Las universidades tienen libertad para decidir si terminan el curso on line

Universidades de Andalucía, Navarra, Cataluña y Cantabria ya han renunciado a la presencialidad. La conselleira de Educación ha propuesto aplazar los exámenes, igual que se ha hecho con la selectividad


Santiago / La Voz

La Autónoma de Barcelona lo anunciaba hace unos días: no se reanudarían las clases presenciales y empezaba a diseñar mecanismos de evaluación virtual. Se confirmaba así una opción que la Conferencia de Rectores ponía sobre la mesa el pasado lunes: las probabilidades de no poder retomar la actividad presencial eran altas y había que coordinarse y empezar a pensar en fórmulas de evaluación a distancia. La Conferencia General de Política Universitaria ha mostrado este jueves las diferentes posturas en cuanto al cierre del curso universitario y el ministro ha pedido estar preparados para las eventualidades que puedan surgir. No se descarta una renuncia total a la presencialidad ni la posibilidad de buscar fórmulas semipresenciales, aunque el País Vasco ha mostrado su rechazo a renunciar a la docencia presencial. El día 15 habrá una nueva reunión para avanzar en la coordinación del cierre del curso. 

En Galicia esa posibilidad no se ha abordado aún, según confirman desde la Administración autonómica. De momento, el curso continúa. Pero no mucho más, porque los plazos universitarios son mucho más apurados que los de otros niveles de enseñanza. El período de exámenes arranca a mediados de mayo, y ante la evolución de una pandemia que es imprevisible, es complicado saber si se podrá o no volver a las aulas. En este sentido, y durante la reunion telemática, la conselleira de Educación Carmen Pomar, ha propuesto posponer la celebración de los exámenes, igual que se ha hecho con la selectividad, que ha quedado aplazada hasta julio. Mientras tanto, la Consellería de Educación está en permanente contacto con las universidades para ofrecer docencia a distancia de calidad mientras no se regrese a la presencialidad.

 

Desde el cierre de las instalaciones, las tres universidades de Galicia han mostrado su disposición a ser flexibles e irse adaptando en función de las circunstancias. Desde el primer momento, se han implantado medidas de teledocencia, que han permitido en la Universidade da Coruña, por poner un ejemplo, que cada día se produzcan unas 1.500 videoconferencias y se ha dado formación a más de 8.000 miembros de la comunidad universitaria en el uso de las tecnologías de teletrabajo. En ese camino de adaptación a las circunstancias se está trabajando en el conjunto del sistema español, en el que ya se diseñan mecanismos para mantener la actividad de manera virtual y también de evaluación. Cada universidad tiene la autonomía para establecer la vigencia de las modalidades y las fechas de aplicación en función de como evolucione la crisis sanitaria.

Las medidas deben ser consultadas a los miembros de la comunidad universitaria y comunicadas con el tiempo suficiente para que puedan prepararse para la evaluación final y habrá que tener en cuenta las condiciones propias de cada estudiante para adaptarse a la modalidad por la que opte la universidad. 

Claro que no solo de clases se conforman los planes de estudio universitarios. Las prácticas también están afectadas por la pandemia, y habrán de adaptarse a las posibilidades de realización. Incluso se pueden dejar para el siguiente cursos realizarse durante el verano. Sobre la mesa estaba esta semana la posibilidad de dar las prácticas por realizadas cuando ya se hubiese superado el 50 % y completar los créditos restantes con seminarios y actividades complementarias. La conselleira Pomar ha recalcado durante la reunión el papel fundamental que tienen las agencias de calidad y recordó que deben de se escuchadas antes de tomar ninguna decisión dentro del marco de colaboración institucional. 

Precisamente, durante la celebración del encuentro, la Xunta ha reclamado una mayor participación de las comunidades autónomas en las decisiones que afectan al desarrollo académico en la universidad. Según ha destacado la propia consellería, a la petición se han sumado otros representantes autonómicos tras conocerse que el ministerio mantuvo encuentro con otros organismos sin informar a la comunidades «como entidades competentes en materia universitaria». 

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Lo más probable es que las universidades no volverán a abrir sus aulas. Es lo que se desprende del informe de la reunión con el ministro de Universidades y la Conferencia de Rectores, en el que ya se establecen las pautas para cerrar este curso sin volver a la presencialidad y en el que ya se anuncia que Gobierno y universidades empezarán a explorar mecanismos de evaluación online, para «estar preparados de cara a un escenario en el que no se retome la presencialidad a partir de junio». Entre las opciones que se barajan está la evaluación continua, y la CRUE advierte de que «deben ser coherentes con la situación y quedar definidas en el menor tiempo posible para cada asignatura, además de que el alumnado debe de ser informado».

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