Los representantes de la emigración denuncian el «desprecio» con el que aseguran les trata el Gobierno

Carlos Punzón
C. Punzón VIGO

GALICIA

El vigués Eduardo Pahino es presidente del Consejo de Residentes Españoles en República Dominicana
El vigués Eduardo Pahino es presidente del Consejo de Residentes Españoles en República Dominicana Oscar Vázquez

Piden el amparo del Defensor del Pueblo para que se convoque su pleno, se instauren medidas democráticas en sus órganos y se les consulte en materia migratoria

10 mar 2020 . Actualizado a las 18:49 h.

Los representantes de la emigración española, de la que medio millón son gallegos, han pasado a la acción frente al Gobierno central al considerar que no son tenidos en cuenta ni para escuchar su voz, ni para tomar parte en las consultas que lleva a cabo el Ejecutivo para implantar medidas que les afecten. En una carta enviada por los miembros del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior al Defensor del Pueblo, los consejeros reclaman que les ampare en sus demandas y medie ante el Gobierno, además de expresar su «malestar y disconformidad con la serie de irregularidades que suceden en el funcionamiento de esta institución representativa de la emigración española».

El vigués Eduardo Pahino, presidente de la comisión sociolaboral del Consejo General y presidente del consejo de españoles en la República Dominicana, advierte que el trato dado a la representación de la emigración «es un desastre constitucional» al no cumplirse con la normativa que les da voz legalmente ante la Administración. En concreto, Pahino denuncia que aún no se ha celebrado el pleno del consejo que debería haber reunido en el verano del 2019 a todos los representantes de los colectivos de emigrantes en el extranjero, y que se pospuso después para el pasado febrero sin que hayan recibido explicación alguna sobre su convocatoria. «No ha habido voluntad política para llevar a cabo el pleno y tratar desde los grandes asuntos pendientes, como la reforma del voto exterior, a los más pequeños, como la organización de las ayudas asistenciales», añade el vigués radicado en la República Dominicana.

«Tratar a la diáspora con condescendencia y desprecio demuestra una gran falta de consideración hacia el colectivo de la emigración, que representa a más de dos millones y medio de compatriotas, de los que al menos un millón ha emigrado desde la crisis financiera, expulsados por razones laborales y económicas, aumentado así la relevancia humana, social y política de este grupo», escriben los representantes de la diáspora.