recomienda limitar las tareas en las que no se puede garantizar la distancia de seguridad, por otra parte cuestionada por estudios recientes que apuntan a un radio de propagación más amplio del virus.

Además del material que están distribuyendo las administraciones, la federación está en contacto con una empresa coruñesa que les va a surtir de mascarillas homologadas. Tanto el Igape -organismo autonómico de promoción económica- como la Delegación del Gobierno se pusieron en contacto con los representantes del sector para ofrecerles mascarillas.

El protocolo de seguridad de la Xunta también recomienda «evitar actividades grupais e coincidir en espazos ou zonas reducidas como vestiarios». Sobre este aspecto, Vázquez Reino asegura que las empresas ya están pidiendo a sus trabajadores que vengan de casa con la ropa de trabajo ya puesta, para evitar el uso de las casetas -de reducido tamaño- o las colas para utilizarlas con seguridad. El transporte a los tajos, pese a clarificarse finalmente, sigue siendo otra dificultad a la que se enfrentan las adjudicatarias, pues la normativa de crisis establece que solo puede viajar una persona por fila de asientos en los vehículos de trabajo, lo que está provocando que los operarios utilicen en mayor medida sus propios coches.

La Consellería de Infraestruturas también recomienda efectuar controles adecuados de acceso y establecer horarios y zonas de acopio para los proveedores y los suministros.

Por otra parte, la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, mantuvo un encuentro por videoconferencia con miembros de la Asociación Galega de Empresas de Enxeñería, Consultoría e Servizos Tecnolóxicos (Ageinco) para trasladarles la colaboración con el fin de garantizar la seguridad y la prevención en obras, pues son estas empresas las que optan a los contratos para vigilar la seguridad y la salud en los tajos.

Ethel Vázquez destacó que, a pesar de que estos trabajos tienen la ventaja de desarrollarse mayoritariamente al aire libre, hace falta priorizar el cumplimiento de los protocolos.

La Xunta confía en poner en marcha la mitad de sus obras esta semana

Como estaba previsto, buena parte de las obras públicas que se desarrollan en Galicia comenzaron ayer, pues el lunes pasado muchas empresas respetaron el día no laborable que tenían por convenio. La Xunta confía en que a lo largo de esta semana se pongan en marcha de nuevo la mitad del centenar de proyectos que se ejecutan con los presupuestos autonómicos, al tiempo que avanza en el trabajo administrativo para licitar nuevos contratos. «Necesitamos que los ayuntamientos hagan lo mismo y que las licitaciones sean por el procedimiento de urgencia», explica el presidente de la Federación Gallega de la Construcción, Diego Vázquez Reino.

La obra pública arranca al ralentí y con férreas medidas para evitar contagios

pablo gonzález
Obras en la vía Ártabra, en el área metropolitana de A Coruña
Obras en la vía Ártabra, en el área metropolitana de A Coruña

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La obra pública en Galicia se reinició ayer al ralentí debido a que algunas empresas optaron por mantener el festivo que figura en el convenio de la construcción, por lo que será hoy el día para saber hasta qué punto pueden retomarse los trabajos en un sector clave que será el termómetro de la reactivación económica, en un momento en el que la inversión pública puede ser determinante. No obstante, en un contexto marcado por más medidas de seguridad para evitar contagios, la Xunta logró que se reanudaran los trabajos en algunos de sus proyectos más relevantes, como la vía Ártabra en el área metropolitana coruñesa (23 millones de inversión total) o la conexión entre el polígono de San Cibrao y la A-52 en Ourense (16 millones de inversión). Esta última obra está en un avanzado estado de ejecución a pesar del parón de dos semanas y se mantiene la previsión de terminarla a principios del verano. También está en marcha el enlace con el polígono de Morás, en Arteixo, que podrá finalizarse en unas semanas, después de afectar al tráfico de acceso al polígono de Sabón desde hace varios meses.

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