Caso Déborah Fernández: trece declaraciones, idénticas dudas

El sospechoso del crimen de la joven viguesa hace 17 años figuró en buena parte de las preguntas a los testigos citados

Esta imagen de Deborah Fernández Cervera sirvió para la campaña Justicia para Deborah
Esta imagen de Deborah Fernández Cervera sirvió para la campaña Justicia para Deborah

VIGO / LA VOZ

 Todas las incógnitas del crimen de Déborah Fernández siguen apuntando en la misma dirección 17 años después. Lo evidencia que las cuestiones planteadas en sede judicial a los 13 testigos citados, tras la reapertura del caso en febrero, girasen una y otra vez en torno a los últimos movimientos y actitudes del principal sospechoso. Que ni arrastra la consideración de investigado. Ellas son las personas llamadas a desbloquear una investigación en punto muerto desde su inicio, en junio del 2002. También declararon los padres de él, la madre lo hizo por primera vez. Igual que el progenitor de la víctima, amigos y otros familiares por ambas partes.

La gran novedad, tras el carrusel de testigos en el Juzgado de Instrucción número 2 de Tui, son, según las fuentes consultadas, las contradicciones evidenciadas por quienes ahora exponen un relato diferente al manifestado hace años en una primera citación. Incongruencias que, explican en la investigación, se concentran principalmente entre las personas llamadas a probar la inocencia del sospechoso. Sí fue clave la intervención de la acusación particular para la incorporación de otra prueba documental a la causa.

El acta de partido

Se trata del acta que recogería el partido de fútbol supuestamente jugado en el recinto deportivo de una entidad social de Vigo, y que estaba en manos únicamente de la Policía Nacional. Es el encuentro en el que habría participado el sospechoso mientras ocurrieron los hechos, lo que supone su mejor coartada para mantener la inocencia que ha defendido siempre.

Familiares de Déborah en febrero de este año, antes de prestar declaración en el juzgado
Familiares de Déborah en febrero de este año, antes de prestar declaración en el juzgado

Añaden en la investigación que dicha acta fue recogida, pero no incorporada al procedimiento, lo que generó curiosidad a la jueza instructora hasta el punto de que la solicitó a los investigadores. Falta por conocer el contenido del documento que, como se prevé, debería incluir el listado de personas que alquilaron la cancha a lo largo de aquella luctuosa jornada. Un dato que, por las indicaciones del juzgado, se antoja complicado que acabe por trascender.

La investigación policial reitera lo dicho al reabrirse el caso. «El trabajo, al principio, se realizó sin los medios actuales, más precisos y científicos. Mucho se habló entonces del ADN, pero las técnicas que había en aquellos años no están al nivel actual, no había las posibilidades de obtención de ahora. El grupo nuevo de homicidios [en estos 17 años ya hubo varios responsables] ha hecho otra serie de cosas para investigar, la tecnología actual es otra. Pero no es una varita mágica ni tampoco un capítulo de CSI que resuelve el caso de turno en una hora».

Respecto a la instrucción

Basta decir que la propia familia de Déborah Fernández, a través de su hermana Rosa, rechaza comentar cualquier detalle de las declaraciones ya tomadas por el riesgo que puede implicar para el trabajo judicial. Sí insisten en «la angustia que supuso esperar más de una década la reapertura del caso, para que ahora, debido a la crisis sanitaria del coronavirus, todo esté paralizado. Sabemos y entendemos que es una causa de fuerza mayor, pero nos quema, angustia, tener todos los deberes hechos y estar esperando. O peor aún, correr el riesgo de que la investigación se enfríe...», manifestó la hermana de la mujer asesinada.

La joven viguesa Deborah Fernández fue una de las mujeres asesinadas en el año 2002 en Galicia
La joven viguesa Deborah Fernández fue una de las mujeres asesinadas en el año 2002 en Galicia

Sobre lo que parecen contradicciones expuestas por algunos testigos, al comparar sus primeras declaraciones con las últimas, la familia también rechaza cualquier valoración «por una cuestión de prudencia». Lo que no esconden es su recelo del trabajo policial, que siempre criticaron «por la comisión de negligencias en los primeros momentos del caso que ahora no quieren reconocer para intentar corregirlos». La familia de Déborah incluso llegó a presentar dos escritos oficiales en la comisaría central en Madrid «de los que ni hemos recibido respuesta».

Lo único seguro es que hace falta tiempo. Lo primero para que la instructora reúna todas las piezas del puzle y las ordene. Y todo ello con la actividad judicial paralizada de forma indefinida por la crisis sanitaria. Pero los Rodríguez-Cerveira saben muy bien qué implica esperar. «Pocos mejor que nosotros, pero seguiremos hasta el final. Y de no hacerle justicia ahora, recurriremos a otras vías. Llegaremos a donde haga falta», manifestaron.

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