Las universidades renuncian a las clases presenciales

A finales de mes volverán a reunirse con la consellería para decidir si la evaluación será presencial o no, dependiendo de cómo evolucione la pandemia


Santiago / La Voz

El sistema universitario gallego no retomará las clases presenciales, que terminarán a distancia sin alterar el calendario. Así lo han decidido la conselleira de Educación, Carmen Pomar, y los tres rectores gallegos en una reunión a través de videoconferencia este lunes. La prórroga del estado de alarma anunciada por el Gobierno ha sido clave a la hora de tomar esta determinación, porque deja sin margen el regreso a las aulas universitarias, que terminan a mediados de mayo para dejar paso al período de exámenes. 

La consellería enviará ahora a las universidades unas instrucciones comunes para asegurar que durante estas semanas las instituciones den la enseñanza virtual de mejor calidad y le ha solicitado a los rectores que comuniquen tanto a la Xunta como a la Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (Acsug) las modificaciones que realicen en las guías docentes.

Despejada la incógnita de cómo terminarán el período lectivo, queda ahora dos dudas más: cómo se van a articular las prácticas y qué sistema de evaluación van a seguir. Las universidades han ido emitiendo instrucciones estos días que articulaban soluciones alternativas y nuevos plazos para el desarrollo de unas prácticas que en muchos casos son obligatorias. En esto tiene mucho que decir la ACSUG, con la que deberán estudiar minuciosamente los abordajes que se pueden hacer sobre esta cuestión teniendo en cuenta las particularidades de cada titulación.

En esta cuestión hay que diferenciar al alumnado del último año con el del resto de cursos. Para los que se gradúan este curso las universidades amplían calendarios extendiendo los calendarios hasta septiembre o dando por superadas las prácticas si se ha realizado más del 50 % y se han cumplido objetivos. La clave es que no genere un retraso o un problema para finalizar los estudios. En el resto de cursos, siempre cabe la posibilidad de trasladar las prácticas al siguiente año.

 La solución al sistema de evaluación tardará un poco más. La Xunta y las universidades han decidido posponer la decisión hasta finales de abril para definir el calendario y el modelo de evaluación en función de como evolucione la alerta sanitaria y también de lo que se acuerde en la próxima reunión de las comunidades con el Ministerio de Universidades, que está fijada para el 15 de abril. La idea es que se tome una decisión firme, que no tenga que ser modificada a posteriori para no generar más incertidumbre entre el alumnado.

El objetivo de las autoridades académicas es que se consensúen unas condiciones comunes que blinden la equidad al alumnado independientemente de la universidad en la que estudien. La conselleira Carmen Pomar ya puso sobre la mesa en la conferencia general de política universitaria de la semana pasada la posibilidad de retrasar los exámenes hasta que sea seguro celebrarlos de manera presencial. Pero para estar preparados para cualquier escenario, a finales de mes estará lista una herramienta que permita afrontar la evaluación telemática con garantías. Lo explicaba al término de la reunión el rector de Vigo, Manuel Reigosa, que explica que en la modificación de las guías docentes «un peso máis forte á avaliación ao longo do tempo fronte ao exame final». Para garantizar que todo el alumnado tiene acceso a las aulas virtuales independientemente de sus condiciones económicas y su capacidad de acceso a Internet, la Universidade de Vigo ha llegado a un acuerdo con una compañía telefónica para enviar al alumnado que lo necesite un dispositivo para seguir las clases virtuales

El rector de la UDC, Julio Abalde, defiende un modelo mixto en el que se haga una evaluación continua o telemática «naquelas materias nas que sexa posible» y se mantengan exámenes presenciales en las que lo precisen, con lo que en esas habrá que esperara poder volver a tener acceso a los centros.  

«Queremos garantías», dice el alumnado

Mientras tanto, una parte del alumnado universitario pide que el curso termine ya y que se opte por el aprobado general, una posibilidad que está valorando Italia si no se pueden retomar las clases el 18 de mayo. La asociación estudiantil Anega reclama que el curso se dé por finiquitado, que las asignaturas se den por superadas sin cómputo en la media y que los programas se retomen en septiembre, aunque sin que signifique repetir asignaturas.

«Queremos garantías», afirma el alumnado. «Tememos que esta pouca operatividade repercuta e damnifique ao alumnado», explican desde Anega, que teme que sean los estudiantes quienes paguen «as consecuencias dunha mala xestión». La asociación lleva días reclamando que el curso se dé por finalizado sin evaluación y que las materias se den por superadas sin cómputo en la media.

«Entendo perfectamente». El rector de la USC, Antonio López, es empático con la incertidumbre del alumnado, pero defiende que es mejor esperar a ver cómo evoluciona la pandemia antes de apostar por una vía que quizá luego haya que cambiar. Si es posible, López apuesta por la evaluación presencial, aunque haya que cambiar calendarios, y si no, habrá alternativas. «Máis alá da forma, temos que buscar fórmulas acaídas á situación excepcional» y flexibilizar a través de un mecanismo «que xere resultados razonables e que valore axeitadamente as circunstancias deste cuatrimestre e as súas peculiaridades».

La EBAU extraordinaria, a septiembre

También ha habido novedades en lo que a la prueba de acceso a la universidad se refiere. El plazo para la realización de la convocatoria extraordinaria se amplía al 17 de septiembre, después de que varias comunidades lo solicitasen en la última comisión delegada de política universitaria. La conselleira se ha  reunido también este martes con miembros de la CIUG para fijar las fechas de la convocatoria extraordinaria, que se celebrará los días 15, 16 y 17 de septiembre, mientras que la convocatoria ordinaria se celebrará los días 7,8 y 9 de julio.

Queda por cerrar completamente el modelo de examen. La Xunta y la CIUG abogan por mantener el actual en la medida de lo posible para así dar tranquilidad al alumnado, que ha trabajado sobre un determinado tipo de ejercicios para preparar la selectividad, aunque depende de los acuerdos que se vayan tomando a nivel estatal. 

Lo que también habrá que valorar es un cambio en los calendarios universitarios del curso que viene. Cabe la posibilidad de que se retrase el inicio del curso, aunque se valorará también a finales de mes, cuando se hable del sistema de evaluación, y se tomará una decisión en función de como cambie el escenario de alerta sanitaria.

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