El Gobierno aparca otra ampliación de Rande para no volver a subir los peajes

El Ministerio de Transportes recibe el estudio que avala aumentar el número de carriles


vigo / la voz

El puente de Rande puede técnicamente volver a ampliarse. Sus cimientos y estructuras aguantarían nuevos carriles y el tráfico que discurriría a mayores por ellos, según se hace constar en el estudio técnico que ha recibido el Ministerio de Transportes y que estudia la capacidad del paso construido en 1979 y que acabó de ampliarse hace dos años. La elaboración del informe fue una de las obligaciones impuestas a Audasa en el real decreto del 2018 que actualizó uno anterior del 2011 que autorizó el aumento de los precios de los peajes durante 20 años para compensar a la concesionaria la inversión hecha en la obra de Rande y en la dotación de nuevos carriles a la circunvalación de Santiago.

Pero aunque el informe elaborado por el estudio de ingeniería MC2, que ya hizo el diseño de la primera ampliación, avala el recrecimiento del puente, el Gobierno ha decidido aparcar cualquier decisión al respecto.

No más aumentos

«En este momento no es una de nuestras prioridades», indica el departamento del ministro José Luis Ábalos. «No se va a tomar ahora ninguna medida que suponga un incremento de peajes o de plazos de la concesión en esa infraestructura», añade Transportes, que no alude tampoco a la posibilidad de que se decida en este momento asumir a cargo de las arcas públicas una obra para la que no se ha trazado un horizonte temporal para decidir si se lleva a cabo o no.

Tras reconocer que los peajes de la AP-9 son injustos, en boca del propio ministro, el ministerio trata de evitar cualquier nuevo privilegio a Audasa que agrave aún más el hecho de que la AP-9 haya sido en los tres últimos años la autopista de toda España que más ha subido sus peajes. Tampoco la fórmula de la ampliación del plazo de concesión forma parte del escenario que imagina Transportes para acometer una nueva ampliación del puente, porque además, si bien la Ley de Carreteras de 1972 admite estirar las concesiones de las autopistas (y con ellas el tiempo en el que estarán sometidas a pago de peajes) hasta los 99 años, la Ley de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social de 1999 corrige la anterior y establece que como máximo las concesiones de autopistas podrán llegar hasta los 75 años.

Habría que reformar por tanto la legislación, como se llegó a plantear en el 2010 cuando se impulsó la ampliación de Rande ahora en servicio. Pero además asumir la decisión de estirar los peajes hasta casi un siglo en la AP-9, cuando ya es la autopista de España con mayor tiempo de explotación en manos privadas, junto a la también gallega AP-53 (Santiago-Alto de Santo Domingo) y la AP-66 (León-Campomanes), esta última explotada también por el grupo de empresas de Audasa.

¿Por qué ampliarlo?

El real decreto que Ábalos firmó en octubre del 2018 para actualizar el permiso dado en el 2011 a Audasa a realizar las obras de ampliación y compensarle a base de incrementos de peajes, incluía la advertencia de que el desdoblamiento en autovía del llamado corredor de O Morrazo trastocó todos los cálculos de tráficos hechos sobre la capacidad de absorción de los dos nuevos carriles. Por eso, el texto legal marcó a Audasa la obligación de redactar un estudio previo sobre la idoneidad de la estructura para acometer «una eventual y futura ampliación del puente de Rande en condiciones de mínima afección al tráfico rodado», se indica como condicionante final. Esa premisa ya rigió cuando se llevaron a cabo sus dos nuevos carriles exteriores, obras que en todo caso han motivado la reciente condena a Audasa por cobrar íntegros los peajes y no dar en 81 momentos un servicio acorde o informar de los condicionantes al tráfico.

La petición del estudio para ampliar de nuevo el puente fue solicitada al entonces Ministerio de Fomento por la Xunta.

Posibilidades por dentro del tablero original o por el exterior de los dos nuevos carriles

La ampliación de Rande que se acometió entre el 2015 y el 2018 partió de inicio con la idea de construir los dos nuevos carriles por el exterior del tablero original del puente, como así se hizo. Sin embargo, la obra se paró durante meses al tratar de cambiar las empresas constructoras el proyecto para encajar los dos nuevos carriles en el interior del puente achicando los cuatro existentes. En medio del rifirrafe político y empresarial que generó aquel parón y la intención de las constructoras, la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, llegó a amenazar a Audasa con quitarle la concesión de la AP-9 si no iniciaban de manera efectiva las obras y si estas no se llevaban a cabo según el proyecto sometido a concurso público.

Pero esa posibilidad de encajar dos carriles por el paso original sigue estando avalada por las empresas que llevaron a cabo la ampliación y el estudio de ingeniería que lo asistió. De llevarse así tendrían que desplazarse los tirantes que aguantan el tablero al exterior del mismo y reducir a la mínima expresión la separación entre los dos sentidos de circulación. La obra conllevaría la limitación temporal del tráfico en los carriles exteriores del puente original.

Los futuros carriles podrían también construirse por fuera de los que se abrieron en el 2018, posibilitando dos sendas de ida y al menos otros dos de vuelta, lo que permitiría conectar los pasos exteriores con la autovía de O Morrazo directamente. Audasa ya aprovechó además las obras de Rande para iniciar un tercer carril hacia Pontevedra, tramo que se extiende desde el puente hasta casi el área de San Simón.

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