Aquí recupera Galicia su memoria

El equipo de Vicente Feijoo recopila y coteja miles de topónimos olvidados para la plataforma Galicia Nomeada


santiago / la voz

«Se cada persoa subise cinco ou dez topónimos, imaxina o que teríamos aquí», suspira Vicente Feijoo desde las salas de la Biblioteca y Arquivo de Galicia, en el Gaiás. El responsable e impulsor de Galicia Nomeada, la plataforma con la que la Xunta y la Real Academia Galega luchan contrarreloj para identificar los cientos de miles de microtopónimos repartidos por toda Galicia, lleva más de veinte años tratando de recuperar los nombres de cada esquina del país. El portal, estrenado en diciembre, permite pinchar en cualquier punto del mapa de la comunidad para indicar su nombre —manteniendo las variedades dialectales—, acompañarlo por su pronunciación, tipología (si es una finca, un monte o una fuente) e, incluso, añadir imágenes.

Esta toponimia no está escrita en la mayoría de los casos, sino grabada en la memoria de miles de gallegos que llevan décadas peinando canas. «Os sabios», matiza el filólogo, que habla de una situación de emergencia: el momento de recuperar estos nombres es ahora o nunca. Calcula que «en cinco ou dez anos» se perderá todo este conocimiento, según vayan desapareciendo estas generaciones de mayores. Galicia Nomeada supone un impulso para acelerar esa recuperación y lo hace, además, como un proyecto colaborativo.

Cómo participar

Cualquier persona con acceso a Internet puede crearse una cuenta, donde es necesario dejar el correo electrónico para que el equipo de Vicente Feijoo, formado por otros dos técnicos, establezca comunicación con ellos en caso de ser necesario. También es posible compartir un teléfono para facilitar el contacto con los responsables del proyecto.

[Enlace a la página de Galicia Nomeada]

Una vez autorizado, el usuario puede comenzar a colaborar introduciendo los topónimos sobre el mapa, que cuenta con varias capas, incluida la del vuelo americano de los años cincuenta que permite sobrevolar la Galicia de hace medio siglo. Además de recibir la información, con la herramienta pueden trazarse áreas sobre el mapa y añadir descripciones e imágenes. Todo a través de la aplicación de escritorio o la de móvil, que permite realizar «un traballo de campo», apunta uno de los técnicos.

Los usuarios recorren la zona con su teléfono para ir captando imágenes, enviando el audio con la pronunciación de los microtopónimos e, incluso, entrevistando a los vecinos de la parroquia para obtener más información. Es uno de los trabajos que está haciendo, por ejemplo, un estudiante de filología en el concello de Moraña que ha contribuido con decenas de nombres.

Aplicaciones de escritorio y móvil de Galicia Nomeada
Aplicaciones de escritorio y móvil de Galicia Nomeada

Muchos profesores han desarrollado proyectos similares con sus alumnos, entregando una porción de mapa a cada uno para que investiguen en sus zonas. El propio Vicente Feijoo participa en charlas divulgativas por los centros de la comunidad para compartir las claves de un proyecto que, desde su aparición en diciembre del año pasado, recopiló ya unos 13.000 microtopónimos introducidos por más de 800 colaboradores registrados.

Un día en la oficina

«Estamos saturados», admite Vicente Feijoo, si bien el volumen de información que reciben es un éxito del que presume su equipo. Es lunes; enciende el ordenador y se encuentra con que deben validar 1.600 topónimos inseridos por los usuarios a lo largo del fin de semana. «Unha vez rematamos volvemos ter unha chea deles para cotexar», explican.

Para asegurarse de que los nombres insertados son correctos, acuden a archivos como el catastro, la cartografía existente o documentación histórica. Uno de los más socorridos es el Catastro del Marqués de la Ensenada, elaborado entre los años 1750 y 1754. Incluso utilizan el listado telefónico para llamar a los vecinos de la zona. «Priorizamos a información que nos aporta a xente», subrayan.

Todo el conocimiento aportado desde Galicia Nomeada se suma al medio millón de microtopónimos recopilados en el Proxecto Toponimia de Galicia de la Xunta, paralizado en el 2011 y con el que se obtuvo cerca de medio millón de nombres. Una de las salas del Gaiás aún guarda bajo llave los mapas con los que el equipo de investigadores recorría las aldeas del país para que los vecinos fuesen identificando cada centímetro del territorio. La carrera contrarreloj contra el olvido ya no se hace puerta por puerta, sino desde casa o con el móvil para evitar que Galicia acabe perdiendo su memoria.

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